El inicio del Mes de la Educación Financiera abre una oportunidad para relevar la importancia de entregar herramientas que ayuden a las personas a tomar decisiones informadas y desenvolverse con mayor seguridad en un entorno financiero cada vez más digital. Con ese objetivo, Santander Chile desarrolla iniciativas de educación financiera dirigidas a escolares, jóvenes, familias, personas mayores y pymes y que solo durante 2025 impactaron a más de 199.000 participantes. Así, los beneficiados aprendieron más sobre planificación, ahorro, presupuesto, seguridad digital y prevención de fraudes, entre otras temáticas.
“Este tipo de contenidos tiene un impacto directo en la vida cotidiana. Permite que las personas comprendan mejor sus alternativas, anticipen riesgos y tomen decisiones más conscientes sobre sus recursos. Por eso, buscamos abordar esta materia en las distintas etapas de la vida y mediante iniciativas conectadas con las necesidades reales de cada comunidad”, señala Carmen Gloria Silva, gerente de Políticas Públicas y Sostenibilidad de Banco Santander Chile.
Esto es especialmente relevante en un contexto donde la educación financiera tiene cada vez más importancia para las personas. El informe de Santander, “El valor de aprender: perspectivas globales sobre educación financiera”, muestra que el 96% de los chilenos considera que esta materia debería formar parte de las asignaturas esenciales en los colegios, ubicándola en segundo lugar, solo detrás de matemáticas (97%) y al mismo nivel que idiomas y ciencias. La valoración también influye en la elección de los establecimientos: un 85% afirma que estaría más dispuesto a optar por un colegio que imparta educación financiera. Sin embargo, el 83% reconoce no haber recibido este tipo de formación durante su etapa escolar.
Educación financiera para todo el ciclo de vida
Una las iniciativas que lleva adelante el Banco es Proyecto de Curso, desarrollada junto a Elige Educar. A través de una metodología basada en proyectos, los escolares trabajan para financiar una meta colectiva -como organizar un paseo o actividades de fines de año, comprar polerones, entre otros- mientras aprenden a preparar presupuestos, definir planes de ahorro, comparar alternativas y evaluar riesgos. En su piloto participaron más de 600 estudiantes, 30 docentes y ocho comunidades educativas.
La formación de los más pequeños también se extiende al hogar mediante “María y el secreto del ahorro”, un libro digital desarrollado por Global Shapers Santiago con el apoyo de Santander y disponible para descarga gratuita en la web del Banco. A lo largo del relato, María enfrenta distintos desafíos que la llevan a comprender que ahorrar no es solo guardar plata, sino también priorizar, planificar y pensar en el futuro. Con ejemplos cotidianos y fáciles, el libro invita a niños y familias a conversar sobre dinero de una forma natural y sin complicaciones.
Para las personas mayores, el Banco participa en Nunca es Tarde, programa organizado por la Asociación de Bancos, en el que voluntarios de Santander actúan como relatores. Entre marzo y agosto, las actividades realizadas en La Cisterna, La Pintana y Chillán beneficiaron a más de 100 personas con contenidos sobre presupuesto, ahorro, banca digital y prevención de fraudes.
La propuesta de Santander se complementa con Sano de Lucas, plataforma digital abierta a la comunidad; charlas en colegios, universidades, municipalidades y para trabajadores de empresas; cursos formativos para emprendedores a través de Santander X, entre otros. Adicionalmente, Santander realiza a lo largo de todo Chile los Openday Inversiones, jornadas gratuitas y abiertas a todo público donde se acerca la educación financiera al mundo de las inversiones mediante charlas, talleres y asesorías personalizadas con gestores especializados. La próxima edición se realizará el jueves 15 de octubre en el WorkCafé Puerto Nuevo de Antofagasta.
“El Mes de la Educación Financiera es una oportunidad para ampliar esta conversación y acercarla a más personas. Ninguna iniciativa por sí sola resuelve las brechas existentes, por lo que la colaboración entre actores públicos y privados, considerando establecimientos educacionales, organizaciones sociales, municipios y otras instituciones, junto con el apoyo de las familias, es esencial para generar este aprendizaje y que pueda sostenerse en el tiempo”, agrega Carmen Gloria Silva.