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Karla Rubilar, ex vocera: “A este Gobierno le falta mucha política y le falta experiencia”

En conversación con EL DÍNAMO, la ex vocera de Gobierno valora el perfil político de Gonzalo Arenas, el nuevo subsecretario de la Segegob y vocero, y su incorporación al comité político. Sin embargo, advierte que el problema comunicacional es parte de un problema de diseño político con “varias complejidades”.

“Estamos frente al tercer diseño comunicacional del gobierno del presidente José Antonio Kast en siete meses”, afirma Karla Rubilar al referirse al reciente debut de Gonzalo Arenas como subsecretario de la Segegob y vocero.

A juicio de Rubilar —quien desempeñó el cargo entre 2019 y 2020— el problema comunicacional no sólo radica en la figura del vocero, sino que “es parte de un todo más grande, que es un diseño político que tiene varias complejidades”.

En esa línea, habla del debut del vocero marcado por la polémica de las rebajas de condena a condenados por delitos sexuales contra menores y reafirma que hay “mucha gente disponible a contribuir y aportar” desde el mundo cercano al expresidente Sebastián Piñera señalando que ello no implica ninguna intención de cargo ni de nada a cambio.

— ¿Cómo evalúa este nuevo cambio en el diseño de vocerías del Gobierno del Presidente Kast?

— Estamos frente al tercer diseño comunicacional del gobierno del presidente José Antonio Kast en siete meses. En ese sentido, espero que este sea el último y que sea un diseño exitoso. 

— ¿Hay una mejoría en comparación a los intentos anteriores?

— Hay varias razones por las cuales uno podría pensar que va bien encaminado. Gonzalo Arenas es un hombre político, y tiene claro lo relevante que es tener esa experiencia en este gobierno. Fue parlamentario, fue asesor del Ejecutivo; conoce, por lo tanto, dos poderes del Estado.

Además, es un hombre que tiene redes en diferentes partidos políticos y entiendo que es muy cercano al ministro Claudio Alvarado, lo cual va a ser importante para coordinar de buena manera los desafíos del futuro. Y algo que no es menor: entiendo que tiene línea directa con el presidente Kast.

— ¿Es suficiente eso al considerar que no se le dio el rango de ministro?

— Lo relevante es que va a estar en el Comité Político. Por lo tanto, más allá de que no tenga el rango de ministro, yo pondría el acento en que el vocero debe estar sentado donde se toman las decisiones. No solamente que se le informe la decisión y tenga que salir a explicarla, sino que pueda estar ahí, influir e incluso manifestar su disconformidad con alguna de las políticas públicas que se diseñen en La Moneda. 

— ¿Qué tan empoderado puede estar Arenas frente a sus pares de gabinete si no tiene el mismo estatus de ministro?

— A mí me habría gustado que hubiésemos tenido un ministro vocero o un speaker de la Presidencia con rango de ministro, para ponerlo al mismo nivel de todos los otros ministerios y, finalmente, generar este rol coordinador tan importante que tiene el ministro vocero. Se definió otra cosa, pero diría que es más relevante que si es ministro o subsecretario el nivel de empoderamiento que le entregue el presidente Kast. 

— Entonces, están dadas las condiciones para que Arenas revierta el escenario actual…

—Hay que saber diferenciar las cosas: el diseño político del Gobierno tiene que ser sólido para que estas buenas características del nuevo vocero puedan ser utilizadas de buena manera para conectar con la ciudadanía.

El debut del vocero se da en un contexto bien difícil, recién terminando una emergencia climática y en medio de la controversia por la pérdida masiva de rentabilidad del Fondo E y con la controversia de la rebaja de condenas. 

— ¿Cómo evalúa esa primera intervención en el debate?

— Al vocero no le queda otra que adaptarse a la línea comunicacional que se define, es complejo para él, porque parte haciendo una vocería diciendo que el gobierno no tenía ninguna otra opción que haber concedido la rebaja de las condenas. Y eso es muy complejo para un subsecretario vocero que es abogado y que fue decano de Derecho de una universidad.

Todo el manejo de la rebaja de las condenas ha sido un golpe durísimo, desde el presidente de la República, pasando por el vocero —que en su primera vocería se ve expuesto a tener que decir esta frase—, hasta la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesus Wulf, que ha tenido que salir a defender esta decisión. A mi juicio, todo este mal manejo de la situación golpea a varios en el gabinete presidencial, y no es fácil para ningún vocero defender esta decisión.

— ¿Quedó expuesto al llegar justo en medio de esta controversia?

— Considerando que venía llegando, finalmente estuvo bastante expuesto a que su primera vocería tuviera muchas complejidades. Pero al menos se nota que tiene una impronta y una conexión con los lineamientos del gobierno que son indispensables para poder continuar en una vocería.

Es probable que, si a mí me hubiesen pedido —siendo vocera—, en una circunstancia como esta, hacer esa vocería y dar la explicación que le tocó dar al vocero Arenas, probablemente yo no habría aceptado darla. Y si eso me hubiese obligado, probablemente habría presentado mi renuncia. 

Rubilar: “El mal diseño (de Gobierno) lo está pagando muy caro el presidente Kast”

— ¿Por qué cree que el Gobierno no ha optado por el formato clásico del vocero o la vocera? Incluso cuando estaba Sedini, ella no tenía la libertad que caracteriza a un vocero. 

— Es una buena pregunta y no tengo todavía la respuesta. Me ha costado leer al gobierno en esta materia. Creo que tiene un diseño político muy diferente. Al inicio, muy asociado a una mirada mucho más tecnocrática, con un cierto desdén a lo que es la política y la experiencia tradicional y con un poder del segundo piso bastante inusual. Creo que ese mal diseño lo está pagando muy caro el presidente Kast. Y en el caso del diseño comunicacional, pienso que el gobierno del presidente José Antonio Kast no le da tanta importancia a las comunicaciones. Cree que el mejor vocero del gobierno es el mismo presidente. Y, finalmente, con esa lógica detrás, ha tenido estos traspiés en estos siete meses.

— ¿Existe un problema más profundo en la gestión o el diseño del Gobierno, más allá de las comunicaciones?

— Sí, estoy convencida. Siempre he dicho que el problema comunicacional es parte de un todo más grande, que es un diseño político que tiene varias complejidades.

— ¿Le falta política, quizás, al diseño político?

— De todas maneras. Yo creo que este es un gobierno que le falta mucha política y le falta experiencia. No es la primera vez que un gobierno ingresa con mucha tecnocracia y poca experiencia, para que seamos justos. Le pasó al primer gobierno del presidente Piñera, con la salvedad de que no habíamos gobernado en 50 años y de que los políticos estaban dentro del Congreso Nacional, y sacarlos no era tan fácil ni tan bien visto. Lo vivió también, en su momento, la presidenta Bachelet; para qué decir el presidente Gabriel Boric; y lo está viviendo también el presidente Kast.

— ¿Se hubiese ahorrado traspiés el presidente Kast al convocar más gente que participó en los gobiernos del expresidente Piñera?

— Cuando se hace este análisis, de que se rodee de personas que ya gobernaron o que tengan mayor experiencia, no significa que uno esté diciendo qué nombre ministros del presidente Piñera, sino que ocupe, por supuesto, a personas que hayan gobernado anteriormente en diferentes cargos, en segunda línea, en espacios que ya conozcan el Estado.

Hay mucha gente disponible a contribuir y aportar para que les vaya bien sin necesidad de ningún cargo. Perfectamente se podrían sentar en una comisión, a conversar con el presidente, con el ministro del Interior o con quien sea, o con los diferentes ministros sectoriales en sus propias áreas, para ayudarlos en temas complejos y en situaciones difíciles como las que se están viviendo hoy día.

— Fue una práctica recurrente en el gobierno de Boric, de hecho.

— ¡Por supuesto! Ayudamos al presidente Gabriel Boric en varias emergencias. Es más, el presidente Piñera falleció trabajando con nosotros a partir de una solicitud que nos hizo de entregarle un plan de reconstrucción para los incendios de Viña del Mar para el gobierno anterior. Entonces, si lo hicimos con el gobierno del presidente Boric, donde evidentemente ninguno quería ser ministro de él, con más razón, con más ganas y con más entusiasmo lo haríamos por el gobierno que votamos. Y no hay ninguna intención ni de cargo ni de nada a cambio detrás. Eso yo lo quiero dejar sumamente claro.

— ¿Y por qué cree que el presidente Kast no los convoca para ese tipo de instancias?

— No tengo respuesta para eso. No sé por qué no ha ocurrido esta conversación, este trabajo conjunto que podría haberse desarrollado. Pero ojalá que cambie.

— ¿Hay cierta lejanía a lo que es la figura del ex presidente Piñera?

— Me quedo con que el presidente Kast, cuando pasó a segunda vuelta, se juntó con la familia Piñera-Morel y le reconoció el aporte que el presidente Piñera había hecho en sus dos mandatos. Incluso después, en diferentes discursos y oportunidades, reconoció que había sido injusto con el presidente en su evaluación en aquel momento y valoró un montón de iniciativas y colaboradores que estaban detrás. A mí me gustaría que eso finalmente se materialice en un trabajo más mancomunado de ahora en adelante, en las circunstancias en que el presidente determine que esa experiencia puede ser un aporte para él.

— Usted señalaba que a este Gobierno le falta política y experiencia. ¿Ve necesario un ajuste ministerial a corto plazo?

— Los presidentes son los que determinan si están cómodos con el equipo. Si los gobiernos no hacen cambio de gabinete, lo que le transmiten a la ciudadanía es que creen que sus ministros lo están haciendo bien. Si en su evaluación ciudadana él cree que su gabinete no está cumpliendo las expectativas, los compromisos, el sueño que hizo que los chilenos y las chilenas —ese 58%— fueran a votar por él, entonces tiene que actuar en consecuencia. Pero quien tiene que hacer esa evaluación es el presidente de la República. ¿Qué saca uno con decir si considera que se está haciendo bien o mal por tal o cual ministro? Esta es una decisión 100% presidencial.

— La consulta va también en la línea de que las encuestas muestran que el Gobierno ha perdido 28 puntos de respaldo ciudadano.

— Le ha tocado gobernar en circunstancias difíciles al presidente Kast; eso es innegable. Además, la ciudadanía está cada vez más exigente y las expectativas también estaban muy altas. Pero también es cierto que, cuando uno mira esta baja sistemática en la encuesta, y una baja además sostenida en el gabinete completo, uno entiende que hay algo que no está conectando bien con los chilenos y las chilenas. 

Hay que identificar bien qué está detrás de esta baja en la encuesta y, finalmente, separar la paja del trigo: decir si esto realmente es porque no estoy cumpliendo lo que prometí y, por tanto, tengo que enmendar el rumbo, o si es solamente porque estoy en circunstancias adversas y tomando algunas decisiones que, el día de mañana, con timón firme, proa firme, van a andar bien. 

— ¿Cómo ve el rol de los partidos en estos meses de administración? 

— Yo creo que los partidos han sido muy leales con el presidente Kast, porque la lealtad en los gobiernos se ve en los parlamentarios y en cómo votan. Y si usted se fija, en las votaciones de los proyectos, incluso algunos difíciles como la megarreforma, han estado los votos de los diputados y de los senadores. Además, cuando se han cometido, a mi juicio, algunos errores —como en la reforma constitucional de seguridad—, han contribuido lealmente a levantar las alertas y a generar proyectos alternativos que solucionen esas dificultades.

— ¿Y en el sentido inverso, como le responde el Gobierno a os partidos?

— Yo creo que el gobierno debe escuchar con mucha fuerza a los partidos, a sus alcaldes, parlamentarios, gobernadores, concejales, a la fuerza de base territorial de todas las regiones, porque ahí hay mucha conexión con lo que piensan los ciudadanos de a pie. A veces uno, desde La Moneda, se puede perder un poquito; a veces uno en La Moneda puede vivir una suerte de burbuja, no entender bien lo que está pasando ni percibir bien la realidad. Son los dirigentes territoriales, representados muchas veces en los partidos políticos, los que levantan las alertas tempranas de que tal vez las cosas no van tan bien. Ojalá se pudiera afiatar más, a mi juicio, la relación con los partidos políticos, porque son el sostén, finalmente, de los gobiernos de cualquier color.

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