La suerte de la megarreforma pareciera estar echada. Este miércoles, desde las 15 horas y hasta su total despacho, la Sala del Senado votará en particular el proyecto de reconstrucción nacional, en una jornada donde el oficialismo apostará sus 26 votos —el margen justo— para aprobar el corazón tributario de la iniciativa tras el quiebre con el PPD.
La sesión comenzará una vez concluida la cuenta pública de la Cámara Alta y se anticipa extensa: se estiman cerca de 80 votaciones separadas, por lo que el despacho podría concretarse recién en la madrugada del jueves.
Según las disposiciones acordadas por la mesa del Senado, cada senador dispondrá de un total de 10 minutos que podrá distribuir durante la sesión, mientras que la defensa o argumentación en contra de una indicación quedará reservada a un solo parlamentario, por un máximo de dos minutos.
La presidenta de la corporación, Paulina Núñez (RN), adelantó que la mesa no restringirá las intervenciones, pero ordenará las indicaciones para lograr “una discusión eficaz”.
El proyecto llega a la Sala luego de que la Comisión de Hacienda lo despachara la tarde del lunes, cerrando una tramitación marcada por los vaivenes: la mesa de diálogo instalada por Núñez, el acuerdo y posterior quiebre con los senadores del PPD por la invariabilidad tributaria, el diálogo con los alcaldes a propósito de la exención de contribuciones y las modificaciones que el propio Gobierno ingresó al texto.
Con ese cuadro, y a excepción de algunas normas que alcanzaron consenso transversal —como los recursos que se destinarán a la reconstrucción y otras menores—, el corazón del proyecto (la invariabilidad tributaria, la rebaja del impuesto corporativo y la reintegración del sistema tributario) será aprobado exclusivamente con los votos del oficialismo.
El Gobierno ha estado monitoreando la situación de los senadores afines para que estén alineados al momento de la votación, considerando que varios tienen un ojo puesto en sus regiones a propósito del sistema frontal que se avecina y que comenzará a sentirse desde el jueves.
En esa tarea, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, asumió un rol protagónico en la recta final. “Estamos conscientes de la importancia del proyecto que se vota mañana”, dijo el martes desde el Congreso, donde además llamó al PPD a respaldar el acuerdo alcanzado en materia de invariabilidad.
Un punto complejo para el Ejecutivo es la norma de exención de contribuciones para los adultos mayores.
Ahí, varios senadores oficialistas han manifestado dudas respecto de la compensación que propone el Gobierno —fijada en 1,5 millones de UTM anuales para el Fondo Común Municipal—, una inquietud que los propios alcaldes de derecha han levantado durante las últimas semanas. Sin embargo, la dupla conformada por Alvarado y el ministro de la Segpres, José García Ruminot, ha logrado contener a la UDI y RN y cuadrar los votos.
En esa línea, la presidenta de RN, senadora Andrea Balladares, defendió esta mañana la iniciativa asegurando que “el proyecto ha mejorado” respecto de cómo salió de la Cámara de Diputados, por lo que no entendería un eventual rechazo.
Hasta el cierre de esta edición, el senador Matías Walker —independiente que integra el comité Evópoli y cuyo voto resulta dirimente— aún no hacía pública su posición respecto de la norma de contribuciones, la cual criticó, emplazando al Gobierno a mejorarla. El parlamentario ha condicionado su apoyo a que se garanticen los recursos del Fondo Común Municipal y llegó a proponer que las viviendas de mayor avalúo quedaran afectas al pago del impuesto territorial.
De aprobarse esta jornada, la megarreforma pasará a tercer trámite constitucional en la Cámara de Diputados.