Hace más de dos años la Policía de Investigaciones (PDI) junto a la Fiscalía Supraterritorial y la Fiscalía Regional Occidente seguía la pista de una banda delictiva que fabricaba armas con impresoras 3D en el país.
El resultado de esta investigación fue dado a conocer este lunes por los investigadores: 45 personas detenidas, entre las que se contabiliza ocho menores de edad e internos penitenciarios. Esta estructura criminal, según expusieron, mezclaba la impresión digital de polímeros con piezas metálicas de otras armas. Además de esta técnica, también se dedicaban al tráfico de armas de fuego convencionales y artesanales.
Para comercializar estas armas de fuego utilizaban plataformas de mensajería instantánea y encriptada como WhatsApp y Telegram. Luego éstas eran enviadas a través de empresas de courier o encomienda.
Según destacó el director de la PDI, Eduardo Cerna, la investigación incluyó un despliegue en 12 regiones del país y la incautación de más de 70 armas, de las cuales 14 fueron fabricadas con impresoras 3D. El jefe de la policía civil también adelantó que “hay muchos elementos más que hay que seguir trabajando y cruzando”.
Por su parte, el fiscal jefe de la Fiscalía Supraterritorial, Miguel Ángel Orellana, sostuvo que las complejidades de la investigación fueron de nivel logístico —por el despliegue en 12 regiones del país— y también por la naturaleza de este delito. “Es un fenómeno delictivo que es novedoso (…) que hacía muy difícil su investigación básicamente porque se desarrollaba a través de sistemas de mensajería encriptada a los que era muy difícil acceder“, detalló.
El jefe de la Fiscalía Occidente, Marcos Pastén, destacó que la indagatoria estuviese vinculada a armas de fuego, debido a que muchos delitos que atentan contra la vida de las personas se relacionan con estos instrumentos.