Con el propósito de reducir el número de visas que se otorgan a los solicitantes de asilo en Estados Unidos (EE.UU.), el gobierno del presidente Donald Trump implementó una modificación al proceso de solicitud.
De acuerdo con lo dispuesto por la administración, a contar de esta fecha los funcionarios consulares tendrán que incluir preguntas obligatorias, algunas de ellas capciosas, sobre la situación personal de los solicitantes en sus países de origen.
La nueva política de Washington generó críticas por parte de organizaciones como Refugees International, que alertaron del impacto que tendrá sobre los derechos de las personas migrantes.
Las preguntas capciosas de EE.UU. para negar las visas
Según se informó, el cambio en el proceso de solicitud de visas tiene como propósito generar un filtro más riguroso en el proceso migratorio, por lo que los solicitantes deberán declarar si han sufrido violencia o si temen sufrirla al regresar a su país.
En concreto, quienes deseen obtener visas de asilo en EE.UU. tendrán que responder, entre otras, dos nuevas preguntas consideradas capciosas.
En una de ellas se le pregunta a la persona si sufrió daños o maltratos en su país de origen, mientras que en la otra se la consulta si teme sufrir persecución o violencia al regresar.
Al respecto, se detalló que, para que la visa sea aprobada, el solicitante deberá responder “no” a ambas interrogantes. En caso contrario, el trámite será rechazado de manera automática.
A través de esta medida, la administración Trump busca reducir significativamente el número de personas que solicitan asilo en Estados Unidos.
La legislación sobre refugiados vigente en ese país establece que los extranjeros pueden pedir protección una vez dentro del país si demuestran un “temor fundado” de persecución.