El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que el Ejército norteamericano ultima los detalles para poner en marcha el operativo Proyecto Libertad, destinado a “liberar” el estrecho de Ormuz en el marco de la guerra con Irán.
En medio del frágil alto al fuego entre Washington y Teherán, el mandatario norteamericano precisó que la iniciativa surgió en respuesta al estricto bloqueo impuesto por el régimen de los ayatolás, lo que por ahora se ha concretado tras escoltar algunos buques de países neutrales para que crucen el sector.
Se estima que cientos de barcos permanecen varados en el Golfo Pérsico, con aproximadamente 20.000 marineros atrapados en ellos en condiciones cada vez más precarias, con escasez de agua potable, alimentos y suministros básicos.
El operativo anunciado por Trump para el estrecho de Ormuz
Tras el anuncio de Donald Trump, desde el Pentágono se confirmó que, con el propósito de reforzar el resguardo a los buques atrapados en el estrecho de Ormuz, la operación “implicará un amplio despliegue militar“.
En esa línea, se adelantó que tomarán parte fuerzas navales a través de destructores con misiles guiados y equipados con sistemas avanzados de detección y defensa.
A ellos se sumará un apoyo aéreo que incluye más de 100 aeronaves entre aviones y helicópteros, además de sistemas no tripulados con drones aéreos y marítimos para una vigilancia continua.
Sin embargo, y más allá de lo previsto inicialmente, el operativo también contempla la participación de hasta 20 mil efectivos militares, en lo que el presidente norteamericano evaluó como uno de los mayores desembarcos de la historia.
El anuncio de Trump se produjo justo un mes antes de que se cumplan 81 años del que efectivamente es considerado el más grande desembarco, ocurrido el 6 de junio de 1944 en Normandía, Francia, conocido mundialmente como el Día D.

En ese operativo, que marcó el inicio de la liberación de Francia del dominio nazi, tomaron parte alrededor de 7.000 buques y más de 160.000 soldados.
Una cifra similar tomaría parte casi un año más tarde en el desembarco estadounidense en Okinawa, cuatro meses antes de la rendición de Japón tras los lanzamientos de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945.