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Comienza la era Balladares: el estilo y los desafíos de la primera presidenta de Renovación Nacional

La senadora por el Maule tomó las riendas de RN con una directiva de equilibrio y una lista de urgencias: ordenar las bancadas, procesar la salida de Desbordes y recuperar terreno frente al Partido Republicano.

CEDIDA.

Flanqueada por su secretaria general, Katherine Martorell, y por su vicepresidente, Diego Shalper, la nueva y primera presidenta de Renovación Nacional (RN), Andrea Balladares, hizo su estreno este lunes tras la elección interna del partido que tuvo lugar el pasado fin de semana. 

En un punto de prensa en la sede de RN alojada en Antonio Varas 454, Balladares dio su primera alocución como presidenta electa del partido. La baja en la aprobación del Gobierno, las descoordinaciones en su partido y hasta la polémica renuncia de Mario Desbordes a RN fueron los primeros temas que debió enfrentar tras ganar una elección en la que no tuvo competencia. 

La también senadora llegó al máximo cargo de la tienda que albergó el fallecido expresidente Piñera tras un “alto al fuego” con otra militante que ha ganado relevancia a nivel nacional: la actual presidenta del Senado, Paulina Núñez

Ambas compitieron en la pasada elección de 2021; Núñez intentó ser presidenta bajo el alero de Desbordes y otros nombres de la derecha social como Germán Codina, mientras que Balladares fue la mano derecha de Rodrigo Galilea en la campaña y en la posterior gestión del exsenador por el Maule. 

Esta vez Balladares logró administrar las diferencias con Núñez. Consiguió el respaldo de toda la bancada de senadores —que ella también integra— para que Núñez se convirtiera en presidenta del Senado ganado el gallito a Manuel José Ossandón, también militante de RN que aspiraba a extender el periodo de su presidencia en la Cámara Alta. 

Con el nudo de Núñez ya resuelto, Balladares integró nombres a su lista provenientes de otras tendencias presentes en el partido. Schalper, primer vicepresidente, es respaldado por el histórico Carlos Larraín; Martorell que es identificada como cercana a la derecha social; Ximena Ossandón, que tiene fuerte presencia en el suroriente de la Región Metropolitana, seguirá como vicepresidenta; los alcaldes Juan Carlos Díaz (Talca) y Rodrigo Wainraihgt (Puerto Montt) integra la directiva desde el ala regional; mientras que Jorge Rathgeb, también elegido como uno de los vicepresidentes, representa el ala conservadora del partido de la estrella tricolor. 

Hoy, la sensación en el partido es que la directiva alcanzó un buen nivel de equilibrio entre las distintas sensibilidades y que Balladares es la indicada para administrar esas diferencias que cada cierto tiempo afloran en la tienda. 

De acuerdo a fuentes internas de RN, para la militancia fue especialmente significativo el respaldo de la senadora Camila Flores. Identificada con el ala dura del partido, Flores tanteó en el verano la idea de dejar RN para recalar en el PNL de Kaiser y cuestionó a la directiva encabezada por Galilea e integrada por Balladares. 

Sin embargo, tras la elección interna, la senadora por Valparaíso valoró la elección de Balladares y aseguró que “representa una oportunidad para fortalecer la unidad interna y proyectar con claridad el rol que debe cumplir nuestro partido en esta nueva etapa”.

En RN afirman que Balladares no sólo ha marcado presencia en la directiva, que lidera de facto hace varios meses producto del alejamiento de la política de Galilea (sigue siendo presidente hasta el 15 de abril). También la han visto empoderada como senadora por el Maule, cargo desde el que ha logrado coordinar su bancada, la más numerosa de la Cámara Alta.

Los desafíos de Balladares a la cabeza de RN

De estilo conciliador y preparada técnicamente —algo que aprendió en su paso por la subsecretaria de Servicios Sociales en el segundo gobierno de Piñera—, Balladares llega a la presidencia de RN en un momento delicado para el partido. 

En la militancia existe preocupación ante la pérdida de terreno debido a la irrupción del Partido Republicano. El primer golpe fue la elección de diputados en que RN eligió apenas 13, muy por debajo de los 25 que obtuvo en 2021. Por lo mismo, la mirada está puesta en mantener la solidez territorial, sobre todo en regiones y comunas del sur del país donde está el grueso de su base electoral. 

Pero la tarea más próxima de Balladares es ordenar al partido, donde aún no se tiene plena consciencia de qué tan hondo pudo haber calado la renuncia de Mario Desbordes. Además de ser expresidente, el alcalde lideraba la llamada “Derecha social”, una corriente de peso en la colectividad, por lo que se teme que otras figuras hayan renunciado junto al jefe comunal. 

Eso sólo se podrá saber a mediados de abril cuando el Servel notifique al partido las renuncias de militantes. 

Consultada por EL DÍNAMO sobre la situación de Desbordes, Balladares se limitó a decir que “entiendo que él tiene sus razones personales para renunciar y lo lamento, (pero) las puertas de Renovación Nacional siempre van a estar abiertas”.

El otro flanco que debe cubrir la nueva presidenta de RN es el desorden parlamentario. La semana pasada los diputados del partido presentaron una batería de medidas que incluía una especie de IFE acotado. Esto no gustó a la senadora Núñez, quien hizo un llamado a la responsabilidad. 

Para evitar esta clase de episodios, Balladares convocó al Instituto Libertad, el think tank del partido, para que asesore a la bancada de diputados y así llegar a una propuesta final que logre modificaciones al MEPCO. 

Por otro lado, junto al resto de la bancada de senadores, Balladares pidió una cita formal al presidente Kast con el fin de ordenar la agenda legislativa del Gobierno y tratar de influir en las prioridades del Ejecutivo en el Congreso.

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