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Diputado Urruticoechea, jefe de bancada libertaria: “RN muta cada vez más hacia la izquierda; no se puede servir a Dios y al diablo”

En entrevista con EL DÍNAMO, el jefe de bancada del Partido Nacional Libertario defiende el libelo contra el exministro de Hacienda, cuestiona la libertad de acción de RN y descarta que la herramienta se vuelva contra los ministros del presidente Kast.

El lunes, tras algunos retrasos de última hora, el Partido Nacional Libertario ingresó en la Cámara la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau. Lo hizo con las firmas de sus diputados, republicanos, del Partido de la Gente, del Partido Social Cristiano y dos de Renovación Nacional. La UDI, a pesar de restarse de la firma, anunció un apoyo cerrado al libelo. 

Sin embargo, frente a la aparente unidad del oficialismo en torno al texto acusador, la libertad de acción que dio la bancada de RN a sus diputados ha puesto una cuota de tensión entre las derechas. El jefe de bancada libertario, Cristóbal Urruticoechea, en entrevista con EL DÍNAMO, reprocha la decisión del partido de la estrella tricolor y también la resistencia que han mostrado senadores de Chile vamos a aprobar la acusación.

“Si Chile Vamos tiene acuerdos con el Frente Amplio y el Partido Comunista, podría entender que tengan un problema con esta acusación constitucional. Si es así, que lo sinceren y lo hagan público. Ahora, si no tienen ningún tipo de nexo con el Frente Amplio y el Partido Comunista, ¿qué les importa? ¿Dónde está el problema?”, dice el diputado.

— Se ha abierto el debate sobre si la acusación constitucional está fundada en un argumento más político que técnico. ¿Cómo lo ven desde la bancada del Partido Nacional Libertario?

— Evidentemente las acusaciones constitucionales tienen un componente político. Nosotros no somos jueces, no estamos en un juzgado sentenciando a alguien: es una herramienta política que tienen los diputados, a través de la fiscalización, para acusar constitucionalmente a un Presidente de la República o a un ministro.

— Figuras de la centroderecha, como los exministros Harald Beyer o Ignacio Briones, han cuestionado el sustento técnico del libelo, advirtiendo que podría abrir un precedente negativo para el país. ¿Le preocupa ese cuestionamiento sobre la pertinencia de la acusación?

— Mire, cuando yo era jefe de bancada del Partido Republicano, cuestionaron hasta el cansancio la acusación constitucional contra la exministra Izkia Siches, y la exministra había cometido faltas gravísimas. Cuestionaron todo lo que pudiera ser una acusación constitucional. Si bien esa acusación no fue favorable para nosotros, hay que recordar que al poco tiempo —un poco más de un mes— Siches estaba dejando su cargo. Entonces, se tiende a cuestionar las cosas creyendo que con esta forma de “tender puentes”, de llegar a conversaciones, se puede lograr todo. Es así como la izquierda fue destruyendo de a poco a la derecha. Y hoy día, gracias a Dios, existe una derecha que es el Partido Nacional Libertario, que entiende perfectamente que aquí las cosas se hacen por Chile y por los chilenos, y que su único compañero de ruta son los chilenos, no los partidos políticos.

—Más allá de los cuestionamientos particulares, las bancadas de Chile Vamos se han sumado pero a regañadientes. ¿Por qué cree que no hay convencimiento en ese sector sobre la acusación?

—Si Chile Vamos tiene acuerdos con el Frente Amplio y el Partido Comunista, podría entender que tengan un problema con esta acusación constitucional. Si es así, que lo sinceren y lo hagan público. Ahora, si no tienen ningún tipo de nexo con el Frente Amplio y el Partido Comunista, ¿qué les importa? ¿Dónde está el problema? Si la megarreforma es un proyecto de ley fabuloso del Gobierno, y lo que estamos haciendo nosotros es acusar constitucionalmente a un ministro que le provocó un daño gigantesco a Chile —y que producto de eso se tiene, en parte, que estudiar y trabajar la megarreforma—. 

Es completamente ilógico cuestionar una acusación por considerar que no son los momentos ni los tiempos. ¿Cuándo es el tiempo de hacer el bien? ¿Cuándo es el tiempo de decir “hay que hacer lo que realmente le sirva al país”? Si ellos creen que hay un reloj para eso, que se lo den al mundo completo, porque que yo sepa, hacer el bien es todos los días, a cada hora y en cada momento. Y lo que estamos haciendo nosotros es hacer el bien al acusar constitucionalmente a un ministro que destruyó al país.

Urruticoechea y RN: “No se puede servir a Dios y al diablo”

— Más allá de ese reparo está el contador de los votos. La bancada de RN es la única del oficialismo que decretó libertad de acción. ¿Es problemático para el éxito de la AC esa posición de RN?

— Lo primero que veo es que en el Partido de la Gente se declaran todos a favor de la acusación constitucional, y que Renovación Nacional, una vez más, pone sobre la mesa una doble lectura de cómo funcionan, de cómo trabajan. Una libertad que no se entiende: hay dos diputados de Renovación Nacional que firmaron la acusación. No se entiende esta posición tan ambigua. En la política uno requiere no ser ambiguo; uno tiene que decir quién es, qué quiere y hacia dónde va. Esa es la manera más clara y transparente de hablarle a un ciudadano.

— ¿Qué le dice de Renovación Nacional que adopte esa postura que usted califica de ambigua?

— Me llama muchísimo la atención cómo Renovación Nacional muta cada vez más hacia la izquierda. No lo entiendo ni comparto esta forma de hacer política, siempre con un pie a un lado y el otro pie hacia el otro. Usted no puede servir a Dios y al diablo: tiene que definirse, tiene que decir quién es. Porque si usted no es claro con los chilenos, si no es totalmente transparente, pasa a ser una forma de hacer política que nosotros, como Partido Nacional Libertario, no queremos ver. Es la que le ha hecho tanto daño a Chile, la que ha cedido demasiado, y con eso lograron que el comunismo —o el Frente Amplio, que al final es exactamente lo mismo, camuflado— llegara a gobernar Chile durante cuatro años, y que hoy nos obligue a nosotros a acusar constitucionalmente a sus ministros.

— ¿Diría que son “derechas cobardes”?

— Yo diría que son derechas sensibles o débiles.

— También se ha planteado que esta acusación podría abrir el camino para que se acuse a ministros del presidente Kast.

— Ningún ministro del presidente José Antonio Kast ha puesto en peligro a la nación. Ninguno. Es muy diferente lo que hizo Nicolás Grau, es muy diferente lo que hizo Izkia Siches en su momento. Lo que están haciendo los ministros del presidente Kast es tratar de reconstruir. Eso es muy distinto.

— La acusación también sumó firmas del Partido de la Gente. ¿Cómo lee esa transversalidad?

— No sé si es transversalidad. Lo que entiendo es que Franco Parisi sabe leer perfectamente lo que ha sucedido, y él entiende que esta acusación debe ir.

— La diputada Pamela Jiles los emplazó a acusar también al expresidente Boric.

— Yo no me hago cargo de lo que diga la diputada Jiles. Si ella quiere acusar al expresidente Gabriel Boric, que lo haga, pero que no le tire la pelota a los demás.

— ¿Es algo que no se evalúa en ningún momento?

— No, por nuestra parte no. En algún minuto, claro, uno desearía que las cosas hubiesen funcionado distinto y, viendo cómo estaba funcionando el presidente, se preguntaba qué hacer para poder salvar a Chile. Pero, gracias a Dios, existe la democracia en nuestro país: hubo elecciones y salió el presidente que tenemos. Esperamos que, en la medida de lo posible, logre recuperar a nuestro país. Sobre todo con la bancada del Partido Nacional Libertario, y sin olvidar el ejercicio del presidente del partido, Johannes Kaiser, que ha sido bastante favorable para las pretensiones del Presidente de la República.

El llamado al Senado: “Esto no es un juego”

— En el panorama ya hay una mayoría estructurándose en torno a esta acusación y lo más probable es que pase al Senado. Pero ahí no hay una mayoría tan marcada del Partido Nacional Libertario y el Partido Republicano, yla pelota cae en terreno de Chile Vamos. ¿Cuál es el llamado a la Cámara Alta?

— Yo llamaría a la sensatez de la Cámara Alta, a que entiendan que esto no es un juego. Ya lo hicieron con el ministro Pardow y no tuvo ningún beneficio para los chilenos, ni para la política ni para nadie. Volver a caer en lo mismo me parecería, por lo menos, curioso: que la Cámara Alta deje libre a una persona que no puede ni debe ocupar un cargo público durante los próximos cinco años.

— El panorama es complejo: la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), aseguró que esperaba que esta acusación se cayera en la Cámara y no llegara a la Cámara Alta.

— Sí, pero yo tampoco puedo entrar en lo que se diga en tercera persona. Lo que sí esperaría es que entendieran que esto es mucho más que eso. Si dejamos en libertad absoluta a cada ministro para que haga lo que quiera, que destruya al país, que lo ponga en peligro, entonces tendríamos que tomar nuestras maletas, irnos para la casa y dejar que gobiernen haciendo lo que quieran. No se trata de eso. Todo lo que votamos en la Cámara de Diputados y en el Senado incide directamente en los ciudadanos ese mismo día. No podemos estar especulando y cayendo en un buenismo que no tiene ningún tipo de respuesta, para decir “dejemos libre a Pardow, dejemos libre a Grau y el día de mañana dejemos libre a no sé quién”. Esto se trata de que aquellos que cometieron el error deben dar la respuesta al país.

— ¿Sería una mala señal que se cayera la AC?

— Dado lo que está en el argumento de la acusación, una muy mala señal. Los cuatro capítulos de la acusación constitucional son clarísimos en que hay una imperfección en cómo se hicieron las cosas. Aquí hay un informe financiero maquillado, inconsistente; se olvidaron más de 10 mil millones de dólares; se ignoraron los reajustes en el sector público. ¿Qué más se puede pedir? Es tan impresionante que ni siquiera se logra coordinar el informe de mediano plazo con la Ley de Presupuestos del año 2026, subestimando casi un punto del PIB —estamos hablando de 4 mil millones de dólares—. Eso no puede pasar inadvertido. Es un daño gigantesco para el país.

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