Este jueves 3 de septiembre debía ser, para el Gobierno, el día en que el presidente de Argentina, Javier Milei, cerrara la polémica por el Estrecho de Magallanes.
Así lo habían anticipado, con distintos matices, el ministro de Defensa, Fernando Barros, y el canciller Francisco Pérez Mackenna. Pero el miércoles en la tarde, el presidente José Antonio Kast se encargó de bajarle el perfil a la petición que hicieron sus ministros. “No le vamos a exigir” la firma, dijo desde Punta Arenas.
La frase dejó a sus propios ministros —y a buena parte del oficialismo que había presionado por lo mismo— sin el respaldo presidencial que dieron por descontado.
El decreto en cuestión fue firmado en 2021 por el entonces presidente argentino Alberto Fernández y contradice los tratados limítrofes vigentes al plantear una administración conjunta del Estrecho de Magallanes. Su derogación se instaló, en los días previos a la llegada de Milei, como la principal exigencia de parlamentarios oficialistas y de los propios secretarios de Estado a cargo de la relación bilateral.
El 1 de septiembre, Barros afirmó que el texto para dejar sin efecto el decreto “está listo y en poder del presidente Milei para su firma”, y que la conversación sostenida semanas antes con su par argentino permitía prever que “toda duda quedará absolutamente despejada en los próximos días”.
Ese mismo día, Pérez Mackenna reforzó lo dicho por su par de gabinete. El documento está listo “desde marzo”, precisó, y subió el tono señalando que Chile le ha recordado reiteradamente a su contraparte argentina que “tiene que cumplirnos con confirmar este decreto”.
La expectativa duró poco. El 2 de septiembre, consultado en Punta Arenas, Kast fijó una posición distinta a la de sus ministros: “Nosotros no le vamos a exigir al presidente Milei la firma de ese decreto, porque los tratados internacionales establecen muy bien la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes”.
El jefe de Estado calificó el asunto como “zanjado”. Finalmente, el encuentro bilateral entre ambos presidentes estuvo dirigido hacia temas de integración e infraestructura, y no hacia el documento que sus propios secretarios habían dado por resuelto.

El senador Iván Moreira (UDI) fue más allá. En conversación con 24 Horas, el vicepresidente del Senado dijo tener “información de que él no lo va a firmar” y sostuvo que se han tomado “todas las medidas” para que Milei “no esté expuesto” a que la prensa chilena le pregunte por la controversia.
La proyección de Moreira se cumplió. En su discurso de este jueves en el Foro Madrid, realizado en Las Condes, Milei no hizo ninguna mención al Estrecho de Magallanes, pese a que el tema había copado la agenda bilateral durante toda la semana.
En lugar de eso, el mandatario argentino centró su intervención en una lectura ideológica de la región. Situó a Chile como ejemplo tras “el derrocamiento del comunista Allende” y afirmó que el país había vivido, gracias a ello, “un periodo de estabilidad y crecimiento” que luego se perdió con lo que llamó “la farsa del socialismo del siglo XXI”.
Llamó a la derecha a organizarse frente a un adversario común y definió el momento político como “una batalla global entre el bien y el mal”. En un pasaje de su alocución, calificó a sus adversarios ideológicos como “zurdos mugrosos” y apuntó también contra el presidente español Pedro Sánchez.
El flanco que le abrió Milei a Kast
Las palabras generaron una reacción transversal en la oposición, que no apuntó principalmente al fondo del discurso —conocido en el repertorio de Milei— sino más bien al hecho de que ocurriera en Chile, a días de cumplirse 56 años de la elección de Salvador Allende y a una semana del aniversario del golpe de Estado.
La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, calificó las declaraciones de “insolentes y contrarias a la democracia” y sostuvo que resulta “vergonzoso que venga un mandatario extranjero a referirse en términos insultantes respecto del expresidente Allende, quien fuera elegido democráticamente el 4 de septiembre de 1970”.
Para Vodanovic, el episodio confirma que la democracia, bajo el Gobierno del presidente Kast, “está cuestionada”. La senadora apuntó a quienes suscribieron la Carta de Madrid y a los asistentes al foro.
La exministra de Defensa y militante socialista Maya Fernández Allende, nieta del expresidente, emitió una declaración en la que calificó los dichos de Milei como “en extremo graves”, por elogiar “el derrocamiento de un Presidente elegido democráticamente” en momentos en que Chile se aproxima a la conmemoración del 11 de septiembre.
Desde la bancada de diputados PS se apuntó directamente al presidente. “¿Dónde está el patriotismo del presidente Kast que tanto nos habla?”, preguntó el diputado Nelson Venegas, quien además llamó a condenar los dichos “en su máxima magnitud, ojalá por todos los sectores de este país”.