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Cómo se tejió la alianza Kast-Fontaine que terminó con el economista liderando Codelco

Independiente pero ligado a Chile Vamos, Fontaine dio tempranamente el salto a la campaña de Kast en desmedro de Evelyn Matthei. Se dice que fue el facilitador del primer encuentro entre Jorge Quiroz y el entonces candidato Kast.

Tras varias semanas de especulación, finalmente el presidente José Antonio Kast oficializó el nombramiento de Bernardo Fontaine como presidente del directorio de Codelco

La designación había sido anticipada por semanas en el mundo minero y en el propio entorno republicano y viene a coronar el vínculo entre Kast y Fontaine, una relación que comenzó a fraguarse en la primera mitad de 2025 y que luego se fortaleció en la recta final de la campaña y en la posterior confección del gabinete.

El encuentro del economista y el mandatario hasta hace unos años era improbable. Fontaine siempre fue reconocido como una figura de la derecha dura, defensora del libre comercio y —en particular— del sistema de pensiones ideado por José Piñera (al igual que Kast). Sin embargo, su domicilio político siempre estuvo en Chile Vamos, a pesar de nunca militar formalmente. De hecho, fue electo como consejero constituyente en 2021 en un cupo de Renovación Nacional, donde cosechó varios afectos. 

En la carrera presidencial eso cambió. El economista, líder del movimiento “Con mi Plata No”, se decantó tempranamente por Kast en desmedro de Evelyn Matthei, algo que le valió críticas. Las encajó recordando que él era “de derecha, pero independiente”. 

La primera señal concreta de la alianza fue discreta pero significativa: habría sido Fontaine quien facilitó la primera reunión entre Kast y el hoy ministro de Hacienda Jorge Quiroz, una gestión que marcaría la arquitectura del futuro gabinete económico. 

A partir de ese momento, Fontaine se integró al trabajo programático de la candidatura. Participó en el diseño de las principales medidas para los primeros 90 días de la nueva administración y se convirtió en una presencia habitual en los círculos más cerrados del comando. Quienes lo conocen destacan su “visión estratégica” y su “talento negociador”, pero también su autonomía: Fontaine nunca se subordinó orgánicamente a ninguna estructura partidaria, ni siquiera al Partido Republicano cuando se acercó a Kast.

Tras el triunfo en las elecciones de 2025, el economista formó parte del núcleo que se instaló en la Oficina del Presidente Electo, ubicada en La Gloria 88, en Las Condes. Allí se le veía con regularidad, y varios integrantes del círculo más cercano al mandatario electo lo daban por seguro como ministro de Economía

El cargo parecía hecho a su medida: economista con treinta años de trayectoria en el mundo empresarial, arquitecto de family offices, ex convencional constituyente, cara visible del movimiento por el Rechazo, líder de la campaña “Con mi plata no” contra la reforma de pensiones del gobierno de Boric. El perfil cuadraba.

Sin embargo, Fontaine declinó. Según lo que trascendió en ese período, no quería asumir cargos ministeriales. Lo que sí aceptó fue seguir operando desde afuera, apoyando el diseño del programa y manteniéndose como una figura de confianza del Presidente.

La solución llegó con Codelco. La mayor empresa del país, enfrentada a desafíos de producción, endeudamiento y gobernanza, necesitaba un nuevo presidente de directorio: el mandato de Máximo Pacheco termina el 26 de mayo. En el mundo minero, en el gobierno y en el mundo republicano la resolución se daba por descontada. 

El propio Fontaine resumió el desafío que asume con una frase que sintetiza su diagnóstico: “Codelco corre con una mochila de plomo. Hay que alivianarla”, sostuvo. 

Y acotó a su análisis a que en los últimos cuatro años la compañía entregó al Estado 7 mil millones de dólares mientras aumentó su deuda en más de esa cifra. “O sea, todo el aporte al Estado fue pura deuda”, dijo.

Los flancos que enfrentará Fontaine

Su llegada no está exenta de flancos: el directorio asumirá con un mandato especial de investigación derivado de una auditoría interna que detectó irregularidades que habrían contribuido a inflar la producción de diciembre de 2025.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz —el mismo que Fontaine presentó a Kast hace poco más de un año— valoró la incorporación señalando que el nuevo presidente de directorio llegará con “experiencia empresarial” y “pensamiento estratégico”. Y advirtió que Fontaine tendrá que enfrentar en Codelco “numerosos problemas heredados”, comenzando por cifras de producción que están bajo auditoría y un desempeño económico que “deja mucho que desear”.

Otro de los flancos que deberá solventar —o aclarar— Fontaine es la suspicacia que genera en el mundo minero y político la supuesta intención del Gobierno de avanzar en un proceso de privatización.

Desde la junta de accionistas de abril, donde los ministros Quiroz y Daniel Mas (Economía y Minería) emplazaron duramente a Pacheco por los resultados de la estatal, el debate sobre el futuro de Codelco se instaló con fuerza en la agenda pública. 

Tras el tenso round de preguntas, Quiroz advirtió que “hay una luz de alerta que nosotros ponemos, que es hacia el futuro”, mientras que Mas puntualizó que “no podemos ignorar que este aumento en la deuda ocurre en un contexto donde la producción muestra claras señales de estancamiento”. 

Las críticas del Gobierno al desempeño de Pacheco abrieron una pregunta que varios se apresuraron a formular: ¿para qué sirve el argumento si no es para justificar algo más de fondo? 

Así lo expresó el expresidente del directorio, Óscar Landerretche, quien aseguró que “están preparando el argumento para privatizar una parte de Codelco”, recordando que durante la campaña presidencial el actual mandatario había planteado la posibilidad de que operadores privados ingresaran a la estatal. 

El gobierno rechazó esa lectura, aunque con matices que no cerraron del todo la puerta. Quiroz señaló que la propiedad de Codelco “está en la Constitución, es un precepto constitucional, y cualquier tema que pudiese llegar el día de mañana a plantearse es una decisión constitucional de todos los chilenos, que excede largamente cualquier política u opinión de un gobierno particular”. 

Mas, en tanto, fue más escueto: “No, no lo hemos conversado. No es un tema de este ministro”, aunque agregó que “alguna parte de venta de activos depende del gobierno corporativo de Codelco y otra parte depende del poder legislativo”. 

El propio Fontaine, al asumir su tarea, incluyó entre sus desafíos “implementar, ampliar y profundizar alianzas público-privadas”, una frase que en la oposición leyeron como una señal. 

El diputado Bernardo Salinas, del Partido Comunista, sostuvo que la llegada del economista “enciende alarmas y confirma la intención del gobierno de Kast de avanzar hacia la privatización de Codelco”.

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