El 16 de julio de 2024 la venezolana Bárbara Hernández, más conocida como “Barbie”, fue testigo del quíntuple homicidio perpetrado en una parcela ubicada en Camino El Noviciado, en la comuna de Lampa, en la Región Metropolitana.
Casi dos años después, un error garrafal que cometió la mujer ese día permitió a la Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía Sur propinar el golpe más fuerte a la estructura financiera del Tren de Aragua y detener a 19 de sus integrantes, entre ellos un ejecutivo del Banco Santander.
De acuerdo con lo informado por el jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado de la PDI, Cristián Sepúlveda, los cargos por los cuales se detuvo a los imputados son lavado de activos, extorsión y tráfico de drogas.
El error de “Barbie” y cómo afectó al Tren de Aragua
De acuerdo con lo informado desde el Ministerio Público, sin que ella se percatara, “Barbie” se convirtió en una pieza clave en la denominada Operación Tokio, que culminó con la desarticulación de esa célula del Tren de Aragua.
Aquello, porque el día de la masacre y cuando se retiraba de la parcela de Lampa, la mujer dejó caer su teléfono celular en el lugar.
Lo que inicialmente surgió como una pista para dar con el paradero de los homicidas, terminó por transformarse en una evidencia fundamental para el Ministerio Público, ya que contenía videos y textos en los que se abordaba desde extorsiones a locatarios hasta contacto directo con líderes del Tren de Aragua.
De hecho, el aparato permitió a la Fiscalía Metropolitana Sur enfocar el trabajo investigativo hacia el brazo financiero de la agrupación, en la que era su red más grande de lavado de dinero en Chile.
“Esta es la única forma de tratar de destruir las organizaciones. No es solo deteniendo y encarcelando a los partícipes, que generalmente son las estructuras más bajas o medias, sino que derechamente seguir la línea de los dineros para que no lleguen a los líderes de la organización. Cuando les quitamos el dinero, es lo que más les duele“, recalcó al respecto el fiscal Héctor Barros.

Instituciones bancarias y lavado de activos
Entre los integrantes de la célula del Tren detenidos en el marco de la Operación Tokio está el venezolano José Carlos Pérez Asencio, quien desde hace seis años se desempeñaba como ejecutivo en el Banco Santander.
De acuerdo con lo planteado por la PDI, el sujeto era el responsable de abrir y operar las denominadas “cuentas puente”, en las cuales se depositaba el dinero de los distintos delitos y que se movía rápidamente a cuentas fuera del país o a la compra de criptomonedas.
Si bien se trata del primer trabajador de una entidad bancaria detenido en el país por su vinculación a una causa ligada al crimen organizado, no es el único del mismo banco involucrado en delitos de lavado de activos.
Aquello, porque este mismo año se conoció el caso del ejecutivo comercial exterior del Banco Santander, Johnny Gárate Jiménez, que desarrolló un esquema que le permitió al clan “Chen” lavar más de 160 mil millones de pesos en el país.