Como “feliz” dentro de la bancada de Renovación Nacional se define el senador independiente Rojo Edwards, tras un paso el Partido Republicano y el Partido Social Cristiano en los últimos siete años.
“Y defendiendo al Gobierno”, complementa en una entrevista concedida a EL DÍNAMO, en momento en que el Congreso está ad portas de semanas intensas: si no hay alteraciones, el próximo martes debiese votarse en la Sala de la Cámara de Diputados la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau (FA), y el miércoles la megarreforma del Gobierno en el Senado.
En esta entrevista, el legislador aborda los temas que cruzan la Comisión de Educación que integra, analiza cómo el presunto ingreso irregular de niños haitianos podría golpear al expresidente Gabriel Boric y sincera que teme ante el último Informe de Política Monetaria (IPoM) entregado por el Banco Central el proyecto de reconstrucción nacional que impulsa el Gobierno “se quede corto”. Por ende, sugiere, la tasa del 23% que propone el Ejecutivo para el impuesto de primera categoría “debe revisarse a la baja”.

Sala Cuna Universal y Escuelas Protegidas
— En la comisión de Educación que usted integra se discutió el miércoles y jueves el proyecto de ley de sala cuna. Hubo varios reparos de la senadora Yasna Provoste, quien señalaba que no fomenta la corresponsabilidad ni es universal. ¿Qué responde usted a estos planteamientos que ya se ven generalizados en la oposición?
— Este es el fin a un impuesto de más de 100 años para contratar mujeres. Esto se está logrando gracias a una holgura que existía y existe en el fondo de cesantía. Creo que está bien diseñado, es universal con gradualidad —la cual evidentemente debe discutirse— y va en la dirección correcta. Se hace, además, de manera sostenible en lo financiero. Cuando tenemos un desempleo femenino del 10,5% en general, y de más de 11 puntos en las mujeres jóvenes, me parece una excelente noticia.
— El ministro Rau reconocía en la sesión del miércoles que habría preferido otro esquema de financiamiento, pero finalmente no se pudo por la estrechez fiscal y se optó por este. ¿Cree que es el adecuado? ¿Qué importancia le da a la merma que habría en el seguro de cesantía?
— Lo más importante que logra este proyecto es que se desacopla el costo de la crianza temprana de la mujer y pasa a ser un costo de la sociedad. Por lo tanto, el “impuesto” por contratar a una mujer desaparece. Obviamente, en una situación de mayor holgura fiscal, esto podría haber sido financiado en alguna proporción con aportes del Estado, pero dada la situación actual, me parece una solución muy interesante. El fondo de cesantía disminuye porque recibe un 0,35% menos de la cotización, pero lo que se reduce es su tasa de crecimiento; el fondo sigue aumentando. Son solamente dos años en los cuales disminuye en montos muy menores.
— Pasando a otro tema de la Comisión de Educación, ¿cómo evalúa que el Tribunal Constitucional haya declarado admisible los requerimientos contra Escuelas Protegidas por supuestamente vulnerar la privacidad de los estudiantes?
— La declaración de admisibilidad no implica necesariamente un fallo en una u otra dirección. Yo creo que el proyecto es completamente constitucional y muy importante. Lamento que la izquierda siga poniendo problemas para tener seguridad en los colegios. Hemos tenido un asesinato y muchos problemas de violencia. Me impacta que la izquierda siga dándole un trato tan preferencial a personas que ingresan armas blancas, bencina o bombas Molotov, y que no se puedan chequear al ingreso de los establecimientos. Envían el proyecto al TC, pero nadie lo defiende en público; se quedan callados porque es impresentable,

Edwards y la reponsabolidad de Boric
— Hace unos días usted propuso revisar el sueldo vitalicio del expresidente Boric a propósito del tema del CAE. ¿Sigue en pie esa idea?
— Cuando se otorgó un sueldo vitalicio a los expresidentes, era en un contexto donde el Estado buscaba reconocer su trabajo. Hoy en día, vemos que se utiliza para hacer campaña política. Es más, en el caso del expresidente Boric, se ha usado para difundir noticias falsas. Si un exmandatario hace campaña y difunde falsedades, yo cuestiono que se le financie de manera indefinida, menos aún con fondos del Senado.
— ¿Cree que esto es una señal de que él desea volver a disputar la Presidencia?
— Cuando un expresidente utiliza noticias falsas —como afirmar que había consenso técnico o que nuestro sector está en contra del levantamiento del secreto bancario, lo cual es falso porque queremos que actúe un juez a la máxima velocidad posible—, se afecta la credibilidad de la institución de los expresidentes. Creo que el expresidente Boric innovó en esto, pues no habíamos tenido una situación de franco esparcimiento de noticias falsas ni una intención tan obvia de reelección. Entonces, la pregunta es: ¿para qué está ese sueldo vitalicio? ¿Para hacer campaña o para permitirle a un exmandatario nutrir la discusión política con altura de miras gracias a su experiencia?
— La próxima semana se votaría la acusación constitucional contra el exministro Grau. De ser aprobada, ¿cómo la recibiría usted en el Senado? ¿Cree que tiene mérito?
— No puedo responder a esa pregunta porque actúo como jurado en mi rol de senador, pero pienso tomármelo muy en serio y resolver con base en la información disponible. Consideraré todos los factores, en especial lo que significa una acusación constitucional: determinar si se han transgredido o no los preceptos constitucionales. Bajo esa óptica tomaré mi decisión.
— ¿Y cómo evalúa la idea que surgió en la Cámara de Diputados, desde el PDG, de impulsar una acusación constitucional contra el expresidente Boric?
— La situación del ingreso de niños haitianos, dada su magnitud y las decisiones gubernamentales que la facilitaron —como los documentos firmados desde Migraciones por el señor Thayer y las respuestas del ministro del Interior de la época en las comisiones de la Cámara de Diputados—, refleja una falla del Estado tan grave que podría terminar afectando con mucha fuerza al expresidente Boric. No estoy formulando una acusación, pero hay una falla generalizada debido a decisiones políticas que tuvieron consecuencias, quizás no buscadas, pero que complican su situación.
Más allá de eso, el trabajo del gobierno debe centrarse en encontrar a estos niños, porque en Chile no pueden ocurrir hechos de esta gravedad. Ahora bien, en general no me gusta la idea de presentar acusaciones constitucionales contra presidentes, tal como lo hizo la izquierda dos veces con el presidente Piñera. Si llega a prosperar una acusación contra el expresidente Boric, espero que esté muy bien fundada, porque debemos cuidar la institución de la Presidencia.
Megarreforma
— Pasando a la ley de reconstrucción, que podría votarse el próximo miércoles si no hay cambios en el calendario, ¿espera que el Gobierno abra un espacio de diálogo, considerando que, por ejemplo, el exministro Briones, una figura de su sector, planteaba la necesidad de mitigar algunos riesgos fiscales?
— Creo que debe haber un espacio de discusión, pero para bailar tango se necesitan dos. He visto a una oposición totalmente obcecada en sus intervenciones, con un negacionismo absoluto respecto a la situación fiscal, la falta de crecimiento, los efectos de los altos impuestos que tiene Chile, la tasa de desempleo y la debilidad del mercado laboral.
Yo tengo apertura porque, dada la grave situación descrita por el Banco Central en el último IPoM ante la Comisión de Hacienda, Chile requiere cambios y la mejor forma es un acuerdo mayoritario. Sin embargo, con la proyección actual de crecimiento reducida a un máximo cercano al 1,5% o menos, temo que la ley de reconstrucción se quede corta. Eso nos obliga a hacer modificaciones aún más profundas hoy, porque la falta de crecimiento nos está afectando gravemente; e independientemente de que el Banco Central estime una ligera subida para 2027 o 2028, el punto de partida es sumamente malo.
— ¿En qué sentido cree que el proyecto queda corto? ¿Se podría ampliar rebajando aún más el impuesto corporativo o modificando medidas del corazón del proyecto?
— Claro. Chile ha subido fuertemente sus impuestos en los últimos años; mientras que hace diez o quince años era muy competitivo en esta materia, hoy está muy por encima de la media. El proyecto actual busca acercarnos al promedio, pero eso no otorga competitividad frente a países que ofrecen mejores condiciones. Creo que la tasa del 23% debe revisarse a la baja, es decir, reducir bastante más los impuestos. Para lograrlo se necesitan compensaciones que, para no afectar el crecimiento, deberían provenir de una fuerte reducción del gasto, una medida que suele ser difícil. A eso me refiero con que podría quedar corto: existe una relación directa entre la baja de impuestos y el aumento del crecimiento, y para sanear los problemas de ingresos, desempleo, falta de inversión y, en particular, las cuentas fiscales, Chile debe ser mucho más ambicioso con esta rebaja tributaria.
— Senador, usted mencionaba que para bailar tango se necesitan dos y que no ha habido una buena respuesta de la oposición. Si se mantiene ese ánimo, ¿esperaría que el proyecto avance tal como está, aprovechando las mayorías con las que cuenta el Gobierno?
— El mejor escenario es lograr un buen acuerdo, pero si la oposición no concurre o lo hace imposible —como lo refleja la actitud de sus senadores en la Comisión de Hacienda—, creo que Chile debe avanzar con o sin ellos. Tenemos que dar la señal al mundo de que el país va a cambiar. Vamos a combatir las crisis de inseguridad y de inmigración, y a hacer a Chile más competitivo.
De lo contrario, el statu quo que propone la oposición, limitándose a reaccionar de manera negativa a las iniciativas del Gobierno, estanca al país. Es una oposición muy reaccionaria que no ha sido capaz de entregar propuestas. Incluso ante los diagnósticos del grave deterioro que causaron las reformas de 2014 de la presidenta Bachelet —la laboral, la tributaria, la política y la educacional—, no han articulado una alternativa para avanzar, limitándose a una postura negativa y negacionista de la realidad nacional. Por eso debe cambiar esa actitud. Haremos los esfuerzos por acordar, pero si no hay apertura, avanzaremos.

“La derecha cobarde”
— Usted ahora es independiente tras su paso por Renovación Nacional y otros partidos. ¿Está cómodo con la no militancia o le gustaría encabezar un nuevo proyecto político?
— Estoy feliz en mi situación actual y también en la bancada, defendiendo al Gobierno. Lo mío siempre ha sido defender ideas y, mientras pueda hacerlo, estaré tranquilo. Obviamente, veremos qué depara el futuro; no cierro ninguna puerta.
— ¿Cómo observa la disputa que se ha reactivado últimamente sobre la existencia de una “derecha cobarde”? ¿Cree que existe tal cosa?
— Soy partidario de generar una coalición que apoye al presidente Kast, en lugar de profundizar la disgregación que existe hoy. Por lo tanto, cualquier apelativo de esa naturaleza me parece inconveniente.
— Estamos en el día 100 de Gobierno. ¿Cómo evalúa estos primeros tres meses?
— Creo que el área económica ha estado muy bien liderada por el ministro Quiroz, a pesar de las dificultades externas, como el conflicto de Irán con Estados Unidos e Israel. En inmigración se ha avanzado muchísimo, prácticamente terminando con el ingreso ilegal, más allá de que debe implementarse un plan para exigir la salida del país a quienes entraron de forma irregular.
Por su parte, la llegada de Martín Arrau al Ministerio de Seguridad le dio dinamismo al área; ya hay algunos resultados, como la baja en las víctimas de homicidio, aunque falta mucho más. En salud, esperamos que los avances se noten pronto, por ejemplo, con el plan oncológico, mediante el cual ya se ha contactado a toda la lista de espera por cáncer. Las señales enviadas en inmigración, seguridad y respeto al Estado —como el cobro de los préstamos estatales mediante la recaudación del CAE— van en la dirección correcta. Espero que podamos ver los frutos de estas gestiones lo antes posible.