La más reciente edición de la Encuesta ICSOH-UDP se enfocó en el uso de la tecnología, con un ítem especialmente dedicado a la Inteligencia Artificial (IA).
Los resultados permitieron dar cuenta de la percepción que se tiene de esta herramienta, así como también del uso intensivo y ya masificado que los chilenos están haciendo de ella.
Por ejemplo, un 69% reconoció que usó la IA para estudiar o aprender algo nuevo, misma cifra respecto a quienes recurrieron a ella para resolver dudas sobre temas de salud o enfermedades, interpretar síntomas, exámenes o tratamientos. Un 54% lo hizo para mejorar su desempeño laboral, un 48% para tomar decisiones personales o resolver problemas de la vida cotidiana y un 39% para buscar consejos personales u orientación.
De esta forma, un 55% ve esta tecnología como una “oportunidad” y un 44% cree que su impacto en la sociedad será “muy positivo“.
Sin embargo, también existen aprensiones. A un 40% le preocupa que los niños y jóvenes generen dependencia y esto afecte su aprendizaje; misma cifra respecto a quienes temen perder su trabajo y aumente el desempleo.
A un 37% le preocupa que el uso de la IA reduzca la capacidad de las personas para pensar por sí mismas, mientras que a un 32% que sea posible crear imágenes, audios o videos falsos de una persona.
Al respecto, Claudio Fuentes, director de ICSOH-UDP y encargado del estudio, destacó a EL DÍNAMO que el estudio evidencia que “hay una doble cara de la incorporación de la IA. En primer lugar, hay un uso muy expansivo y masivo en áreas, incluso, más allá de las que habíamos pensado. Nuestra hipótesis era que el uso de IA era muy de elite. Sin embargo, la gente reconoce que hay uso de IA en su vida diaria”.
“Ahora, efectivamente eso se complementa con cierto nivel de temor y de miedos asociados al tema. Cuando preguntamos qué emoción, qué palabra se le viene a la mente con la IA, un tercio mostró emociones negativas: miedo, emoción, incertidumbre; un tercio fue más neutro y un tercio positivas. En términos generales, genera oportunidad, pero también hay cierto temor el impacto que puede tener”, añadió.
Fuentes también hizo énfasis en el uso que se le está dando para temas de salud. Para consultas sobre el tema, un “70% lo usa y es más intenso en mujeres y en niveles socioeconómicos más altos”. Pero también recurren a ella para temas de salud mental. “Un 39% como apoyo emocional, de relaciones de pareja y ese tipo de cosas. Un 40% es bien alto, no es insignificante, y eso en los jóvenes llega a un 55%. El uso que se está dando es muy masivo”, afirmó.
Otro punto que llamó la atención fue la baja preocupación que existe “sobre la entrega de datos personales y la exposición que uno tiene con todo esto. Creo que hay un trade off, es decir, una transacción porque tienes la oportunidad de usar esto a cambio de entregar los datos. Y eso no es visto como problemático”.
Mayor regulación
La encuesta incluye un informe cualitativo respecto al tema de la Inteligencia Artificial, el que estuvo a cargo de Subjetiva. Su director Sergio España, en conversación con EL DÍNAMO, destacó los resultados más significativos.
Entre esos recalcó “lo extendido que está el uso de la IA, de las cosas más cotidianas: desde ordenar la agenda, los temas de salud, de cuidado. Un uso extremadamente extendido y doméstico. Mucha actividad que se hace hoy día de carácter cotidiano”.
Pero no dejó de lado las aprensiones, que son de tres tipos. La primera de ellas tiene que ver con “la intimidad y la privacidad. La gente sabe que mucha de la actividad que se desarrolla con estas nuevas tecnologías, implican una pérdida, no hay claridad hasta dónde uno está perdiendo privacidad respecto de eso”.
“Segundo, el tema de los más jóvenes, la pérdida de ciertas habilidades -lectura, escritura, creatividad-. Lo tercero que también me pareció muy interesante es a quiénes afecta más, y todo indica que son las mujeres por asuntos como la pérdida de empleos, pero también porque los contenidos que se generan en IA tienen un sesgo masculino“, añadió.
A modo de conclusión, España subrayó que quienes se sometieron al estudio exigen a las instituciones políticas mayor regulación respecto a la IA. “No es un tema que la gente lo mire con indiferencia. Hay preocupación con una demanda hacia instituciones políticas de regular, observar esto. Hay noción de que esto no es gratis, que esto tiene la necesidad de cierto control”, señaló.