El presidente Gabriel Boric volvió a mostrar una mirada crítica a la política exterior de Estados Unidos, en medio de la polémica por la sanción a tres funcionarios de La Moneda por el proyecto de cable submarino con China.
En el marco de una actividad de Cancillería en Palacio, el mandatario abogó por la consolidación de la cooperación entre los países, aseverando que “avanzamos en autonomía que no es neutralidad ideológica, sino el poder de tomar decisiones con plena independencia de presiones externas, ya sean Estados o empresas quienes quieran tomar decisiones por nosotros. Implica diversificar socios comerciales, reducir vulnerabilidades, mantener estabilidad institucional y desarrollar capacidades tecnológicas propias”.
Pero al final de su discurso, el presidente Boric no quiso pasar la oportunidad de dedicar unas palabras a su par norteamericano, Donald Trump: “Permítanme también referirme brevemente a la coyuntura actual, porque en este escenario reapareció, hacia fines del año 2025, en la Estrategia de Seguridad de Estados Unidos una referencia explícita a la doctrina Monroe”.
“Y supone en particular que América Latina debe alinearse con los criterios de seguridad nacional y de desarrollo que determine Washington y limitar los vínculos considerados incómodos o competitivos, so pena de castigos o consecuencias para los pueblos o gobernantes electos que no sigan este camino. En la práctica, esta lógica está ya traduciéndose en varios países de América Latina en que la cooperación económica, tecnológica o de seguridad con Estados Unidos quede condicionada a una posición subordinada a esta mirada del mundo”, cuestionó el jefe de Estado.
Frente a este escenario, Boric precisó que los efectos de esta postura también “se han visto manifestadas en Chile en los últimos días con las sanciones impuestas a funcionarios de nuestro gobierno por el solo hecho de dar trámite a un proyecto de inversión revisando si este cumple o no con los estándares exigidos por la ley chilena”.
“Esto, como es obvio, tiene también implicancias para Chile y para el resto de los países de la región estas dinámicas reducen el espacio autónomo de los países medianos para desarrollarse y diversificar relaciones con actores extrarregionales especialmente con países como China”, agregó el mandatario, quien dejó claro que este actuar no es exclusivo de Washington, sino también de otras naciones como Rusia.
Ante esto, el presidente Boric expresó que “tenemos que asumir pragmáticamente que va a existir una mayor presión de alineamiento bajo prioridades específicas estadounidenses, mientras la influencia de otros actores globales en América Latina seguirá siendo una realidad estructural. La tarea de Chile no es sencillamente negar esa tensión sino gestionarla en función del mejor interés de nuestra patria, posicionarse como un interlocutor autónomo, articular principios y trabajo concreto en la región, defender nuestra autonomía estratégica”.