Los cuestionamientos a la salud mental del presidente Donald Trump no son algo nuevo en Estados Unidos. Se han escrito libros al respecto, que contienen análisis de psiquiatras y otros especialistas. Incluso hay una larga entrada en Wikipedia, en su versión en inglés, titulada Preocupaciones sobre la salud y edad de Donald Trump.
Tampoco es el único mandatario estadounidense que haya enfrentado señalamientos de este tipo. Durante la campaña presidencial en EE.UU., el propio Trump apodaba a su contendor, el entonces presidente Joe Biden, como Sleepy Joe (somnoliento), en alusión a las dudas que había sobre performance por su edad. Más atrás en la historia, se señaló a Richard Nixon por carácter inestable o a Theodore Roosevelt por sus excentricidades.
La guerra en Irán
Sin embargo, en las última semanas el debate se ha reavivado en Estados Unidos por las grandilocuentes y erráticas declaraciones de Donald Trump sobre la guerra que mantiene su país e Israel con Irán. “Abran el maldito estrecho, locos bastardos o vivirán en el infierno (…) Alabado sea Alá“, dijo el 6 de abril en medio de las frustradas negociaciones para que Irán levantara el bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, por el que transita 1/5 del petróleo mundial.
A esta declaración, le siguió su amenaza de “acabar con toda una civilización en una noche” -antes del frágil alto al fuego con Irán- y su más reciente pelea con el Papa León XIV, a propósito de la postura antibélica de este último. La rencilla en redes sociales incluyó una foto alterada con IA que publicó Trump de sí mismo, vestido como un Jesús sanador. “Creí que era yo como médico (…) Hago que la gente se mejore”, se excusó después de borrar la publicación, que recibió críticas de sus aliados conservadores.
La enmienda 25 y las críticas de exfuncionarios
Según recoge The New York Times, los demócratas -actual oposición en EE.UU.- hizo llamados para invocar la Vigesimoquinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos para destituir a Trump. Sin embargo, por ahora este partido no ha actuado en bloque para materializar esta posibilidad por divisiones internas y de hacerlo, enfrentaría un difícil camino pues requiere que, por ejemplo, el vicepresidente y la mayoría de su gabinete declare que Trump no puede ejercer sus funciones.
Con todo, antiguos colaboradores de Trump y otros ex funcionarios de gobierno de Obama no se han cerrado a esta posibilidad. El exdirector de la CIA entre 2013 y 2017, John Brennan, sostuvo que Trump está “claramente desequilibrado” y que la Vigesimoquinta Enmienda fue escrita “pensando en él”.
La exrepresentante republicana Marjorie Taylor Greene se mostró partidaria de usar esta herramienta tras la amenaza de Trump de acabar con la civilización iraní. “Claramente no está bien”, dijo su exsecretaria de prensa Stephanie Grisham. Un mensaje similar dio Ty Cobb, exabogado de la Casa Blanca, al tildarlo de “delirante”. A nivel internacional, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, le quitó el piso tras su intercambio con el Papa. “Son inaceptables sus comentarios sobre el Santo Padre”, zanjó.