Cuando Jorge Alessandri aceptó, en junio pasado, encabezar una lista de unidad con Pablo Longueira, buscaba evitar justamente lo que hoy enfrenta: una UDI dividida.
El actual presidente de la Cámara de Diputados había sido impulsado por el sector que hoy controla la directiva para ser la continuidad de Guillermo Ramírez y competir contra el propio Longueira. Pero tras una serie de conversaciones, optó por sumarlo como su compañero de fórmula. El problema, según fuentes del gremialismo, es que esa unidad, con Longueira, hoy parece imposible.
El acuerdo se selló el 19 de junio en el memorial de Jaime Guzmán, Alessandri iría a la presidencia y Longueira, quien meses antes había levantado su propia candidatura, se conformaría con la secretaría general.
El gesto buscaba cerrar una competencia que amenazaba con dividir al partido antes de las elecciones internas de fin de año.
Esa fórmula, sin embargo, empezó a resquebrajarse el 13 de agosto. En conversación con Tolerancia Cero, Longueira fue consultado por la eventual permanencia de María José Hoffmann, actual vicepresidenta de la UDI, en la nueva directiva. Su respuesta fue tajante: “No (me gustaría que María José Hoffmann estuviera en la lista). No aporta a lo que queremos hacer con Jorge”.
Para fundamentar su veto, apuntó al desempeño de Hoffmann como excandidata a gobernadora en la Quinta Región, donde —dijo— la UDI quedó reducida a un solo consejero regional.
El comentario no cayó bien. Al día siguiente, en un desayuno de dirigentes en la sede del partido, la molestia fue transversal. En el gremialismo se hizo ver que no se pueden aceptar vetos como el impuesto por Longueira.
Según fuentes del gremialismo, parte de esa incomodidad respondió también a que las críticas fueron leídas por varios en el partido como machistas, en un episodio que se sumó a una lista de roces que Pablo Longueira ya arrastraba desde su regreso a la primera línea.
Horas después, Alessandri salió a marcar distancia en su cuenta de Instagram: “No vamos a aceptar ningún veto en la próxima directiva que esperamos presidir el próximo año. Vamos a conformar una muy buena lista, que los va a dejar a todos muy entusiasmados y con muchas ganas de trabajar por Chile”.
En el entorno de Hoffmann, sin embargo, se ha buscado bajarle el perfil al episodio. Según pudo saber este medio, la exdiputada no tendría intención de forzar su ingreso a la lista de Alessandri y Longueira. Pero el episodio dejó una marca en otro sector del partido, donde la arremetida del exsenador terminó de confirmar, para varios dirigentes, que no es la persona adecuada para secundar a Alessandri.
Ahí radica la paradoja que hoy enfrenta el presidente de la Cámara. Según fuentes del gremialismo, se le ha hecho ver que si insiste en ir junto a Longueira, tendrá competencia dentro del partido. Pero si opta por desligarse de él, la disputa surgiría desde el otro flanco: el del propio Longueira y su sector, el mismo que en junio estuvo dispuesto a bajar una candidatura presidencial para no dividir a la UDI.
Alessandri, por su parte, ha evitado mostrar preocupación ante ese escenario.
En conversaciones con su entorno, ha insistido en que no le teme a una eventual competencia, entendiéndola como parte natural de la vida interna de cualquier partido.