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Diego Schalper (RN) y operación de EE.UU. en Venezuela : “Las declaraciones del presidente Boric se parecen más a las de un activista que de un estadista”

En entrevista con EL DÍNAMO, el diputado de Renovación Nacional y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores critica las declaraciones del mandatario y de la ministra Camila Vallejo sobre la operación estadounidense en Venezuela. Además, plantea que el caso venezolano es particular debido a la dictadura de Maduro y aborda los desafíos migratorios del próximo gobierno de José Antonio Kast.

El diputado Diego Schalper (RN) ha sido una de las voces más críticas desde la oposición respecto a las declaraciones del presidente Gabriel Boric sobre la operación militar estadounidense en Venezuela que derrocó a Nicolás Maduro. 

En su rol como integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, el parlamentario cuestiona duramente el énfasis puesto por La Moneda en el derecho internacional, sin una condena explícita al régimen chavista en este contexto.

En entrevista con EL DÍNAMO, Schalper sostiene que las declaraciones del Mandatario “se parecen más a las de un activista que un estadista” y apunta al “doble estándar” del gobierno en la manera de llevar la política exterior.

“Es muy paradójico que el mismo día que la Cancillería decide remover a una embajadora por comportarse como una activista, la vocera de gobierno y el presidente de la República se comporten como tal”, asegura Schalper.

“Las declaraciones del presidente deben estar preocupadas del interés de Chile y no solamente hablarle al microclima del Frente Amplio “

—¿En qué posición queda Chile en el orden internacional con las declaraciones que han hecho el presidente Boric y sus ministros?

—Hay dos intervenciones que son muy lamentables. La primera es cuando el presidente Boric hace un juicio de valor respecto de una eventual sumisión de algunos liderazgos de otros países. Yo creo que la superioridad moral a estas alturas la creíamos superada después de las tristes declaraciones que en su minuto hizo Giorgio Jackson. El presidente tiene que acordarse que él hasta el 10 de marzo sigue siendo el presidente de todos los chilenos. Por lo tanto, sus declaraciones tienen que estar preocupadas del interés de Chile y no solamente hablarle al microclima del Frente Amplio que él representa. En nuestra opinión, las declaraciones que él ha vertido en esa dirección se parecen más a las de un activista que de un estadista.

—Me imagino que a la segunda intervención que se refiere es la de la vocera de Gobierno, Camila Vallejo. 

—Exactamente. Lo de la ministra Vallejo no tiene presentación porque ella hace una declaración que no tiene ningún asidero en la realidad. El problema es que la vocera de gobierno no es activista, no es miembro de una organización no gubernamental, ella es la voz del gobierno de Chile. Entonces yo creo que es muy paradójico que el mismo día que la Cancillería decide remover a una embajadora por comportarse como una activista, la vocera de gobierno y el presidente de la República se comporten como tal.

—En su primera declaración el presidente aludió al derecho internacional. ¿Cómo evalúa esa primera intervención?

—Evidentemente hay que tener una discusión profunda en el marco del derecho internacional, pero cualquier discusión tiene que partir de la base de que el derecho internacional no fue suficiente para impedir que el dictador Nicolás Maduro desconociera por más de un año el veredicto popular de su pueblo. Además de que violó sistemáticamente los derechos humanos de su pueblo y contribuyó a la inestabilidad del continente a través de una migración muy desbordada. Cualquier revisión tiene que partir de la base de que el destinatario de esta acción es una persona que violaba sistemáticamente el derecho internacional. 

—Sin embargo, varios analistas y expertos en diplomacia han respaldado la primera intervención del mandatario en el orden de la defensa del derecho internacional. 

—Es que me parece que fue una declaración incompleta porque debió aludir expresamente a que lo que ocurría en Venezuela no tiene ningún tipo de correlato con el derecho internacional, y que por lo tanto cualquier análisis riguroso tiene que tener a la vista que lo que acontecía en Venezuela era contrario a los derechos de las personas, a la dignidad humana y al derecho internacional.

—Pero anteriormente el presidente sí había condenado y había tildado de dictadura el régimen de Maduro, incluso el mismo día que la elección en que Maduro se perpetuó en el poder.

—Con mayor razón resulta incomprensible que en esta coyuntura no haya sido capaz de decir la frase completa. Para nosotros fue muy desconcertante, porque cuando uno mira, por ejemplo, la declaración de Italia o de Alemania, se parte diciendo y poniendo el énfasis en que lo que ocurría en Venezuela evidentemente no era una situación normal y por lo tanto cualquier juicio que uno haga no puede ser un juicio habitual. Que el presidente Boric haya omitido eso hace que su declaración sea incompleta.

José Antonio Kast y la posición de la derecha: “Latinoamérica está mejor sin Maduro”

—La oposición adoptó un respaldo cerrado a la operación de Estados Unidos, así lo expresó el presidente electo José Antonio Kast. ¿Cree que hubo una premura en el sector a evaluar la situación, teniendo en consideración cómo ha cambiado el panorama los días posteriores?

—Lo que ha dicho el presidente electo José Antonio Kast es que Latinoamérica, Chile y el mundo están mejor sin Nicolás Maduro a la cabeza de Venezuela. Y yo la verdad que eso lo respaldo plenamente. Habrá una discusión posterior que el mismo presidente electo señala respecto del marco en que eso se realiza y cómo eso deriva después en una transición hacia la democracia. Pero con las herramientas de juicio que había en ese momento, me parece que lo que él señala yo lo comparto.

—¿Cómo debería afrontar el nuevo escenario el presidente electo una vez que asuma el 11 de marzo?

—Una vez que entre en funciones, me parece que tiene que hacer todos los esfuerzos que estén a su alcance para favorecer una transición a la democracia y el respeto a los derechos integralmente hablando en Venezuela. Y también, muy importante, Chile tiene que entrar en una conversación con el resto de los países del continente, especialmente aquellos países que han estado con mayor cantidad de migrantes venezolanos, como Colombia o Perú, para poder en un ejercicio conjunto generar las condiciones para que aquellas personas que quieran volver a su patria puedan hacerlo.

—Con el pasar de los días ¿Ha mutado su visión respecto a lo que ocurrió el pasado sábado al tener en consideración las declaraciones posteriores del presidente Trump y del secretario Marco Rubio?

—Yo siempre he sostenido desde el minuto uno que mi aspiración es que en Venezuela prevalezca la democracia, el respeto a los derechos de las personas, la libertad, y por lo tanto que no esté Nicolás Maduro a la cabeza contribuye en esa dirección. La aspiración final obviamente no es que se mantenga un régimen dictatorial, sino que en definitiva la aspiración final es que prevalezca una mirada desde la democracia. Yo al menos voy a formar parte de la inmensa mayoría de los ciudadanos de Latinoamérica que lo que queremos es tener una Venezuela libre, democrática y respetuosa de los derechos humanos.

—Pero pareciera que esa afirmación que usted hace contrasta con el interés de Estados Unidos que no tiene como prioridad generar condiciones para la transición.

—Yo prefiero ser cauto y esperar a cómo se desenvuelven los hechos. En lo personal, uno no tiene toda la información que uno querría y por lo menos lo que yo observo es que la inmensa mayoría de los que creemos en la democracia y de las potencias que para mí son referencia, lo que han planteado es que el mundo está mejor sin Maduro a la cabeza y que la tarea está incompleta hasta que en Venezuela no reine la democracia, la libertad y el pleno respeto a los derechos de las personas.

—El presidente Trump ha deslizado la posibilidad de realizar una operación similar en Colombia y también de alguna manera advirtió a México. ¿No le parece problemática esa posición que ha adoptado Estados Unidos respecto a la región?

—Yo con mucha fuerza he sostenido que lo de Venezuela es posible analizarlo en la medida en que el gobierno venezolano había desconocido un veredicto popular de su pueblo a vista y paciencia de observadores internacionales, y por lo tanto la situación de Venezuela para estos efectos es bastante particular. Me parece que no hay nada parecido en el continente y por lo mismo yo creo que respecto de mandatarios electos democráticamente la situación es radicalmente distinta a la de un dictador autoimpuesto.

Política migratoria: “Kast ha hecho más que Boric en cuatro años”

—Con el nuevo panorama regional, ¿la política migratoria que planteó el presidente Kast en campaña deberá sufrir modificaciones?

El presidente Kast ha hecho más que Boric en los últimos cuatro años, porque el presidente electo entendió que la primera señal que había que dar es que la migración ilegal no tenía asidero en Chile. Eso contrasta mucho con el ánimo del empadronamiento biométrico que anunció el gobierno en sus primeros meses y que tuvo un efecto de llamado respecto a muchos migrantes ilegales.

También hay un contraste importante cuando uno ve al presidente Kast, todavía no en ejercicio, ya haya generado una conversación con Argentina, con Ecuador y con Perú, lo cual da cuenta de un empeño en hacer algo en colectivo. 

—Se ha hablado que el escogido para Cancillería podría ser Francisco Pérez Mackenna, que viene con un perfil empresarial. ¿Se necesita en este momento más experiencia en diplomacia, más experiencia en política o podría otro perfil adecuarse a la Cancillería?

—Yo creo que hay dos desafíos que corren en paralelo, y además no están tan desconectados entre sí. Uno es el desafío geopolítico y otro es el desafío económico. Es cierto que Chile ha disminuido su capacidad de generar inversión extranjera de una manera bien increíble y por lo tanto yo creo que el presidente Kast tiene la impresión de que en la dimensión geopolítica las relaciones internacionales las va a conducir él personalmente, y por lo tanto da la impresión que está buscando un complemento en la Cancillería que coopere en la generación de inversión extranjera. Yo confío plenamente en el diseño que va a adoptar el presidente José Antonio Kast y por supuesto lo vamos a respaldar desde el Parlamento.

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