Con un mensaje dedicado a su padre y antecesor en la Presidencia del Perú, inició su jornada Keiko Fujimori. Y es que su arribo a la Casa de Pizarro, no solo trae consigo a la primera presidenta electa por voto popular en el vecino país, sino que también al fujimorismo, la corriente política más influyente de la historia reciente de esa nación, encarnada por Alberto Fujimori en los 90.
Perú no solo vivía hoy el cambio de mando presidencial, sino que también su Día de la Independencia. En un plano personal, Keiko Fujimori también vivía el cumpleaños de su padre y se encargó de recordarlo en su cuenta personal de Instagram. “Papá, hoy el Perú te recuerda y millones te llevan en su corazón. Sé que me acompañas en este día tan importante”, decía el mensaje.
Políticamente, Fujimori ha relevado el legado de su padre, que sus adherentes asocian al crecimiento económico y la seguridad y al que sus detractores ligan con violaciones a los derechos humanos, autoritarismo y corrupción.
Con todo, Fujimori asume en un periodo complejo: la estrecha diferencia de 49 mil votos que le dio la victoria contra su contendor Roberto Sánchez, la fractura institucional que ha llevado a Perú a tener nueve presidentes en 10 años, y la ausencia de una mayoría clara en el Congreso, que recientemente volvió a ser bicameral.
No obstante, el carácter bicameral y la composición del Parlamento, según recoge CNN, podría hacer menos vulnerable a Fujimori a ser destituida, en comparación con sus antecesores. Esto, debido a que Renovación Popular, ligado a la derecha, le dio su apoyo y con ello, se evitaría reunir los votos necesarios para su expulsión.
Fujimori promete cumplir su periodo
La crisis institucional de Perú fue aludida de forma indirecta al inicio del primer discurso que dio Keiko Fujimori ante el Congreso. Luego de expresar su intención de que su trabajo permanezca “en manos de Dios”, la mandataria se comprometió a que “desde este 28 de julio de 2026, empezaremos a escribir nuestro futuro por los próximos cinco años, ni un día más”.
Asimismo, dio cuenta de que “el diagnóstico de nuestra patria es complejo y doloroso. Recibimos un Estado debilitado por la improvisación”. Junto con advertir que el Estado permanecía “debilitado por la corrupción”, Fujimori sostuvo que fijarán sus esfuerzos en hacer frente al fenómeno climático de “El Niño” y a la inseguridad en el país.
Durante los 54 minutos por los que se extendió el discurso, la presidenta dio una serie de anuncios, entre los que destacan iniciativas de modernización digital, planes de infraestructura vial y un aumento del sueldo mínimo. Fuera del Congreso, el clima no era pacífico, pues parlamentarios de oposición se retiraron a modo de protesta y el excandidato presidencial Roberto Sánchez alentaba las manifestaciones.
De todas maneras, hacia el final de su discurso, buscó desechar la idea de una nación dividida. “No hay dos Perú distintos; hay un solo Perú, vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie”, aseguró