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La silenciosa molestia de la UDI con RN y Evópoli, y la incómoda reflexión sobre Chile Vamos: “La coalición murió”

En los últimos meses, en la UDI se ha incubado una soterrada molestia con sus aliados históricos al punto de tantear la idea de formalizar el fin de Chile Vamos. Esa incomodidad reflotó en los últimos días en el contexto de los roces que ha exhibido el oficialismo en el contexto de la fallida AC presentada contra Grau.

Fue en la sección de “columnistas” de Mesa Central en que Hernán Larraín Matte envió un mensaje a lo que él denominó como “lo que llamábamos Chile Vamos”. El expresidente de Evópoli emplazó a su partido, Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), a reflexionar sobre “qué significa ser parte” del Gobierno del presidente Kast dando a entender que las tres fuerzas deben movilizarse como bloque. 

Las palabras de Larraín Matte cayeron mal particularmente en la UDI. Los chats del gremialismo explotaron contra el ex convencional acusando algo que hace rato incomoda: ya no se aguanta que dirigentes de Evópoli y RN hablen “en nombre de Chile Vamos”, coalición que —a juicio de gran parte de la militancia— ya dejó de existir hace varios meses.

Dicha postura no es nueva. De hecho, en el Consejo Directivo Ampliado que se realizó en las Termas del Corazón el pasado 15 de marzo una de las principales conclusiones fue dar por terminado el histórico pacto con el que Piñera llegó a La Moneda en dos ocasiones. 

Las razones fueron variadas; agotamiento político, malos resultados electorales y el beneficio de negociar en solitario los cargos en el Gobierno. Sin embargo, la directiva encabezada por Guillermo Ramírez optó por no “decretar” de forma pública la disolución de la alianza con el fin de no generar una tensión “innecesaria” en días en que el mandatario (electo a esas alturas) conformaba su gabinete. Pero la idea estaba instalada. 

El tema volvió a tocarse meses después en la comisión política de la UDI. Pero la conclusión fue la misma: no valía la pena salir a dar por muerta la coalición en plena instalación del Gobierno. 

Quiénes participaron de ambas instancias, remarcan que ha sido Ramírez la figura que ha tratado de contener la intención de hacer pública la disolución de la coalición. ¿La razón? Mantener la armonía en el sector y no ser el partido que le ponga la lápida a la asociación política del expresidente Piñera.

En los hechos, Chile Vamos hace rato dejó de funcionar como una maquinaria suprapartidista. Voces de los tres partidos coinciden en que no se han concretado reuniones de coordinación ni comunicación entre las directivas desde que Evelyn Matthei fue derrotada en la primera vuelta presidencial. 

Por lo mismo, en la UDI ha ido creciendo la incomodidad cuando en la prensa o declaraciones públicas figuras de RN y Evópoli hablan en nombre de Chile Vamos. “Los Ossandón, Paulina Núñez o Diego Schalper son figuras que no nos interpretan”, asegura una alta fuente del gremialismo. 

En ese sentido, en el gremialismo se ha extendido la idea de que el partido está pagando los costos de la “indisciplina de RN” y que se está “subsidiando” a Evópoli, un partido con escasa representación en el Congreso. Por el contrario, la UDI está empeñada en mostrarse como un partido ordenado y el “más leal al presidente Kast” incluso por sobre el Partido Republicano.

La molestia escaló en las últimas semanas en el contexto de la acusación constitucional presentada contra el exministro Grau. 

En medio de la disputa entre RN y los republicanos, la UDI fue salpicada en el fuego cruzado al estar amparada bajo el paraguas de la coalición, aun cuando la bancada no firmó el libelo y votó en bloque en la Cámara. 

Sobre la dinámica entre los partidos que conformaron la coalición, la diputada Constanza Hube aseguró en entrevista con EL DÍNAMO que “ya no hay instancias de coordinación con Renovación Nacional y con Evópoli. Y la UDI tiene su propia identidad, bastante distinta a la de Renovación Nacional y muy distinta a la de Evópoli; cada uno negocia o conversa con distintos partidos sin preguntarle a nadie. Es una muerte bastante natural la de Chile Vamos”.

El diagnóstico es compartido por otros dirigentes. Pablo Longueira dijo a este medio en mayo pasado que “no hay coaliciones” y apuntó a que “el gran déficit en la instalación del Gobierno ha sido no haber constituido una coalición simultáneamente”. 

Es precisamente Longueira, que se perfila para ser el próximo secretario general de la UDI, uno de los más interesados en restablecer la idea de una amplia coalición de Gobierno. El fundador del gremialismo, en medio de su búsqueda de respaldos, ha expresado su intención de, una vez tomado el cargo, impulsar una coalición formal entre todas las fuerzas que participan del Gobierno del presidente Kast.

Al día de hoy, sin embargo, en la UDI no entusiasma la idea de formalizar la alianza política con republicanos ni quienes fueron sus socios por más de una década.  

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