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Daniela Serrano, jefa de bancada PC: “No nos vamos a restar de dialogar con el Gobierno”

La jefa de bancada del PC aborda la distancia entre su comité y el Gobierno de José Antonio Kast, defiende que la oposición no necesita un partido hegemónico y fija la posición de su partido ante la reforma al Sistema de Admisión Escolar, cuya votación general comienza esta semana.

A cuatro meses de instalado el gobierno de José Antonio Kast, el Partido Comunista no ha logrado sentarse de manera regular a la mesa con La Moneda. Así lo describe la jefa de bancada de la colectividad, la diputada Daniela Serrano, quien asegura que en el inicio de la tramitación de la megarreforma “existió un veto” hacia su comité y que el Ejecutivo no tiene “una iniciativa de generar acuerdos amplios con el Congreso Nacional”. No obstante, la diputada asegura que su partido y bancada no se van a restar de ninguna instancia de diálogo.

En entrevista con EL DÍNAMO, la parlamentaria por el distrito 12 —que integra la Comisión de Educación, donde se tramita la reforma al SAE— aborda además las críticas que dirigentes del Socialismo Democrático han hecho a la forma de hacer oposición del PC, y descarta que el sector necesite un “primus inter pares” tras la semana de fracturas que antecedió al acuerdo para recurrir al Tribunal Constitucional.

—La ministra de Educación, María Paz Arzola, señaló que la intención del proyecto que modifica el Sistema de Admisión Escolar (SAE) es “reducir el peso que hoy día tiene el azar, a través del sistema centralizado” y “aumentar o mejorar el reconocimiento del mérito académico”. ¿Está de acuerdo con esos objetivos?

—Lo primero es reconocer lo que afirmó la mesa técnica que se estableció en el gobierno pasado: una valoración de que el SAE ayudó a unificar un sistema discrecional, disgregado, que caía en discriminaciones arbitrarias. Junto con eso, la mesa también pone las principales problemáticas que tiene el SAE. Entre esas, que no tiene mecanismos suficientes para abordar excepcionalidades o situaciones de mérito, a propósito de los liceos de alto rendimiento académico, o para poner otros criterios que no nos lleven a que el azar sea el determinante.

—¿Y ese diagnóstico está recogido en el proyecto que presentó el Gobierno?

—Por eso señalo lo de la mesa técnica: en esa mesa estuvo la ministra de Educación, y gran parte de los expositores que hemos tenido en la discusión del SAE también fueron parte de esa instancia, pero no reconocen en este proyecto de ley las incorporaciones que ellos propusieron. Por ejemplo, se está generando un sistema de elección mutua que, para la interpretación de la ministra de Educación, es tener al menos dos subsistemas, pero que en la práctica, si uno revisa el proyecto de ley, no dialogan. Está generando dos sistemas paralelos. Y eso, a mi juicio, si sigue redactado como está, puede abrir paso a la discriminación arbitraria.

—¿Qué responsabilidad le cabe a la ministra Arzola en esta tramitación?

—La ministra tiene una responsabilidad esencial: responsabilizarse del diálogo que tiene que generar con el Congreso Nacional. Ya tiene una mala experiencia como ministra de Educación. Ella es responsable de que uno de los primeros proyectos que salió del Congreso Nacional con la firma del presidente José Antonio Kast  haya terminado con cuatro artículos impugnados por el Tribunal Constitucional. Y si sigue en esta lógica, corre el mismo riesgo.

—La mesa técnica también recomendó recuperar cierto grado de selección. ¿La bancada que usted dirige está disponible para encontrar una fórmula que retome algún mecanismo de selección?

—Nosotros no hemos cerrado ninguna discusión parlamentaria. Las incorporaciones que hace esta mesa técnica hablan específicamente de la selección en liceos de alto rendimiento académico o liceos históricos. Yo creo que en esos casos se pueden atender excepcionalidades. Pero de ahí a volverlo una regla general para todos los establecimientos, sin que hayan acreditado que su proyecto educativo sea de alto rendimiento, y que terminan requiriendo un perfil de estudiantes, lo considero desproporcionado.

—¿Qué aspectos del proyecto, tal como está planteado, podrían ser inconstitucionales o motivar un requerimiento?

—Una de las cosas que alerté cuando ingresó este proyecto fue que se introdujera como criterio de priorización a aquellos estudiantes que no hayan sido expulsados de establecimientos educacionales, a propósito de lo que se propuso en Escuelas Protegidas. Es un artículo que es idéntico. Cuando identificamos que esta norma estaba igual que en Escuelas Protegidas, le hicimos la pregunta específica a la ministra, porque se seguía perseverando con una idea que ya había sido declarada inconstitucional por el tribunal. Quedaron en retirarla. Estamos esperando la indicación del Ejecutivo que pueda corregir este aspecto, pero de no corregirse, claramente el proyecto pasa con un vicio de inconstitucionalidad. 

“Al parecer existió un veto a las bancadas del Partido Comunista”

—Pasando a la dinámica de estos primeros meses de gobierno, ¿cómo describiría el diálogo que ha podido generar la bancada del Partido Comunista con La Moneda? ¿Existe ese canal para incidir en los proyectos que están ingresando?

—Tal como hemos señalado en otras ocasiones, y también lo ha dicho el presidente del Partido Comunista, nosotros no nos vamos a restar de dialogar con el Gobierno. Lo hemos dicho explícitamente: una de las cosas que nos llamó la atención en el inicio de la tramitación de la megarreforma es que hubo conversaciones con todas las bancadas parlamentarias, pero las bancadas del Frente Amplio y del Partido Comunista fuimos las últimas en reunirnos con el Gobierno.

—¿Y a qué atribuye eso?

—No fue por decisión propia: nosotros terminamos pidiendo la cita porque nos dimos cuenta de que había un diálogo del Gobierno con todas las bancadas. Al parecer, en ese momento existió un veto a la bancada del Partido Comunista.

—Con la mesa de negociación que después se abrió en el Senado, ¿cambió esa disposición?

—En el Senado se abre una mesa de negociación —donde entiendo que la principal impulsora fue la presidenta del Senado, no el Gobierno— que incluye a todas las bancadas senatoriales, y de eso el Partido Comunista tampoco se resta. Sin embargo, es bien difícil dialogar con un gobierno que abre algún espacio pero termina haciendo lo que el ministro Quiroz quiere.

—¿Percibe una intención deliberada del Gobierno de dividir a la oposición en dos grandes bloques?

—Yo creo que ellos hacen un esfuerzo por pirquinear votos, y hubo —y existe todavía— una obsesión por dividir a la oposición, por seleccionar. Para mí es bien decisivo cómo se instala este Gobierno, poniendo una lógica de los chilenos bien y mal nacidos. Y para este gobierno también existen dos tipos de oposiciones, entre los buenos y los malos. Esto no lo digo para imputarle una responsabilidad a los miembros de la oposición: yo pongo la responsabilidad en un gobierno que debiese tener un diálogo al menos democrático con todo el Congreso, de respetar también el peso específico de cada una de las bancadas.

—Esa idea de que hay dos oposiciones también se escucha en dirigentes del Socialismo Democrático. El senador Juan Luis Castro dijo que el Partido Comunista “no da lugar a una propuesta, más bien se afirma en el rechazo”, y el senador Ricardo Celis identificó al partido en una posición más atrincherada que dialogante. ¿Por qué cree que desde el propio sector se posiciona al PC como una fuerza distinta?

—Vuelvo a insistir en la idea: hay un mapa delineado por este Gobierno donde se divide a dos oposiciones. Sin embargo, la oposición la componen diversos partidos con distintas sensibilidades. Y si son distintas sensibilidades, no tengo por qué hacer la misma oposición, porque no represento la misma sensibilidad que alguien del Partido Socialista, del Partido Liberal o del Frente Amplio. Lo que nosotros hemos asumido como oposición es que lo somos con nuestras características y con nuestras propias diversidades.

—¿Y qué pasa cuando son los mismos aliados quienes reprochan esas formas de hacer oposición?

—Es que los aliados no necesariamente tienen que estar de acuerdo en todo conmigo. Si no, nos limitaríamos al mismo partido, o incluso para ir más allá: no somos las mismas personas, no somos los mismos diputados. Pero yo sí valoro la gran cualidad que tenemos los partidos que en estos momentos representamos a la oposición en materia de derechos sociales, y también en cómo protegemos el erario fiscal.

—¿Cómo se procesan las diferencias que se han notado?

—Tenemos diferencias tácticas, es cierto, pero hoy me tengo que concentrar en lo estratégico. Y lo estratégico es defender el erario fiscal y los derechos sociales adquiridos por años de lucha en nuestro país. Estamos hablando de registros nacionales de vándalos e incivilidades que terminan siendo propuestas como voladores de luces, como si eso fuera a resolver los problemas de seguridad, o de la situación de los recortes, que no se han detenido y que incluso se van a profundizar con esta nueva reforma.

—La semana pasada fue compleja para el sector: hubo descoordinación interna en el Partido Socialista y en el PPD, y también en la forma de recurrir al Tribunal Constitucional. ¿Cómo se vio ese desorden desde el Partido Comunista?

—Es que la acción conjunta se retoma. El martes tuvimos una reunión donde estuvimos todos los jefes de bancada, tanto del Senado como de la Cámara de Diputados, acordando criterios para ir al Tribunal Constitucional, entendiendo que gran parte de las observaciones que nosotros levantamos en el trayecto de la megarreforma tributaria no fueron atendidas por el Gobierno. Ahí ya hay un acuerdo, esto se retoma con mucha fuerza, y tenemos a nuestros equipos y a nosotros mismos concentrados en cómo vamos a llevar al Tribunal Constitucional esta norma de invariabilidad tributaria, que ha sido uno de los criterios que ha cobrado fuerza.

—Considerando lo ocurrido con la invariabilidad, ¿fue un error del PPD haber negociado de manera independiente al resto de la oposición?

—Yo creo que el error del PPD podría haber sido no perseverar con la oposición. Que el PPD esté afirmando su rol de partido de oposición, de siempre haber estado preocupado por la invariabilidad, me deja al menos tranquila de que ellos van a recurrir al Tribunal Constitucional con nosotros. Prefiero ponerlo en positivo más que hacer un juicio de un partido que en estos momentos es un aliado, sin duda, muy importante para recurrir al Tribunal Constitucional por estas normas que claramente creemos que pueden comprometer el futuro democrático del Estado de derecho, y lo que pueden hacer los próximos gobiernos a propósito de tributos, y todo lo que implica el reordenamiento que propone esta reforma.

—El senador Francisco Huenchumilla planteó que el progresismo necesita un “primus inter pares”, apuntando al Partido Socialista como el que podría conducir a la oposición. ¿Ve necesario que un partido de izquierda asuma esa conducción?

—Los partidos son los que son. Más que hablar de la necesidad de que un partido sea más hegemónico que otro, hoy día lo importante es que los partidos se puedan coordinar y, más allá de los partidos, también el rol de las organizaciones y de los movimientos políticos de oposición. Esa tiene que ser nuestra principal concentración, más que aspirar a quién hace hegemonía sobre el todo. Tenemos que respetarnos en nuestra diversidad y también en la representación que hoy día ejercemos.

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