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Katherine Martorell, secretaria general RN: “En la Cuenta Pública necesitamos certezas en materia económica y metas concretas en seguridad”

La secretaria general de Renovación Nacional evalúa los primeros meses del gobierno Kast, defiende el cambio de gabinete como señal de fortaleza y aclara que su partido “no responde a amenazas” ante la presión republicana.

Los primeros meses del Gobierno del presidente Kast han puesto a prueba la cohesión de la derecha. Cambio de gabinete, acusación constitucional, fuego amigo. Todo eso, con la Cuenta Pública a la vuelta de la esquina.

En ese tensionado contexto, la secretaria general de Renovación Nacional, Katherine Martorell, sale a aclarar la posición de su partido en entrevista con EL DÍNAMO. Dice que su colectividad “no responde a amenazas” —en alusión a los emplazamientos recibidos por parte del Partido Republicano— y que señalar oportunidades de mejora al gobierno no es deslealtad, sino la forma que tiene RN de respaldar al presidente. “La lealtad no es solo con el Gobierno: es con Chile”, sostiene.

— Quedan menos de tres días para la primera Cuenta Pública del presidente Kast. ¿En qué momento ve al Gobierno?

— Veo a un Gobierno que no es dubitativo en las decisiones que hay que tomar. Hacer un cambio de gabinete tan rápido demuestra que está tomando decisiones y está buscando cumplir sus metas. Y, por sobre todo, veo un Gobierno que se está fortaleciendo rápidamente; estamos ante un proceso de consolidación.

— ¿Qué espera escuchar en la primera Cuenta Pública del presidente Kast?

— Esta es la primera cuenta pública del presidente, lo que ya de por sí es un hito importante. En ese sentido, no queremos solo escuchar el estado actual del país, sino también cuáles van a ser los lineamientos de su gestión. El estado actual lo conocemos bastante bien: se han hecho auditorías, se conocen los diagnósticos. Lo que más necesitamos, en materia económica, son certezas. En seguridad, metas concretas. Y más allá de lo que espera Renovación Nacional, se trata de que esta cuenta pública refleje cuáles son los anhelos de la ciudadanía y cómo se van a cumplir.

— Usted menciona certezas en economía. ¿No cree que la megarreforma tributaria que impulsa el gobierno ya va encaminada en esa dirección?

— Sí, pero dije certezas. ¿Por qué? Porque en Chile ha pasado algo que no se había visto antes: existen dudas respecto a los números. Lo empezamos a ver en el gobierno anterior, cuando la directora de la DIPRES (Javiera Martínez) daba cifras que luego debía rectificar. Eso en Chile jamás había ocurrido. Hoy tenemos la duda sobre cuál es realmente la deuda fiscal, cuánto nos vamos a demorar en llegar al 45% que nos pone en riesgo, o cómo se calcula esa deuda —algo en lo que el ministro Quiroz ha tenido que salir a refutar informes que él mismo o su antecesor habían presentado. Esa certeza es fundamental porque es la que genera crecimiento, inversión, estabilidad y confianza en el gasto del Estado.

— En seguridad, ¿falta aterrizar las promesas de campaña en plazos y metas concretas?

— En campaña se fijan metas dentro de un cierto contexto. Pero cuando ya se está gobernando, uno quiere metas con plazos, con hitos, con estados de avance. Eso es lo que necesitamos escuchar hoy. Y en ese sentido creo que el ministro Arrau es una figura clave, porque tiene la experiencia del gobierno del presidente Piñera, donde trabajaba mirando permanentemente el cumplimiento de metas, de objetivos, de los tiempos para lograrlos y de las necesidades que hay que suplir para que aquello ocurra. Esa metodología va a ser fundamental para concretar las metas en materia de seguridad.

— ¿Debería el presidente aclarar en la cuenta pública la estrategia nacional de seguridad, algo que ha estado pendiente?

— Sí. Conocer las metas, los plazos y las etapas para cumplirlas es fundamental. Y espero que el presidente así lo señale.

Martorell y gestión en seguridad: “Sería sumamente injusto decir que se perdió tiempo con Steinert”

— ¿Cómo ha visto el inicio de la gestión del ministro Arrau, considerando que se cuestionó su falta de experiencia en seguridad?

— Estoy absolutamente en desacuerdo con esa crítica. Él instaló una región entera como intendente, lo que implicó tener a cargo tanto a la PDI como a Carabineros, coordinando materias de prevención, orden público y acción frente a delitos. Coordinó con el Ministerio Público, con los municipios, con los servicios que trabajan en seguridad. No hay cómo discutir su experiencia.

— ¿Cómo ha visto las señales políticas del ministro, considerando que ese era uno de los déficits de su antecesora?

— Al día siguiente de asumir, el ministro ya se reunió con la presidenta de Renovación Nacional. Lo hemos visto reunirse con distintos actores de manera pública y sostenida. Y además él tiene experiencia política: no está debutando en el oficio. Eso es muy importante, porque se necesita la colaboración de todos los actores para que los proyectos salgan adelante.

— ¿Cree que el gobierno perdió tiempo en seguridad al haber elegido inicialmente a una ministra que no pudo cumplir las expectativas?

— Sería sumamente injusto decir que se perdió tiempo. Tuvimos la incautación de droga más importante de los últimos años en el norte; se comenzó a construir la zanja desde el día uno; se impulsaron proyectos importantes como el ingreso clandestino como delito —que es una iniciativa de Renovación Nacional—; y se ingresó en tres oportunidades a Temucuicui, algo que no se había visto antes. Los datos muestran avance: los delitos van a la baja. Otra cosa es que la ministra no tuviera la expertise política ni comunicacional para expresar correctamente lo que se estaba logrando o para generar los acuerdos necesarios. Pero el trabajo concreto en materia de seguridad estuvo.

— También se dio la salida de Sedini de la vocería. ¿Cómo ve la reorganización comunicacional del gobierno a través del biministro Alvarado?

— Cuando el presidente Piñera presentó el proyecto del Ministerio de Seguridad, lo que buscaba, en una segunda etapa, era fusionar la Segpres y el Ministerio del Interior, entendiendo a este último como jefe de gabinete —algo tradicional en Chile pero no escrito— y al vocero como un speaker de gobierno, al estilo de lo que existe en Estados Unidos. Esto es algo que también planteó el presidente Kast en su programa: ir fusionando ministerios. Creo que este biministerio es el inicio de esa etapa y que pronto veremos proyectos de ley en esa dirección, con la rigurosidad necesaria para no afectar la eficacia de los servicios públicos.

Martorell y tensiones en el oficialismo: “RN no responde a amenazas”

— El Partido Republicano ha ejercido presión sobre Renovación Nacional respecto a la acusación constitucional contra el exministro Grau. ¿Cómo responden a ese emplazamiento?

— Renovación Nacional no responde a amenazas. Lo dijo nuestra presidenta con claridad. Cuando el objetivo es abrir espacios de diálogo, una amenaza no contribuye. Lo que hemos señalado, y lo han dicho nuestros diputados, es que hay que revisar la procedencia técnica de la acusación y analizar también la conveniencia política, porque hay una reforma tributaria en tramitación que ya llegó al Senado y hay que generar las condiciones para que el gobierno pueda sacarla adelante. Renovación Nacional es un partido de 40 años, con experiencia, y desde esa experiencia mira el escenario completo. Jamás responde a amenazas; responde a la ciudadanía y a la seriedad de la política.

— ¿Cree usted que el Partido Republicano mantiene la lógica de que existe una “derecha cobarde” frente a ellos, aun siendo ahora el partido del gobierno?

— La derecha valiente es la que toma decisiones difíciles, no por encuestas ni por conveniencia política circunstancial. La derecha valiente es la que apoya lealmente a su gobierno entendiendo lo que es mejor para Chile y para el propio gobierno. Ese eslogan de la “derecha cobarde” ya no corre, creo que ha quedado más que en evidencia que la responsabilidad en el ejercicio de un cargo demuestra lo que significa ser valiente. Y la experiencia que han demostrado tanto Renovación Nacional, con su ministro García, como la UDI, con su ministro Alvarado, evidencia que la valentía de gobernar requiere experiencia.

— ¿Cree que el Partido Republicano aún no le toma el peso a lo que significa ser el partido del presidente?

— Quiero hacer una distinción. De parte del presidente del partido, Arturo Squella, hemos visto una colaboración y un trabajo conjunto importantes. Gobernar no es fácil, y la experiencia es relevante. 

— A Renovación Nacional se le ha acusado, desde la misma derecha, de hacer fuego amigo al gobierno. ¿Cómo reciben ese emplazamiento?

— La lealtad requiere la capacidad de decir las cosas y de enmendar el rumbo. Y Renovación Nacional no ha sido el único partido en señalar aspectos que pueden mejorarse: lo hizo también el propio partido del presidente, cuyo presidente señaló que era muy importante coordinar de mejor manera la acción política. Por lo tanto, el concepto de fuego amigo no aplica. Lo que aplica es la lealtad para que las cosas salgan bien, y eso significa ser capaces de señalar las oportunidades de mejora. La lealtad no es solo con el gobierno: es con Chile.

— ¿Ve posible que en este gobierno se consolide una coalición más amplia que Chile Vamos?

— Me parece una pregunta anticipada. Existe un trabajo de coordinación a través del Comité Político Ampliado en La Moneda, pero el futuro de estas relaciones se va construyendo. A veces no es necesaria una coalición formal; a veces bastan los pactos electorales. Hay distintas formas de construir el vínculo entre partidos, y en este minuto estamos en el proceso de coordinarnos y trabajar juntos para apoyar a este gobierno y, a través de él, hacer que a Chile le vaya bien.

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