Tras varios meses alejada de la primera línea política, Carolina Tohá volvió a ocupar un lugar protagónico en el debate público. El domingo, en Estado Nacional de TVN, la exministra cuestionó el énfasis legislativo de la agenda de seguridad del Gobierno y advirtió sobre los riesgos de desplegar militares junto a Carabineros. Un día después, en Tele13 Radio, salió a rebatir al Presidente José Antonio Kast por sus dudas sobre las cifras de pobreza de la encuesta Casen.
Detrás de esa mayor exposición, según supo EL DÍNAMO, hay un proceso en marcha dentro de su partido: el PPD evalúa formalizar la incorporación de la exministra del Interior y Seguridad Pública al equipo técnico que la oposición arma para discutir la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), la nueva prioridad legislativa de La Moneda.
El encargo no nace sólo del PPD. El lunes, en la mesa de oposición —la instancia que reúne a presidentes y otros dirigentes de partidos opositores— la que acordó que cada partido conforme un equipo con un diputado, un senador, un alcalde o alcaldesa y un par de expertos en la materia. Para la testera del PPD, el nombre que surge sin discusión es el de Tohá.
Ya ha habido acercamientos informales, dicen fuentes en el partido, con la exministra, aunque su incorporación formal al equipo técnico todavía no está resuelta.
Esa definición quedaría zanjada este jueves en la mesa nacional del partido. Eso sí, en una sesión telemática realizada ayer lunes en la noche, la comisión política abordó la posibilidad de que sea Tohá, desde su rol como exministra, quien lidere a la oposición desde lo técnico.
Eso sí, en el partido descartan que la exministra se incorpore a la mesa técnica que el Gobierno ofreció a la oposición para tramitar la agenda; su participación sería paralela a esa instancia.
La fórmula no es nueva para el PPD. Durante la tramitación de la megarreforma, el partido recurrió a la asesoría del exministro de Economía y Energía, Álvaro García, y del exdirector del Fosis, Nicolás Navarrete, quienes aportaron minutas y respaldo técnico a la bancada de diputados.
El rol que se proyecta para Tohá, sin embargo, apunta a ser más visible y permanente en los medios que el que tuvieron ambas exautoridades.
La agenda de seguridad, al igual que la megarreforma, tiene un plazo autoimpuesto por el Ejecutivo: Kast espera discutir la treintena de iniciativas que componen la ACOT antes de que termine el año.
Entre ellas figura la reforma constitucional que el jefe de Estado firmó este lunes y que en los próximos días ingresará al Congreso, uno de los puntos que —según ha planteado la propia Tohá— concentrará buena parte del debate. Ese calendario es también el que podría mantener a la exministra en un lugar visible del escenario político durante los próximos meses.
Junto a Tohá, el otro nombre que tomó protagonismo entre el oficialismo fue el de Luis Cordero, primer ministro de la cartera de Seguridad Pública tras su separación de Interior.
Cordero es independiente y cercano al PS, y a diferencia de Tohá, no proviene de una tradición partidaria que facilita alinearse con el tono que busca instalar la oposición. De hecho, Cordero ha tendido a marcar distancia de ciertas posiciones de la izquierda —como cuando se desmarcó del sector y coincidió con la tesis de que el Gobierno de Kast no puede calificarse como de “extrema derecha”.
En el PPD anticipan, además, que otras exautoridades que ocuparon carteras vinculadas a seguridad buscarán un espacio propio en el debate de la ACOT
Qué ha dicho Tohá de la agenda de seguridad de Kast
En su paso por Estado Nacional, Tohá adelantó que la ACOT contará, en general, con respaldo desde la oposición, aunque anticipó que la reforma constitucional será uno de los puntos de mayor debate.
Su principal reparo apuntó al enfoque ya que —a su juicio—, el esfuerzo legislativo no debería opacar la implementación de medidas ya aprobadas y el refuerzo de las policías. “No se habla de la necesidad de ampliar nuestra dotación policial”, planteó.
Una de las críticas más duras de la exministra fue que se tome como referencia el modelo de seguridad de El Salvador. “No entiendo por qué tenemos que tomar nombres de otros países”, señaló, y advirtió que la realidad de la delincuencia chilena es distinta a la que enfrentó Nayib Bukele.
Sobre la eventual participación de las Fuerzas Armadas junto a Carabineros en el despliegue de seguridad, fue cautelosa: “es complejo poner a militares bajo estrategias o diseños que son fundamentalmente policiales”, dijo.