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Mecánico: “La música es colectiva, es comunidad”

Tras Dos Cordilleras, su disco de colaboraciones con artistas argentinos, el dúo formado por Nicolás Parra e Nacho Ramírez recorre el país en Longitudinales, un álbum de doce canciones junto a artistas chilenos como Dënver, Solar, We Are The Grand, Spiral Vortex, Yorka y Bronko Yotte.

Presentado como el proyecto más ambicioso de su trayectoria, Longitudinales toma su nombre de la geografía de Chile, un país largo y angosto, pero también inventa una figura: Los Longitudinales, una especie de comunidad imaginaria que reúne a quienes habitan este territorio. Con doce canciones colaborativas con artistas chilenos de la talla de Dënver, Solar, We Are The Grand, Spiral Vortex, Yorka, Bronko Yotte, Zebra 93, Francis Durán, Pau, Dindi Jane, Amanitas, Entrópica e Ivanewbie, el disco se mueve entre el indie pop, el rock de inspiración noventera y la psicodelia, con una producción orgánica —batería acústica, bajos, guitarras y sintetizadores análogos— cruzada con recursos de producción moderna.

Los temas van de lo íntimo a lo colectivo: Mente Animal observa el choque entre nuestro cerebro primitivo y un mundo que nos mantiene en alerta permanente; Sin destino en particular encuentra calma en el simple acto de viajar, sin perseguir una meta; Ruido Blanco se enfrenta a la saturación de información de la era digital, y Amor Líquido reflexiona sobre la fragilidad de los vínculos en una época en que todo parece transitorio.

“El concepto del disco tiene mucho que ver con lo que venimos haciendo hacia atrás; no es algo aislado. Se relaciona con el disco anterior, Dos Cordilleras, que fue un disco de colaboraciones con puros artistas argentinos. Por diferentes razones se dio así, y después de ese disco, con todo lo nuevo que venía, dijimos: por supuesto, estando en Chile, tenemos que trabajar, dentro de lo posible, con artistas chilenos que admiramos. Cuando exploramos la idea hizo todavía más sentido con lo que tú decías, con la forma en que están hechas las canciones: este recorrido a través de un país largo. Y después, con el arte del disco, apareció otra capa: las ondas longitudinales también tienen que ver con el sonido y con su representación. Usamos todos esos conceptos y finalmente quedaron como parte del disco, tanto en la parte gráfica como en el concepto y el nombre”, cuenta Nicolás Parra.

— Los dos discos son de colaboraciones. ¿Cómo es componer de esta forma? ¿Ustedes hacen todo o también hay un input de los artistas invitados en la musicalidad y en las letras?

Nacho Ramírez: “Cuando salió el disco, en otro medio publicaron una frase que daba por hecho que todos los artistas habían participado profundamente en las canciones —porque se notaba que eran canciones hechas junto a otros, todas diferentes—, y planteaban que ojalá algún día pudiéramos escuchar a Mecánico solo. Yo me quedé pensando: ¿cómo dio por hecho que todas las canciones sucedieron así? Obviamente no fue así: en algunos casos sí, en otros no. Lo menciono porque lo sentí casi como un piropo casual, y me gustó mucho, porque habla de cómo logramos, desde crear algo muy nuestro, conectar con otros artistas. Primero pensando cual era el artista correcto para esta canción, desde una parte que podríamos llamar editorial o artística, que finalmente fue la visión principal de este disco: que cada canción quedara lo más completa posible con la participación de un tercero”.

Nicolás Parra: “La forma varía mucho, pero la mayoría de las canciones nacen de alguna maqueta o idea que ya proponemos nosotros, con un género o un estilo más o menos definido. Algunas tienen más letra, otras menos; se encuentran en diferentes etapas, y ahí es donde generalmente entran los artistas invitados, que muchas veces trabajan con nosotros en las voces, en las letras y en algunos arreglos. Otras veces la colaboración nace desde el comienzo, como la canción que tenemos con Spiral Vortex, que hicimos desde cero con Lali —el mismo que hizo la portada—: esa fue una coproducción. Así, en diferentes etapas, se van sumando los artistas, que tienen mucho que ver con la estética de cada canción. La idea es que tanto ellos como nosotros nos sintamos cómodos trabajando juntos en esa canción determinada”.

—Si bien el disco es bastante diverso, dada la cantidad de artistas, hay una línea en común: el gusto por la melodía y esa clave pop que ustedes tienen. Pop bien hecho, melódico, de oreja, que te hace mover la patita, con coro, con verso, con estrofa. Esa es la gran tónica del trabajo de ustedes y de este disco.

Nacho Ramírez: “Mecánico siempre ha representado eso y nosotros hemos conectado mucho con eso, quizás de manera más espontánea que pensada: un punto de equilibrio entre el indie, el pop, lo alternativo y un toque de rock, pero siempre con ese lenguaje pop, como dices tú. En este disco sentimos que también pusimos media patita en el rock, algo que Mecánico quizás antes no hacía tanto”.

—El primer single, Huella, junto a Dënver, habla sobre las huellas que uno va dejando en la ciudad, esos amores que quedan en la ciudad. ¿De dónde nace esa canción?

Nicolás Parra: “Es una de estas canciones que, como te decía, nacen de alguna maquetita que ya tiene definido al menos el estilo y el mood. Pero en esta canción en particular trabajamos mucho desde el principio la parte vocal, las letras y las melodías. Fue con Mariana Montenegro: nos juntamos sus buenas veces a desarrollarlo entre los dos, y luego se integraron los demás —Milton también— a terminar de pulir esas letras y esas melodías”.

Nacho Ramírez: “En la composición de esta canción también participaron Lali Elwin, Cocó y Nico Ferrada”.

Nicolás Parra: “Sí, realmente el disco ha sido bien colaborativo, no solo por los artistas invitados, sino también por otros músicos y productores que nos ayudaron a sacar adelante estas canciones”.

—La tónica de Mecánico, parafraseando a los Beatles: para ser “con la ayuda de mis amigos”.

Nacho Ramírez: “Si bien nacimos con proyectos musicales antes que como productores, llevamos muchos años produciendo, en especial Nico. Desde ese ejercicio hemos aprendido mucho a desprendernos de lo nuestro, y estamos muy conectados con la idea de que la música es colectiva, es comunidad. Esa visión nos permite abrirnos y recibir todo lo que nos quieran entregar, como dices tú, grupos de amigos, artistas con los que tuvimos la oportunidad de conectar gracias a estas canciones”.

Nicolás Parra: “Y especialmente porque somos un dúo. No somos una banda completa donde todos se juntan y hacen los arreglos; tenemos que resolverlo entre nosotros. Y es verdad lo que dice Nacho: llevamos muchos años trabajando con otros artistas en sus propias canciones, en colaboración. De hecho, estuvimos tres semanas en Argentina justamente para hacer sesiones de composición: hicimos como seis canciones con diferentes músicos de allá, no necesariamente para Mecánico”.

Nacho Ramírez y Nicolás Parra, de Mecánico.

—Otra cosa que tiene este disco es que hay canciones con artistas muy consolidados, con grandes trayectorias, como Solar, We Are The Grand o los mismos Dënver, y otros más emergentes. Y va de una clave más rock a una un poquito más urbana, con voces masculinas y femeninas. Ese abanico lo hace muy interesante; es como un crisol musical.

Nacho Ramírez: “Sí, hay un flujo constante. Es lo mismo que decía antes: tenemos un lenguaje bastante integrado. Huella, por ejemplo, tiene una propuesta sonora con varios elementos, incluso algo del pop rock inglés, pero es súper pop; y después vas y escuchas la de Solar, con mucha más energía, una propuesta mucho más rockera, con esa patita naturalmente noventera. Cada etapa del álbum nos permitió representar ciertas expresiones que queríamos tener sin irnos de la propuesta musical de Mecánico, cada una con un espacio de energía y de emoción diferente. Algo que cuidamos mucho fue que la música transmitiera realmente lo mismo que la letra y el concepto de la canción. Hubo bastante dedicación en los conceptos de las letras y en que la música los representara bien”.

—¿Cómo se lleva en vivo un disco de colaboraciones, más allá de un concierto con todos los invitados?

Nicolás Parra: “Como venimos del disco anterior, también colaborativo, ya tenemos bien sacado el rollo. En ese caso los invitados eran argentinos, así que ni siquiera estaban en Chile para tocar con nosotros. Y como muchas de las canciones nacen de nosotros —lo contábamos antes—, se integra súper fácil que yo siga con las voces y cante la canción entera, sin que se note que pasó algo raro. Lo hemos trabajado mucho, pero creo que lo hemos logrado bien. En algunas ocasiones incluso hemos invitado a otros artistas a cantar la parte de la colaboración, que no son necesariamente los mismos del disco. Por ejemplo, en una canción que tenemos con Delfina Campos, de Argentina, invitamos a Mariana Montenegro a cantar su parte. Se va dando de forma natural y, con harto trabajo, creo que ha funcionado bastante bien”.

—Y a futuro, como decía esa crítica que quería escuchar un disco solo de Mecánico, ¿está esa idea también?

Nicolás Parra: “Siempre está abierta. Por ahora el proyecto sigue siendo Mecánico, un proyecto colaborativo del Cono Sur o, en este caso, de Latinoamérica. Y probablemente con este viaje a México vamos a seguir con la idea de colaborar, así que tampoco me la jugaría por decir que vamos directo a hacer canciones sin colaboraciones. Se pueden hacer y son entretenidas”.

Nacho Ramírez: “Pero la puerta está abierta a que en algún momento pase. Creo, honestamente, que si hiciéramos canciones nuestras, sin colaboración, la gente las escucharía y diría: Ah, es lo mismo que estaban haciendo. No creo que haya mucha diferencia, más allá de lo que naturalmente aporta cada colaboración. Y bueno, Nico ahora se va a México a conectar con los artistas, con la industria y con los músicos de allá, a ver cómo fluye y qué puede suceder. ¿Quién sabe? Hasta podríamos grabar una trilogía”.

—Ustedes ya llevan su tiempo y, con todo este trabajo colaborativo, conocen la realidad de muchos artistas. Hoy vemos un fenómeno con el nuevo rock chileno con bandas más progresivas y otras más emo o punk. ¿Cómo ven la escena actual?

Nacho Ramírez: “Me volvió un poco el alma al cuerpo ver cómo una comunidad empezó nuevamente a conectar con la música orgánica, alternativa, con instrumentos en vivo, con energía. Es algo muy lindo lo que está sucediendo. Incluso nos remonta, con el Nico, a cuando éramos muy cabros chicos y partimos con nuestros primeros proyectos, cuando espontáneamente se empezó a generar una comunidad y mucha gente empezó a conectar con estos artistas”.

Nicolás Parra: “Por otro lado, por alguna cosa de la vida, han empezado a regresar muchas bandas que vivieron ese momento de la música independiente en Chile, por ahí por los 2010, que quizás se habían acabado y que ahora están volviendo a hacer música y a sacar discos. Y paralelamente está empezando a salir esta música tocada, alternativa, después de todo un tiempo en que la música urbana tuvo mucha fuerza y la música más tocada empezó a tener un poquito menos de escenario —no sé si menos público—. Para nosotros es bacán que empiecen a pasar estas cosas de nuevo con otros estilos. Como decía Nacho, la palabra clave es la diversidad musical en este país, y que empiece a florecer de nuevo es importante”.

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