El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, confirmó este miércoles que está trabajando para concretar la compra de radares meteorológicos que permitan anticiparse a futuros fenómenos climáticos como el registrado la víspera en diversas comunas de la capital.
Respecto de la utilidad que podrían prestar estos elementos para prevenir problemas derivados de estos eventos extremos, la autoridad sostuvo que “lo que indican los expertos de Meteorología es que el radar pudiera dar cerca de dos horas -entre una hora y dos horas previas- de información más asertiva“.
Recalcó que aquella información entregaría la oportunidad de que los organismos técnicos y de emergencia contaran con el tiempo suficiente para evaluar las posibles consecuencias y, de ser necesario, emitir con mayor anticipación las respectivas alarmas.
“Estoy poniendo todo de mi parte para tratar de conseguir fuentes de financiamiento que nos permitan adquirir esos radares meteorológicos que puedan darles más certeza a las autoridades para tomar decisiones”, dijo Condina en la entrevista que le concedió a radio Cooperativa.
En esa línea, el delegado presidencial reveló que “le solicité al gobernador (Claudio Orrego) hacer uso del 2% que permite la Constitución para utilizar en emergencia frente a circunstancias de esta naturaleza y, por lo tanto, podríamos tener allí la fuente de financiamiento para adquirir estos radares meteorológicos”.
Cómo funcionan los radares meteorológicos que anunció Codina
Diseñados para detectar y seguir las precipitaciones, los radares meteorológicos son instrumentos que emiten ondas electromagnéticas que interactúan con gotas de lluvia, partículas de hielo y otros elementos presentes en la atmósfera.
Gracias a esta detección, cuando las señales regresan al equipo, es posible estimar en qué área se están produciendo precipitaciones, así como determinar cuál es su intensidad y la forma en que se están desplazando.
De acuerdo con los expertos, la gran ventaja que presentan este tipo de radares es que permiten detectar con mayor facilidad fenómenos localizados que los modelos meteorológicos tradicionales no pueden identificar con la suficiente precisión.
Se trata de una tecnología que ya incorporaron países latinoamericanos como Brasil, Argentina y México, y se estima que el costo de cada aparato ronda los 800 millones de pesos.