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De Punta Arenas a Inglaterra a pie: la increíble aventura del británico que tardó 28 años en volver a casa

La travesía incluyó el recorrido por tierra hasta Alaska, el cruce del estrecho de Bering y casi una década para atravesar Rusia.

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El 1 de noviembre de 1998, el británico Karl Bushby, de entonces 29 años, decidió partir desde Punta Arenas, en el extremo austral de Chile, para regresar a la casa de su madre en el norte de Inglaterra. Recién se había terminado su matrimonio y su esposa había vuelto a Irlanda con su hijo.

Una travesía que en avión pudo demorar menos de 24 horas con la respectiva escala en Santiago, terminó por concretarse 28 años después, debido a que este exparacaidista decidió que quería hacerlo caminando los cerca de 50 mil kilómetros que lo separaban del hogar materno.

En su trayecto cruzó cuatro continentes a pie, ya que evitó cualquier otro medio de transporte, incluyendo autos, lanchas y hasta bicicletas. Su estimación para cumplir su meta era de 12 años, pero terminó por más que duplicarse.

Tras partir desde Punta Arenas, cruzó a Argentina y luego ingresó otra vez al territorio nacional para pasar a Perú, luego a Ecuador y dejó América del Sur a través de Colombia, atravesando en 2001 uno de los sectores más peligrosos de la frontera con Panamá, el Tapón del Darién, caracterizado por una selva casi impenetrable y la presencia de la guerrilla de las FARC.

Pero no solo la geografía dificultó el viaje de Bushby, ya que la burocracia también lo afectó en diversos países, como ocurrió en el país del canal, donde estuvo detenido 18 días por no tener visa.

El británico cruzó a Rusia por el estrecho de Bering

Lejos de dejar que este tipo de problemas lo amilanara, el británico continuó su viaje por Centroamérica y México, hasta que ingresó a Estados Unidos y en 2006 empezó a cruzar desde Alaska a Rusia a través del estrecho de Bering.

Se trató del único trayecto en que empleó trineos y estuvo acompañado por Dimitri Kieffer, otro aventurero se sumó a esa parte del viaje, en la que, según relató posteriormente, sobrevivieron a encuentros con osos polares, caídas a aguas heladas y casi pierden todos sus suministros.

Fue en ese lugar también donde debió ser rescatado en un helicóptero, luego de que el iceberg en el que se encontraba comenzó a alejarse de la costa.

Cuando entraron al país más grande del mundo, la policía los detuvo por ingresar ilegalmente y, luego de ser liberados, demoró casi una década atravesar Rusia a pie, primero por el veto del gobierno y luego por las dificultades para avanzar en un clima adverso la mayor parte del año.

Parte de su trayectoria incluyó también pasos momentáneos por Mongolia y China, pero la mayor parte fue por territorio ruso.

Crisis económica, pandemia y un mes entero nadando cada día

Durante ese trayecto vivió la crisis económica de 2008, que le costó el retiro del apoyo de muchos auspiciadores. Y poco después de salir del país, también debió enfrentar las consecuencias de la pandemia del Covid en 2019.

Ante los problemas que podría enfrentar si buscaba seguir su camino por Irán, decidió cruzar a nado el mar Caspio, trayecto que realizó en 31 días con un chaleco salvavidas y acompañado por una balsa que llevó sus cosas.

Más adelante, cruzó Europa de este a oeste hasta que, en Francia, enfrentó el canal de la Mancha, y como no lo dejaron cruzarlo a través del Eurotúnel, otra vez se puso el chaleco salvavidas y llegó a nado a Gran Bretaña, para retomar el camino hacia la casa de su madre, donde arribó este domingo 1 de noviembre, 28 años después de iniciar su recorrido desde Punta Arenas.

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