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Karina Delfino (PS), alcaldesa de Quinta Normal: “Si se echa mano de las contribuciones, se afecta a las comunas más vulnerables”

Delfino define la eliminación de las contribuciones a mayores de 65 años que propone el Gobierno como una “línea roja”. En diálogo con EL DÍNAMO, ahonda en las implicancias de este proyecto, la rearticulación en la izquierda y el rol del mundo municipal en ello.

Karina Delfino (PS) aparece seis minutos antes de las 15.00 horas del viernes en el hall central de una de las casonas de aire colonial que conforman la Municipalidad de Quinta Normal. Dos vecinos tienen audiencia con ella. Horas más tarde deberá inaugurar las obras de mejoramiento de una multicancha de la comuna.

El salón que está afuera de su oficina se llama Hermanos Carrera, lo que erróneamente hace pensar que el municipio funciona en un añoso edificio, que probablemente albergó a los padres de la Patria en algún momento. “Este edificio es como de los años 80, jaja. Antes la gente hacía chinganas en este terreno y en los años 80 el alcalde designado por la dictadura decidió que en estas casonas estuviera la municipalidad. Lo de los hermanos Carrera probablemente tiene que ver con la calle en la que está el municipio, Carrascal, que era utilizada en tiempos de la Reconquista, pero por Manuel Rodríguez”, especifica.

La alcaldesa de signo socialista tiene varios regalos de los vecinos de la comuna de la más diversa índole: artesanías, banderines de la Universidad de Chile, su equipo, y de Palestino -su familia es de origen libanés- y un gran cuadro pintado al óleo con los rostros de sus padres, son algunos de los objetos.

Durante los siguientes 30 minutos, Delfino se extenderá sobre la ley miscelánea -también denominada como Plan de Reconstrucción o megarreforma- que el Gobierno de José Antonio Kast pretende ingresar al Congreso la semana entrante y cómo esta medida repercutiría en los municipios, así como en los desafíos que enfrenta la izquierda chilena. Antes, aborda el hallazgo del cuerpo de una joven de 26 años frente a su domicilio y el debate que este caso abrió sobre la seguridad de los alcaldes.

— El 8 de marzo apareció un cadáver frente a su vivienda. El hecho generó alarma sobre si tenía un trasfondo político, aunque finalmente se estableció que era probablemente un femicidio. ¿Espera medidas concretas de protección para los alcaldes?

— Lo más importante en todos estos casos es que se esclarezcan los móviles. En el caso del cadáver fue fuerte, obviamente. Puse mucho énfasis en que se aclarara qué hizo que esa persona terminara en la reja frente a mi casa. En general, con los alcaldes yo diría dos cosas. Primero, cuando alguno recibe una amenaza, hay que identificar a quiénes amenazan. Y segundo, creo que hemos ido corriendo el cerco en materia de seguridad desde el mundo municipal. Empezó con el patrullaje preventivo, pero hoy hacemos muchas acciones que a veces ponen en riesgo a funcionarios y a los propios alcaldes: sacar máquinas tragamonedas, demoler casas vinculadas al narcotráfico, demoler campamentos. Todo en coordinación con las policías, por cierto. Pero eso implica riesgos.

Ley miscelánea del Gobierno es “una reforma tributaria encubierta”

— Pronto se discutirá en el Congreso la ley miscelánea, que entre otras medidas propone eliminar el pago de contribuciones para mayores de 65 años. ¿Cómo la evalúa y qué impacto tendría en su municipio?

— Es una reforma tributaria encubierta. Y en particular, lo que nos ha alertado y que hemos rechazado, es la rebaja de contribuciones. Hoy ya existen herramientas para que personas mayores con ingresos bajo los $2 millones y viviendas con avalúo fiscal inferior a los $200 millones no paguen contribuciones. Entonces, ¿a quién está dirigida esta medida? A un grupo acotado, entre 200 y 300 mil personas, con ingresos y propiedades por sobre esos topes. Eso beneficia al ministro Alvarado —él mismo lo reconoció—, a alcaldes, parlamentarios, los Luksic, los Angelini, los Matte. La pregunta es: ¿es eso justo? Porque el Fondo Común Municipal se estructura en un 60 % de contribuciones. La Pintana depende en un 90% del fondo común. Si tú echas mano al pago de contribuciones, terminas tocando al Fondo Común Municipal y afectando a comunas como La Pintana, a comunas más vulnerables y dependientes de ese fondo.

— ¿Es una línea roja para ustedes tal como está planteada?

— Sí, es una línea roja.

— ¿Tiene estimado cuántos ingresos menos significaría para su municipio?

— Tenemos que calcularlo. El Gobierno publicó un análisis que indicaba $200 millones de dólares menos al Fondo Común Municipal, y que por eso, ellos repondrían entre $100 y $150 millones vía ley de presupuesto. O sea, ni siquiera repone el total. Y que se establezca en la ley de presupuesto no es una certeza hoy, porque se discute año a año. Nosotros tenemos una dependencia de cerca del 50% del Fondo Común Municipal, y parte de esa dependencia evidentemente viene de contribuciones.

— ¿Como parte de la Asociación Chilena de Municipalidades han podido plantear estas preocupaciones directamente al Gobierno?

— Sí. Tuvimos una reunión con el ministro García Ruminot cuando recién llevaba un par de semanas en el cargo, y este fue uno de los planteamientos que hicimos. Luego tuvimos otra reunión con el subsecretario de la SUBDERE. A raíz de eso, el presidente anunció que compensaría la baja de recursos en el Fondo Común Municipal. El problema es que no dice cómo, y hoy reconocen que incluso no podrían reponer el total de la reducción. El impuesto territorial es uno de los más progresivos que existen: paga quien más tiene, y el 80% está radicado en comunas del sector oriente. Que el Gobierno decida que las grandes fortunas ya no lo paguen, sin asegurar la compensación, es lo verdaderamente grave de este anuncio.

— ¿Qué implica para el municipio que medidas de la megarreforma, como la rebaja del impuesto corporativo, puedan convivir en el futuro con el alza de los combustibles?

— El problema principal es que al bajar los impuestos, el Estado recauda menos. Y se dice desde todos lados que la situación fiscal es frágil, que hay deuda alta y que por eso se tomaron ciertas decisiones, según el Gobierno. Entonces, no se entiende cómo por un lado el Gobierno habla de déficit fiscal y por el otro propone bajar los impuestos a los más ricos. La tesis de que se recauda más bajando impuestos es errada, y muchos economistas lo han dicho. El Estado se financia con impuestos: las policías, el alumbrado, la seguridad 24/7 de los municipios, las ayudas sociales. Nosotros, por ejemplo, estábamos en proceso de licitación de vehículos municipales para entregar ayuda social a domicilio a personas mayores, y la licitación se cayó porque no hubo ofertas. Lo asocio a la subida de los combustibles.

— ¿Se está achicando el Estado con esta reforma?

— No tengo ninguna duda. Lo que está haciendo esta reforma es achicar el Estado. Creo que lo más preocupante es que se cambia como venía Chile organizándose desde hace algunos años. Lo que hizo Sebastián Piñera a propósito de la reconstrucción por el terremoto del 2010 es subir impuestos, porque necesitaba generar más recursos para ese fin. Y lo que está planteando el Gobierno ahora es organizarnos de otra manera, bajando los impuestos para la reconstrucción y que el Estado se achique. Esa es una discusión distinta además.

— ¿Hay un retroceso incluso respecto de los estándares que manejaba la propia derecha hace diez años, quince años?

— Sí. La derecha tenía un tono en campaña, y en períodos electorales los tonos se endurecen, sobre todo en seguridad y economía. Pero ya son Gobierno, nos ganaron y ganaron bien, con amplia mayoría. Cuando se gobierna, se gobierna para todos los chilenos. Todos los gobiernos han tenido que adecuar sus programas, y eso no es malo per se. Pero yo creo que este Gobierno está en su propia batalla cultural, y parte de esa batalla también es la batalla económica.

La oposición y su articulación frente al Gobierno

— ¿Cree que falta articulación en la oposición, más allá de la coordinación legislativa, que va a enfrentar una prueba cuando se tramite esta ley miscelánea?

— La unidad es fundamental, y en la unidad no sobra nadie. Hay que construirla, porque no es obvia. Y tiene que ir desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, incorporando también al mundo independiente, que en el caso de los alcaldes es muy relevante: un tercio de los alcaldes y alcaldesas de Chile son independientes. Esta reforma tributaria encubierta es un momento crucial para la oposición. Desde las alcaldías nos hemos articulado bien: nos juntamos casi 50 alcaldes a principios de marzo antes de que asumiera el Gobierno, entregamos una carta a La Moneda antes de la subida de los combustibles que reunió más de 100 firmas, y esta semana sacamos una nueva declaración ante el anuncio del presidente. Ese espacio hay que mantenerlo, sumado a lo que hacen los parlamentarios y los partidos.

— ¿Pero falta tender un puente entre ese mundo y el Congreso?

— Sí, es importante establecer canales de conversación. Estamos en eso justamente a propósito de esta iniciativa legislativa. A veces cada uno funciona con sus pares, pero hay que articular la oposición en todos sus niveles. El Congreso tiene un rol, nosotros tenemos otro. Ninguno es mejor ni peor, son distintos. Pero en este momento es fundamental poder articularnos.

— ¿Se vienen más acciones conjuntas con los alcaldes Claudio Castro y Tomás Vodanovic?

— Siempre. Tenemos una buena articulación con ellos y con un grupo grande de alcaldes a nivel nacional. Esta carta de la semana la firmaron 60 alcaldes entre la noche del miércoles y la mañana del jueves. La de los combustibles llegó a más de 100 firmas. Castro y Vodanovic son liderazgos tremendos que hay que cuidar como sector: hacen cosas buenas en sus comunas, son jóvenes y tienen alta proyección política.

— La izquierda enfrenta un momento difícil también a nivel global: las posturas son más conservadoras, salieron de una elección presidencial con una diferencia importante, hay fragmentación en el Congreso. ¿Cómo hacer frente a un Gobierno de signo tan distinto en ese escenario?

— Junto con articularnos para enfrentar las iniciativas que representan un retroceso, es importante reflexionar sobre lo que pasó en nuestra propia elección. Jeannette Jara dio una pelea difícil y lo hizo bien, yo tengo una buena evaluación de ella como candidata, porque estaba cuesta arriba y ella contuvo el momento político. La reflexión es más de fondo: ¿por qué nos fue tan mal?, ¿por qué nuestro discurso no le hizo sentido a las personas? Esa reflexión hay que darla ahora. No podemos articularnos solo reactivamente ante las iniciativas del Gobierno, sino también propositivamente. ¿Qué le vamos a proponer a Chile para resolver los problemas reales de los vecinos?

— ¿A qué relato puede apelar la izquierda, más allá de ser opositora al Gobierno actual?

— Tenemos que hacer propuestas en función de las problemáticas de Chile. En seguridad, tenemos que hacer una propuesta razonable. Nadie tiene la fórmula mágica. El mismo presidente Kast dijo en campaña que expulsaría 300 mil migrantes, y llevan un avión de 40 que no puede ni aterrizar en Venezuela. La izquierda tiene que hacer una propuesta razonable: fortalecer la persecución penal y la inteligencia policial, pero sin abandonar el ámbito preventivo. Preocuparnos de los jóvenes, de los niños que no van a clases, de recuperar las plazas. Hoy muchas plazas están tomadas por personas en situación de calle o de drogadictos. ¿Cómo la gente no va a sentir rabia si no puede ir a la plaza con sus hijos? ¿Cómo la gente no va a salir a la calle por miedo a que la asalten? ¿Y cómo la izquierda no se va a hacer cargo de eso desde un punto de vista razonable, que incorpore nuestra mirada? Que no solamente la derecha nos lleve a su cancha.

3 de enero 2025/SANTIAGO El ministro (s) de Interior y Seguridad Pública, Luis Cordero, y la subsecretaria de Prevención del Delito, Carolina Leitao, se reúnen con la nueva directiva de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM), presidida por la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino, para abordar la estrategia de seguridad del Gobierno. En la imagen, la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE / AGENCIUNO

El rol del Partido Socialista

— ¿Qué rol debiera cumplir el Partido Socialista en este escenario?

— Un rol crucial de articulación. Tiene que jugársela por la unidad, hacer todos los esfuerzos para que todos estemos en la mesa. Cada uno por sí mismo es una minoría. El PS es un partido importante, pero necesita articularse para ser mayoría, y en esa articulación tienen que estar la DC, el PC y los independientes. El lunes pasado estuvimos en el PS con todos los partidos y los alcaldes, iniciando una instancia de articulación entre alcaldes y partidos. Así me gusta mi partido.

— ¿Cómo convive ese estilo articulador con figuras más disruptivas, como el diputado Daniel Manouchehri y la senadora Daniella Cicardini?

— El PS siempre ha sido diverso. El diputado Manouchehri y la senadora Cicardini tuvieron un rol interesante durante el gobierno de Boric, poniendo el énfasis en el sistema judicial. Tienen liderazgo nacional, buena votación. Las personas creen lo que ellos dicen. Las formas a veces son distintas, pero no lo veo como algo malo. Al contrario, le da diversidad al partido.

— ¿No cuestionaría, entonces, acciones como recurrir a Contraloría por el almuerzo presidencial?

— El almuerzo del presidente Kast ha sido una de las medidas más rechazadas por la ciudadanía. Si hay un diputado que pone el acento en de dónde salieron los recursos, no lo veo mal. Yo creo que hay que avanzar más allá. Hoy hay temas más de fondo, como la propia reforma tributaria. Pero esto también otorga diversidad al partido.

Boric, Bachelet y su papel en la oposición

— El expresidente Boric tendrá pronto su debut internacional en la cumbre progresista en Barcelona. ¿Debiera cumplir algún rol en la oposición?

— No tengo dudas. El presidente Boric es muy importante para nuestro sector y para nuestra generación. Entiendo que recién lleva un mes fuera del gobierno y tiene una hija chiquitita. Pero cuando uno piensa en la construcción de nuestro sector, lo piensa con personas como él. Tanto él como la presidenta Bachelet son figuras que no pueden estar ausentes de nuestra reflexión. Lo que nos pasó en la elección requiere pensar, conversar, dialogar, y ellos tienen que estar presentes en ese diálogo.

— Usted fue dirigente de la Revolución Pingüina. ¿Cómo evalúa la gestión del gobierno Boric en educación?

— Le tocó difícil. Partió en un momento muy distinto al que terminó: veníamos de pandemia, de estallido, y le rechazaron la reforma tributaria al inicio. En educación, Chile tiene que entender que es una prioridad. Lo digo más allá de la discusión del CAE, tiene que ver con los énfasis. Vengo llegando de una escuela que tiene los baños malos hace al menos diez años. Y tenemos una escuela que no se reconstruye desde 2010, cuando se cayó en el terremoto. Los niños van al liceo. Hoy, hablando con los apoderados en 2026, yo que fui dirigente estudiantil el 2006, me pregunto cómo es posible que eso todavía ocurra. Las escuelas se llueven, tienen problemas eléctricos: las mamás me cuentan que prenden un microondas y se cae la luz. Eso necesita una voluntad política transversal de poner los recursos donde se requieren. Y esos recursos son justamente los que esta reforma amenaza con reducir.

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