“¿Por qué no renuncio? Bueno, porque usted no es el presidente de la República”.
Con esa frase el canciller Francisco Pérez Mackenna selló este lunes su primera gran prueba política: casi una hora de interpelación en la Cámara de Diputados, a manos del diputado socialista Nelson Venegas, centrada en la adhesión de Chile al Escudo de las Américas y la disputa con Argentina por el Estrecho de Magallanes.
El ministro partió con cierto nerviosismo —incluso tartamudeando y sin cerrar algunas frases—, pero fue ganando terreno a medida que avanzaban las preguntas, con el respaldo explícito de las bancadas oficialistas y los asesores de Gobierno que repletaron las gradas del hemiciclo.
El punto de inflexión, coinciden en el oficialismo, llegó cuando Venegas le recordó su perfil de hombre de negocios y sugirió que por eso no había logrado defender con firmeza la soberanía nacional. Pérez Mackenna respondió en un tono más político que el mostrado hasta ese momento: “Diputado Venegas, yo estoy aquí como canciller de la República de Chile, no como hombre de negocios, y por lo tanto estoy preocupado de lo que ocurre a mis conciudadanos en el más amplio sentido de la palabra, no solo desde el punto de vista económico”.
El canciller aprovechó también para defender su gestión arancelaria: aseguró que Chile ha exportado más a Estados Unidos en los primeros ocho meses de este año que en el mismo período de 2025, pese a la sobretasa impuesta por Washington, y recordó que la negociación con la Casa Blanca no partió con este Gobierno, sino que la heredó de la administración anterior.
El otro momento tenso llegó cuando Venegas, abogado de profesión, cuestionó los alcances jurídicos de la adhesión al Escudo de las Américas cuestionando al canciller por —a juicio del PS— no tener conocimiento sobre la materia.
“No soy abogado, tiene razón, pero para firmar se necesita un papel y un lápiz. En este caso no hubo firma, esta es simplemente una declaración”, respondió el canciller, agregando que Chile pasó seis años litigando en La Haya justamente para defender la diferencia entre una declaración política y un tratado internacional, y que esa distinción “no la vamos a borrar ahora de un plumazo”.
“Esto es simplemente una declaración; no es vinculante”, remató el canciller.
Pérez Mackenna pasa el test
En la previa de la interpelación —la primera contra un ministro del Gobierno de José Antonio Kast y la primera dirigida a un canciller en la historia reciente del país— existía cierta inquietud en La Moneda por el desempeño de Pérez Mackenna, cuya trayectoria es más cercana al mundo de los negocios que a la política.
Al término de la sesión, sin embargo, el oficialismo dio por cumplida la máxima de este tipo de ejercicios parlamentarios: el ministro salió fortalecido.
En Palacio, en tanto, se valoró tanto el manejo técnico de las materias como su capacidad para devolver los golpes a Venegas, en particular en el cierre de la sesión, cuando el diputado socialista lo acusó de no tener “conocimiento relevante en política ni en geopolítica” y le pidió la renuncia.
“¿Su pregunta es por qué no renuncio? Bueno, porque usted no es el presidente de la República”, respondió el canciller, en una frase que provocó aplausos y gritos en la bancada de gobierno.
La importancia que La Moneda le dio a esta comparecencia quedó reflejada en el contingente de ministros que acompañó a Pérez Mackenna: el biministro de Interior y Segegob, Claudio Alvarado; el titular de la Segpres, José García Ruminot; la ministra de Energía, Ximena Rincón, y el ministro de Defensa, Fernando Barros acompañaron al canciller en la testera de la Cámara.
La presencia de este último no fue menor. Fuentes del oficialismo apuntan a que se buscó transmitir una señal de unidad, en momentos en que Defensa y Cancillería han protagonizado tensiones por el manejo de los aranceles y del conflicto con Argentina por el Estrecho de Magallanes.
Las mismas voces agregan que el éxito del canciller se explica por una preparación intensiva junto al equipo de Cancillería desde su regreso de la Asamblea General de la ONU, en la que además jugaron un rol relevante los consejos de Alvarado y García en los días previos.

El balance oficialista lo resumió el jefe de bancada de Renovación Nacional, Diego Schalper, quien calificó el saldo de la sesión como “lamentable” para la oposición apuntando a la filtración que hizo el excanciller Mariano Fernández de una reunión privada con el ministro; la carta conjunta con que los expresidentes Gabriel Boric y Michelle Bachelet cuestionaron la permanencia de Chile en el Escudo; y la disposición de la oposición a exponer, a su juicio, los intereses del Estado en una polémica pública.
“Yo espero que el excanciller Mariano Fernández le pida perdón al país”, planteó el diputado, extendiendo el mismo llamado a Boric y Bachelet.
La oposición mantiene vivo el flanco del Escudo de las Américas
Pese a las celebraciones oficialistas en la Sala y luego en los pasillos del Congreso, la oposición logró un triunfo parcial al cierre de la sesión: la Cámara aprobó, con 66 votos a favor, 72 en contra y una abstención, una solicitud de antecedentes al Presidente Kast sobre la adhesión al Escudo de las Américas.
Pese a la inferioridad en la votación, este tipo de requerimientos solo necesita el respaldo de un tercio de la Sala para prosperar, umbral que la oposición superó con holgura.
El documento exige a Kast entregar, dentro de 30 días y por intermedio del ministro que corresponda, el texto íntegro —en español y en su versión original en inglés— de la declaración conjunta del Escudo de las Américas suscrita el 22 de septiembre, además de las declaraciones previas de los integrantes de la iniciativa fechadas el 21 de mayo, el 23 de junio y el 10 de julio de este año.
También pide la nómina de los organismos nacionales que participan del mecanismo, los protocolos para el intercambio de información e inteligencia, y cualquier otro instrumento que Chile haya suscrito en el marco del Escudo o de la llamada Coalición de las Américas contra los Cárteles, junto con precisiones sobre el impacto de la sobretasa arancelaria del 12,5% que Estados Unidos aplica a las exportaciones chilenas.
Fue justamente la fecha de esas declaraciones previas la que usó la oposición para instalar una eventual contradicción del Gobierno.
El diputado Gonzalo Winter (FA) exhibió en la Sala un documento del Departamento de Estado fechado el 10 de julio que ya incluía a Chile entre los firmantes del Escudo de las Américas, meses antes de que el propio Ejecutivo anunciara la adhesión durante la gira del Presidente Kast a Nueva York.
“O se falsificó la firma del presidente de la República, lo cual sería gravísimo y ameritaría por lo menos una nota de protesta, o ya éramos parte del Escudo de las Américas cuando el canciller y el Gobierno nos dijeron que recién habíamos adherido”, planteó Winter.
En la misma línea, Venegas acusó después de la sesión que el canciller “faltó a la verdad” señalando que “aquí el ministro señaló que, como no se había firmado el Escudo de las Américas, no existirían obligaciones. Pero ayer en la prensa el propio ministro del Interior señaló que había firmas, que había acuerdos y que había conversaciones”.

La presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, acotó que “el canciller dice que Chile no firmó la declaración del Escudo de las Américas. El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un documento con Chile como firmante. ¿A quién le creemos? Chile merece un ministro y un presidente que no mientan, y que se tomen de manera seria las relaciones diplomáticas”.
La controversia, en todo caso, no se cierra con la interpelación. Un grupo de diputados opositores ya llevó el caso a la Contraloría General de la República, alegando que el Escudo de las Américas constituye un “tratado internacional encubierto” que debió pasar por el Congreso, y el Senado citó de manera unánime al propio Pérez Mackenna, junto a los ministros Barros y Arrau, para una sesión especial fijada para el 7 de octubre.