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Aprobar la megarreforma por “medio voto” o construir un acuerdo transversal: el dilema que separa aguas en el oficialismo

“Si es que se gana por un voto, feliz igual”, dijo el senador Squella, mientras que el timonel de la UDI, Guillermo Ramírez, afirmó esta semana que “si la izquierda se resta de la conversación y simplemente se opone, yo al menos no tengo problema con que ganemos el proyecto con medio voto”. 

Dos meses. Ese es el plazo que el Gobierno le dio al Senado para tramitar y despachar la ley de Reconstrucción Nacional —más conocida como megarreforma— a contar de esta semana. 

Si bien el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, trató de instalar una tramitación express para sacar el proyecto a fines de junio, sectores de Chile Vamos, en especial la mesa directiva del Senado compuesta por Paulina Núñez (RN) e Iván Moreira (UDI), advirtieron que la Cámara Alta no funciona como un “buzón del Gobierno” y que el Ejecutivo debía dar las condiciones para un debate robusto. 

Sin embargo, las discusiones en torno a la megarreforma no sólo han estado enfocadas en los tiempos legislativos. Otra preocupación que ronda al Ejecutivo y al oficialismo es qué tan transversal será el acuerdo con el que se apruebe el proyecto emblema del Gobierno del presidente Kast. En ese punto, las miradas en el mismo oficialismo difieren. 

El tema llegó incluso a La Moneda, al punto que el propio Presidente Kast terminó definiendo la postura del Gobierno. A pesar de esperar un acuerdo en el Senado, el mandatario afirmó que “si fuera un solo voto —la aprobación del proyecto—, bueno, tenemos que seguir avanzando porque Chile no puede esperar”.

Esa postura ha sido respaldada principalmente por el Partido Republicano y la UDI, que apuestan a una lógica de avanzar lo más rápido posible. Desde esos partidos indican que la pelota está en cancha de la oposición, puesto que es el sector que se ha negado a la idea de legislar. 

“Si es que se gana por un voto, feliz igual”, dijo el senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, mientras que el timonel de la UDI, Guillermo Ramírez, afirmó esta semana que “si la izquierda se resta de la conversación y simplemente se opone, yo al menos no tengo problema con que ganemos el proyecto con medio voto”. 

Con los cálculos que maneja La Moneda, hoy existen 24 respaldos asegurados, contabilizando todas las bancadas del oficialismo más los senadores Matías Walker y Miguel Ángel Calisto del movimiento Demócratas, pero que integran el comité Evópoli. En ese contexto, sólo faltaría arreglar términos con los senadores de Magallanes, Karim Bianchi o Alejandro Kusanovic —que hoy se reunió con el ministro Alvarado— para llegar al ansiado número 26

Ganar con ese estrecho margen (a la uruguaya en términos futboleros) es la idea que predomina en el oficialismo. Sin embargo, desde RN y la testera siguen apostando por un consenso más amplio, fórmula en que estarían de acuerdo los ministros Alvarado y José García. 

Requerida por EL DÍNAMO, la senadora integrante de la Comisión de Hacienda, María José Gatica, advierte que “cumplir con el quórum legal permite aprobar un proyecto, pero una reforma estructural idealmente debería contar con el respaldo más amplio posible”.

Y acota: “Cuando las iniciativas afectan a millones de personas y tendrán efectos durante décadas, es importante buscar consensos sólidos y no conformarse únicamente con la mayoría mínima. La legitimidad política de una reforma pasa por incorporar acuerdos transversales”.

Quien también expresó su preocupación por el ajustado respaldo de la megarreforma es el vicepresidente del Senado, Iván Moreira, quien en entrevista con EL DÍNAMO expresó que “no queremos que la reforma dependa de uno o dos votos, queremos un acuerdo amplio y que se apruebe por muchos más. Porque no podemos ser rehenes de uno o dos parlamentarios con opiniones distintas sobre la conducción del Gobierno. 

“Ese escenario ajustado no debería darse: no es posible que en una discusión de esta naturaleza, con tanta presión, se genere el precedente de que uno o dos senadores imponen demandas personales para cualquier proyecto futuro. Aquí tiene que haber un voto institucional que apruebe esta reforma, no personalismos”, acotó.

En esa misma línea el senador Miguel Ángel Becker (RN) comentó que “con un voto se gana, pero no es lo que queremos”. 

Queremos poder convencer al Socialismo Democrático a que voten por nuestra propuesta de megarreforma. Ojalá ganar por más votos para darle más respaldo a esto en el mediano y largo plazo”, sostuvo.

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