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Sara Concha (PSC) y nombramiento de Judith Marín: “Se ha instalado una campaña del terror sobre alguien que todavía no asume”

En entrevista con EL DÍNAMO, la presidenta del Partido Social Cristiano defiende el nombramiento de Judith Marín como ministra de la Mujer y cuestiona las críticas por sus convicciones religiosas. Además, descarta que se busque modificar la ley de aborto y advierte que espera contar con el respaldo del Partido Nacional Libertario en el Congreso.

La controversia por el nombramiento de Judith Marín como ministra de la Mujer y Equidad de Género en el gabinete de José Antonio Kast ha generado una ola de críticas. La designación de la hasta hace poco secretaria general del Partido Social Cristiano —quien alcanzó notoriedad por protestar en 2017 contra la ley de aborto en tres causales— fue cuestionada tanto por parlamentarios de izquierda como por sectores del futuro oficialismo, incluyendo a Hernán Larraín Matte de Evópoli.

En ese contexto, Sara Concha, presidenta del Partido Social Cristiano, rechaza en entrevista con EL DÍNAMO que exista una agenda de retroceso en derechos de la mujer y cuestiona que se evalúe a una autoridad pública por su fe religiosa.

“Lo importante es cómo vamos a colaborar con el presidente José Antonio Kast”

—Ustedes fueron el primer partido, además de los republicanos, que apoyó al presidente electo. ¿Quedan conformes con su representación en el gabinete de tener una ministra dentro de los 24 nombramientos?

—La palabra conforme no es la expresión adecuada. Creo que lo más importante es ver cómo vamos a colaborar con el presidente José Antonio Kast para poder avanzar en las urgencias que tiene nuestro país, más allá de un ministerio. En nuestro caso, esa colaboración será tanto a través del ámbito parlamentario y legislativo como desde el Ejecutivo.

—Pero me imagino que también es importante para ustedes la participación que tienen en el Ejecutivo.

—Claramente y por eso agradecemos la confianza del presidente José Antonio Kast en entregar a Judith Marín la responsabilidad de llevar adelante el Ministerio de la Mujer. Es importante la colaboración que podemos hacer desde ahí.

—¿Ustedes solicitaron el Ministerio de la Mujer o fue una determinación del presidente ofrecerles esa cartera en específico?

—Todas las designaciones fueron una propuesta del presidente. Es importante que él pueda decidir con quién quiere trabajar en el gabinete para los próximos años. Obviamente la decisión la tomó el presidente. Por eso agradecemos la confianza de poder colocar a una representante del Social Cristiano en esa cartera. Pero más allá de eso —porque se ha criticado mucho cómo es posible que esta cartera haya quedado en manos de los social cristianos— creo que hay que pensar más allá. El mandato con el que convocó a los ministros el presidente José Antonio Kast fue a trabajar por Chile y, en el caso específico del Ministerio de la Mujer, a trabajar por las mujeres de nuestro país, más allá del pensamiento o postura que Judith represente.

—¿Están cómodos en esa cartera o habrían preferido aportar en otro ámbito del gabinete?

—Independientemente de la cartera, podemos seguir aportando en los distintos aspectos. Por ejemplo, nos interesa mucho seguir trabajando en desarrollo social, en políticas de infancia, que es algo que hemos venido trabajando desde hace mucho tiempo desde el Congreso. En materia de seguridad también tenemos mucho que aportar en las distintas áreas. Por lo tanto, independientemente del ministerio, se puede hacer una colaboración.

“Ni siquiera debería ser tema la fe para asumir una responsabilidad”

—El nombramiento de Judith Marín fue el más cuestionado por la futura oposición. Incluso se habló de “canutofobia”. ¿Hay algo de eso en los cuestionamientos a la ministra?

—Lo que sucede es que entiendo el cuestionamiento de la izquierda, de los movimientos más feministas y otros movimientos ideológicos, porque el Ministerio de la Mujer es uno de los ministerios más ideologizados. Pero eso no significa que llevar adelante la cartera tenga que implicar necesariamente una agenda personal. El llamado es a trabajar específicamente por todas las mujeres de Chile.

—Se ha instalado la idea de que podría haber retrocesos en derechos de las mujeres…

—Exacto, lo que nunca se ha ni siquiera mencionado. Las distintas declaraciones que hemos escuchado ni se acercan siquiera con la propuesta que tiene Judith y el presidente José Antonio Kast en materia de mujer.

—Los cuestionamientos no han provenido solamente de la izquierda. Hernán Larraín Matte, ex presidente de Evópoli, también aludió a las posturas valóricas que en el pasado expresó Judith Marín. ¿Cómo ve que sectores aliados también hagan eco de esos cuestionamientos?

—Hemos hecho saber nuestra preocupación respecto a eso. Uno esperaría que quien está del mismo lado pudiera avanzar en la línea que el presidente José Antonio Kast le dio. Hoy día, cuestionar la decisión del próximo presidente y el gobierno me parece algo preocupante. Por eso hemos hecho un diálogo con Evópoli para que pueda transparentar de qué lado está. Al final, creo que es importante poder entregar el respaldo a las decisiones que pueda tomar José Antonio Kast para empujar las futuras políticas públicas e iniciativas legislativas que puedan ir en solución de las urgencias que hoy en día nuestro país tiene.

—En su momento dijo que estaba en contra de todas las formas del aborto, ¿cómo se puede esperar que esas posturas personales no influyan en su gestión como ministra?

—Lo hemos dicho: todos conocen la postura del presidente José Antonio Kast en ese sentido. Hoy día esa es la postura que tiene la nueva ministra, por supuesto nosotros como partido tenemos nuestra postura, pero eso no quiere decir que vamos a determinar ciertas leyes que ya existen. Y nosotros apuntamos a poder seguir avanzando en construir hacia el futuro y no en lo que ya está establecido.

—Entonces, ustedes como Partido Social Cristiano, a pesar de tener a una representante en el Ministerio de la Mujer, ¿no quieren modificar esa ley?

—Lo que pasa es que se ha instalado una campaña del terror —en base a una suposición de que se va retroceder en derechos de las mujeres, sobre todo en el ámbito sexual y reproductivo—  sobre alguien que todavía no asume. Nadie ha esbozado temas valóricos ni posturas personales, y ya hay un miedo como si fueran cosas que ya ocurrieron. La verdad es que hemos sido muy determinantes en decir que vamos a avanzar en las cosas que a las mujeres les preocupan. Hoy día tenemos índices de violencia intrafamiliar que han aumentado. El mismo presidente José Antonio Kast ha hablado de la política que quiere impulsar sobre cómo lograr conciliar la vida familiar y laboral. Hay hartas cosas que hay que trabajar y en eso nos vamos a enfocar. Los temas valóricos no creo que sean las prioridades de las mujeres en Chile cuando tenemos emergencias tan grandes en nuestro país.

—¿Pero no hay un problema al mezclar la fe con la política?

—Es que no entiendo cuál es el afán de cuestionar a alguien que asume un cargo público respecto a su fe. Ni siquiera debería ser tema. A nadie, en ningún trabajo, se le pregunta cuál es su fe para asumir una responsabilidad. Me parece incluso discriminatorio e irrespetuoso hacerlo, porque a nadie se le pregunta de qué etnia viene o de qué religión es.

—Pero el Partido Social Cristiano sí se caracteriza por traer a la política temas valóricos que tienen representación en la fe o en la creencia…

—Más que ser un tema de fe o de creencia, el tema valórico es transversal y lo comparten personas incluso no creyentes. Por ejemplo, el derecho a la vida del que está por nacer. Ni siquiera son temas que tienen que ver efectivamente con una creencia, sino temas mucho más transversales que comparten incluso personas que no profesan ninguna fe.

—Además, el partido no se conforma solamente de personas creyentes, sino que hay personas que no profesan una fe pero comparten ciertos principios y valores que son transversales a una creencia, porque esos temas van más allá de una postura religiosa específica. Son temas que atañen a la sociedad en general.

—En el mismo Congreso a ustedes se les ha tildado como el partido de los evangélicos. ¿Cómo manejan esa etiqueta?

—No podría existir un partido evangélico porque los partidos no son confesionales. Acá es un partido transversal que tiene militantes que comparten principios y valores, quizás de una línea más conservadora, pero en ningún caso solo de lo evangélico. Ahora, que representa la postura del sector más conservador —que principalmente son los cristianos, y no hablo solo de los evangélicos, sino también católicos y otros— eso quizás sí. Hay que recordar que los cristianos no fueron representados en elecciones de cargo popular durante mucho tiempo y tienen una voz importante en la representación, los porcentajes hablan por sí solos. 

—¿Pero se sienten representantes de ese mundo?

—No nos atribuimos el voto evangélico, para nada. El Partido Social Cristiano tiene una representación transversal de principios y valores que no necesariamente y específicamente son del mundo evangélico, sino de forma transversal a distintas personas, profesen o no profesen una religión o una fe. Pueden sentirse representados con nosotros porque no solo hablamos de temas valóricos, sino materias que van más allá de lo valórico, como el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, o el respaldo a las Fuerzas Armadas y las policías. Eso va más allá de una religión, porque un partido tiene que ser transversal a quienes quiere representar de parte de la ciudadanía.

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Daniel Lillo