El Gobierno de Chile saludó este sábado a Pedro Alliana, quien asumió la Presidencia de Paraguay luego de que el Senado destituyera a Santiago Peña en medio de la crisis por el colapso de Ueno Bank.
El cambio de mando se produjo mientras el exmandatario quedó bajo arresto domiciliario y enfrenta una investigación por presuntas irregularidades vinculadas al caso.
A través de un comunicado, la Cancillería chilena manifestó sus “mejores deseos para el éxito de su gestión, en beneficio del hermano pueblo paraguayo y de la estabilidad institucional del país”.
Junto con ello, reafirmó la voluntad de mantener los vínculos de amistad y cooperación entre ambas naciones, “sobre la base del diálogo, el respeto mutuo y los valores democráticos”. El mensaje, sin embargo, no hizo referencia a Peña ni a las indagatorias que enfrenta.
La salida del exjefe de Estado paraguayo también tiene un vínculo con La Moneda, luego de que José Antonio Kast destacara su gestión económica durante una visita oficial a Paraguay, el pasado 1 de julio. En esa oportunidad, el entonces presidente electo calificó al país como “un ejemplo” y “un modelo a evaluar”, especialmente por su política de reducción de impuestos y sus cifras de crecimiento económico.
No obstante, el escenario cambió tras el estallido de la crisis bancaria. Consultado el jueves desde España por la situación de Peña, Kast evitó pronunciarse sobre su destitución y sostuvo que “cada país tiene sus situaciones”, agregando que no le corresponde determinar “cuál es el camino que cada nación toma”.
En su primer mensaje como presidente, Alliana prometió compensar a las personas afectadas por el “descalabro financiero” derivado de la crisis de Ueno Bank.
El nuevo mandatario deberá completar el período presidencial que se extiende hasta agosto de 2028, en medio de las repercusiones políticas y económicas que dejó la caída de Peña