Secciones
País

Antes de que se resolviera su indulto: murió Juan Aliste Vega, condenado por el crimen de dos carabineros

Su fallecimiento se produjo en el recinto hospitalario de Gendarmería, donde había sido trasladado para recibir la atención médica dado lo avanzado del cáncer que lo afectaba.

AGENCIA UNO/ARCHIVO.

El exlautarista Juan Aliste Vega, condenado por los crímenes de los carabineros Manuel Cares Alfaro y Luis Moyano Farías, murió menos de una semana después de presentar su solicitud de indulto humanitario por encontrarse en la etapa terminal del cáncer que lo afectaba.

Así se lo confirmaron a radio Biobío fuentes cercanas al caso, las que detallaron que su fallecimiento se produjo en el recinto hospitalario de Gendarmería.

A Aliste Vega se lo trasladó hasta ese recinto, con el propósito de recibir la atención médica dado lo avanzado del cáncer que lo afectaba.

Los casos por los que Juan Aliste Vega estaba en la cárcel

La petición de indulto humanitario de Juan Aliste Vega, de 53 años, generó un cisma en Republicanos, luego que una parte de la colectividad lo apoyó, lo que provocó la renuncia de la diputada Macarena Santelices y su retorno a la bancada UDI.

El exlautarista padecía cáncer con metástasis en los huesos de la pelvis, el hígado y ambos pulmones, y en su carta al Presidente José Antonio Kast indicó que “sé que mis condenas son graves y que esta solicitud exige una decisión fundada y responsable. No pretendo desconocerlas ni restar importancia al sufrimiento de las víctimas y sus familias”.

Juan Aliste Vega, ingresó al Movimiento Juvenil Lautaro en 1988, tras lo cual participó en el asesinato del sargento de Carabineros Manuel Cares Alfaro, ocurrido en 1991, tras lo que se lo condenó a 10 años de prisión.

Años más tarde se lo sindicó como el autor material del homicidio del cabo segundo Luis Moyano Farías, cometido durante un asalto armado a un furgón de Brinks en Santiago, el 18 de octubre de 2007.

Notas relacionadas










Detrás de las brasas francesas

Detrás de las brasas francesas

Francia se debate así entre el peso de sus fantasmas colectivos y la urgencia de su futuro inmediato. La calle no solo le está recordando al poder que la legitimidad de las urnas se revalida a diario; también advierte que el fin de la era Macron amenaza con abrir la puerta a una reconfiguración profunda del mapa político galo.

Foto del Columnista Cristian Pizarro Cristian Pizarro