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Sistema frontal: advierten que tomas y campamentos concentran mayor riesgo de víctimas fatales

El sistema frontal que afecta a diez regiones del país ha dejado tres personas fallecidas y evacuaciones preventivas en zonas cercanas a ríos y quebradas.

AGENCIA UNO

La vivienda construida sin regulación en zonas cercanas a quebradas y ríos concentra el mayor riesgo de pérdidas humanas frente a un sistema frontal que ya ha dejado tres personas fallecidas en diez regiones del país, por sobre la intensidad misma de las lluvias.

Ese es el diagnóstico de Gabriel Candia, académico de Ingeniería Civil de la Universidad del Desarrollo (UDD) e investigador del Anillo Nexos, especializado en desastres naturales. Candia analiza el actual sistema frontal –que afecta a diez regiones y dejará un segundo frente este domingo– a partir de la experiencia acumulada en eventos anteriores.

Los terremotos de 2010 y 2014 dejaron, según el especialista, una lección que se repite con cada nuevo evento: los asentamientos informales que han proliferado hacia el norte del país, muchos de ellos ubicados en quebradas no habilitadas para recibir población, son los espacios donde se concentra la mayor probabilidad de pérdida de viviendas y de vidas.

Ese patrón se repite en construcciones levantadas sin permisos ni estudios de suelo, en terrenos que las propias comunas identifican como zonas de exclusión pero que igual se ocupan por falta de vivienda formal disponible. “Los asentamientos informales, que han proliferado hacia el norte de Chile, son espacios poco regulados o sin regulación donde hay un gran riesgo de pérdidas de vivienda y de vida humana”, señaló el Dr. Candia.

El riesgo es difícil de jerarquizar ciudad por ciudad porque el fenómeno se distribuye a lo largo de todo el territorio: cualquier localidad con asentamientos no regulados cerca de cauces queda expuesta, independientemente de su tamaño o ubicación geográfica. A diferencia de la infraestructura pública, que puede reforzarse con inversión dirigida, la vivienda informal escapa a los instrumentos de planificación urbana existentes.

El riesgo de lo no regulado

La vulnerabilidad se hizo evidente en las últimas horas en comunas como Talagante, donde se ordenó la evacuación preventiva de campamentos ubicados cerca de la ribera del río, ante el riesgo de crecida. Este tipo de decisiones dentro de una lógica de autocuidado que no puede depender exclusivamente de la reacción de la autoridad, advirtió el especialista.

El ingeniero de la UDD insiste en que la primera línea de prevención frente a una inundación inminente combina la obediencia a las instrucciones oficiales con la conciencia individual sobre el entorno en que se habita. Evacuar antes de que se confirme el desborde, sostiene, es una decisión de buen juicio y no una señal de alarma innecesaria.

Frente a este tipo de asentamientos, la respuesta institucional se ha concentrado históricamente en la reacción de emergencia (evacuaciones, albergues, ayuda humanitaria) más que en la prevención estructural del problema de fondo: la ocupación de zonas de riesgo por falta de vivienda formal disponible.

Esa brecha estructural se conecta, según Candia, con un problema mayor de financiamiento: la capacidad del país de generar conocimiento aplicado a la gestión de riesgo depende de la inversión sostenida en ciencia. “Una señal importante de un país que se prepara para el largo plazo es que invierta en ciencia y proteja los instrumentos para financiar estas investigaciones; tenemos un porcentaje bajo respecto a otros países, y ahí hay una tarea pendiente”.

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