Seis días. Seis galardones. Desde el lunes 5 de octubre, los comités expertos de Noruega y Suecia están dando a conocer a los ganadores del Premio Nobel 2026. Hasta la fecha, cuatro científicos son los que han sido premiados en esta edición, en Medicina y Física.
En el caso del Premio Nobel de Medicina, fueron reconocidas las contribuciones al campo de la optogenética de los biofísicos alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel y el neurocientífico estadounidense Karl Deisseroth.
La optogenética es una disciplina que combina la ingeniería genética y la luz de modo de descifrar la actividad de las células vivas como las neuronas. El método ya se está utilizando para estudiar qué circuitos neuronales participan en los síntomas de enfermedades como el alzhéimer y el parkinson o en trastornos de ansiedad y depresión.
Incluso, ya hay experimentos en curso que intentan descifrar si es posible eliminar o alterar recuerdos en animales e incluso intentar restaurar la visión en personas con discapacidad visual. En 2010 la revista Nature lo eligió como el “Método del Año”, debido a que sus hallazgos abren el camino a nuevos enfoques terapéuticos. El Instituto Karolinska, el organismo encargado de otorgar el Premio Nobel de Medicina, destacó que este método “ayuda a resolver uno de los grandes misterios de la humanidad: cómo funciona nuestro cerebro”.
A los tres científicos premiados este año se les reconoce por sentar las bases de “una nueva era en la neurociencia” mediante la optogenética. A inicios del milenio, Hegemann y Nagel descubrieron una proteína sensible a la luz en un alga y que podía conservar esta capacidad incluso si se introducía en otra célula. Deisseroth fue un paso más allá y llevó esa proteína a las neuronas. En palabras simples, describe Nature, demostró que podía utilizarse como un “interruptor” para activar señales nerviosas mediante luz.
Nobel de Física: detrás de las partículas más misteriosas del cosmos
Al ganador del Premio Nobel de Física, el científico belga Francis Halzen, también se le reconoció como pionero. En su caso, fue por sus contribuciones a “un tipo de astronomía completamente nuevo”.
¿Cuál fue el aporte de Halzen? Un observatorio ubicado en el Polo Sur denominado IceCube que, enterrado en las profundidades del Polo Sur, detectó neutrinos de alta energía. Son tan difíciles de detectar y tan enigmáticos, que reciben el nombre de “partículas fantasma”. Más pequeños y ligeros que un átomo, no tienen carga eléctrica y poseen la capacidad de atravesar la materia, incluido el cuerpo humano, casi sin interactuar con ella, según explica la BBC.
El interés de la ciencia en ellos radica en que son el segundo tipo de partícula más abundante en el universo —solo por detrás de los fotones— y que, por sus particularidades, ponen a prueba las teorías de la física y pueden servir como pista para entender por qué el universo existe como tal.
La mayoría de los neutrinos que llegan a la Tierra provienen del Sol. El telescopio de Halzen detectó en 2013 28 neutrinos que provenían desde más allá del Sistema Solar. De esta manera, sentó las bases para la astronomía de neutrinos, según destacaron desde la Real Academia Sueca de Ciencias. “Es una forma de brindarnos información sobre fuentes cósmicas lejanas, que no podemos obtener de otra manera”, destacó el presidente del Comité Nobel de Física Mark Pearce.
Los próximos ganadores del Premio Nobel se anunciarán en este orden:
- Química: Miércoles 7 de octubre
- Literatura: Jueves 8 de octubre
- Paz: Viernes 9 de octubre
- Ciencias Económicas: Lunes 12 de octubre