En la última semana, Chile se anotó un triunfo en la informática internacional. Tres estudiantes del Instituto DUOC UC obtuvieron el tercer lugar en la categoría computing del mundial de Tecnologías de la Información y Comunicación organizado por el gigante chino Huawei.
La décima versión de la Huawei ICT Competition tuvo lugar entre el 2 y 5 de junio pasado en China y reunió a más de 220 mil participantes de más de 100 países. El certamen global está dirigido principalmente a estudiantes, por lo que en su edición 2025-2026 representantes de cerca de dos mil instituciones de educación superior acudieron a la sede, Shenzhen, al límite con Hong Kong.
Francisca Barrera, estudiante de la Escuela de Informática y Telecomunicaciones del instituto profesional, fue la única mujer en integrar el equipo. “Para mí, ser la primera mujer chilena en llegar a esta final global y subir al podio es un orgullo inmenso; espero que esto sirva para motivar a que muchas más mujeres se atrevan a competir y liderar en el mundo de la tecnología, porque el talento está”, dijo Barrera, quien se excusó de participar en este artículo por motivos de salud.
EL DÍNAMO conversó con Jorge Soto y Alan Lander, dos de los integrantes del grupo, para conocer cómo se prepararon, las dificultades que enfrentaron en ese camino y en la extensa prueba de ocho horas seguidas que les permitió obtener un histórico tercer lugar.

Horas de preparación autónoma
Al otro lado del teléfono, Jorge Soto define así las pruebas que tuvieron que resolver en tiempo real y rodeados de decenas de estudiantes: “Lo que tuvimos que hacer es configurar distintas tareas y resolver problemas que se nos asignan de acuerdo a tres lineamientos y en un tiempo límite. Uno es un sistema operativo que se llama OpenEuler; el otro tiene que ver con un sector de bases de datos llamado OpenGauss; y lo otro tiene que ver con Kunpeng, que es un tipo de procesador especial que tiene Huawei para data centers enfocados en sistemas financieros”.
Estos sistemas que eran desconocidos para el equipo requirieron varias jornadas de preparación. “Aquí en Chile, por lo menos en nuestro equipo, fue un trabajo 100% autónomo de nosotros tres. En otros países los competidores sí recibieron apoyo directo de sus instituciones y de la academia, donde los entrenaron”, explica.
“Mi caso fue bastante complejo, para serte sincero. Tuve que armarme un plan de estudio que al principio diseñé yo mismo sobre la base de mis tiempos libres. Me inscribí en la competencia y, como trabajo y estudio, tuve que adecuar mis horarios. Entre semanas estudiaba alrededor de dos a cuatro horas, pero eran después de las diez y media de la noche, así que dormí poco durante un tiempo“, complementa Alan Lander.

Una prueba de ocho horas
Antes de llegar a la final, los estudiantes debieron pasar por una prueba preliminar online, una nacional y una regional en las dependencias de Huawei. “Una vez que se supera esa etapa regional de Latinoamérica y el Caribe, si uno pasa, viaja a China. Allá la prueba también es presencial, dura ocho horas y estamos en una sala junto a competidores de todo el mundo. Desarrollamos la prueba con computadores que nos entrega la empresa, los cuales están monitoreados para que nadie haga trampa, aunque ellos confían mucho en la gente y el ambiente es muy cercano”, aclara Jorge Soto.
Respecto de la prueba de ocho horas, Soto describe que debían crear “una cantidad específica de instancias elásticas en la nube de Huawei, que son servidores que aumentan o disminuyen su capacidad de acuerdo al tráfico y al uso. Había que configurarlas con el sistema operativo, crear ciertos tipos de redes y montar bases de datos. Nos entregaban una cantidad de datos de prueba que debíamos insertar para desarrollar actividades puntuales: realizar ciertas consultas, averiguar información específica, crear índices, usuarios o roles, otorgar permisos, etc”.

Esta etapa, según describe, no tenía un descanso como tal. “La organización nos daba comida y nos dejaba la bandeja a cada uno en el escritorio para seguir trabajando. Podías parar si querías, no había problema con eso”, detalla.
La prueba no estuvo exenta de problemas. “Se nos acabaron las IPs dinámicas varias veces. Luego nos habilitaron más y ahí recién pudimos entrar a trabajar de lleno, pero eso nos retrasó entre una y dos horas”, cuenta Alan Lander. Por eso, cuando llegó el tercer lugar, añade Lander, “ninguno de nosotros lo podía creer. Al principio nos preguntábamos cómo era posible que hubiésemos llegado a la final, y cuando vimos que obtuvimos el tercer lugar fue aún más sorprendente vernos ahí”.
Hacia un repositorio y un “apoyo macro” en Chile
Ante las dificultades que enfrentaron tanto en la preparación autónoma como las brechas que notaron en el conocimiento de sistemas más complejos, ambos estudiantes coinciden en que faltan instancias que ayuden a jóvenes a especializarse en esta área.
“Creo que se necesita un apoyo a nivel macro, ojalá desde el Ministerio de Ciencias. Sería genial que hubiera más respaldo en el tema de las TICs, y también más apoyo a las mujeres en esta área, porque de Chile fue solamente una mujer. Creo que es importante que se promueva más. Debería dársele más auge a esto a través de las instituciones, generando algún tipo de academia, no solo para Huawei, sino también para Google y otras plataformas que constantemente hacen capacitaciones, cursos y competencias”, especifica Soto.
Para Lander, si bien “la información está”, lo más complejo es conseguirla. “Facilitar el acceso a esa documentación sería clave. Creo que si se hiciera un repositorio con los puntos clave específicos de dónde conseguir la información, ayudaría muchísimo a construir la ruta de aprendizaje para estas nuevas tecnologías. Al principio la cantidad de información que tienes que procesar te puede llegar a abrumar, pero si se van tomando pequeñas partes poco a poco, se puede abarcar mucho”, sugiere.