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“Comencé a morder partes de su cuerpo”: la escalofriante confesión del reo que cometió canibalismo en cárcel de La Serena

El caso derivó en el llamado a retiro del jefe de recinto penitenciario, según confirmó el director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez.

Sellada para los peritajes de rigor permanece la celda 20 del módulo 91 en el Complejo Penitenciario de La Serena, donde un reo asesinó a su compañero de reclusión y luego cometió actos de canibalismo con su cuerpo.

El hecho quedó al descubierto la mañana del pasado domingo, cuando se dio inicio a una revisión en la que el gendarme a cargo, Jonathan Pradenas, se percató de que uno de los internos permanecía en el piso y no se movía.

Al acercarse, comprobó que estaba muerto y que presentaba lesiones tanto en su cuerpo como en su rostro. Tras despertar a su compañero de celda, este le dijo de inmediato: “Lo maté”.

El caso, que incluyó actos de canibalismo, dio lugar a una investigación penal, pero también derivó en el llamado a retiro del jefe de recinto penitenciario, según confirmó el director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez.

La confesión del reo que cometió canibalismo en La Serena

Según reportaron medios que accedieron a la declaración del reo, en ella aseguró que actuó en defensa propia.

El sujeto, identificado como Manuel Ignacio Fuentes Martínez, conocido como Chico Ignacio, acusó que su compañero de celda, individualizado como Felipe Sepúlveda Ramos, lo atacó y él se defendió.

“En horas de la noche, este interno se abalanza sobre mí con un arma blanca. Yo igual tenía una y lo agredí primero antes de que él me agrediera, esquivando la puñalada. La puñalada se la pegué en el cuello y empezó a convulsionar. Ahí le empecé a tomar los signos en el cuello y el corazón y noté que estaba muerto (…) Solo voy a decir que fue en mi defensa“, relató.

Añadió que “después comencé a morder partes de su cuerpo, quitándole un ojo y me lo comí. Luego, le comí un pedazo de la mano y en el cuello, donde le pegué la puñalada. Luego de eso me comí una oreja y, al pasar el rato, lo tapé y me dormí a su lado“.

“Comencé a desesperarme por lo que había hecho y empecé a comer partes de su cuerpo“, concluyó la confesión del reo que cometió canibalismo, la que luego firmó y en la que también estampó su huella dactilar.

Más tarde, el Chico Ignacio fue derivado a la cárcel de máxima seguridad en Santiago, donde está a la espera de la decisión que tome el Ministerio Público sobre su caso.

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