El aroma a marihuana pareciera ser que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano de las calles y plazas de nuestro país, donde el consumo “está excesivamente normalizado”, según aseveró hace unas semanas el exministro de Seguridad, Luis Cordero, en el marco del denominado caso Ámsterdam. Incluso, extranjeros que han visitado Chile se han sorprendido por el olor constante que se percibe y han calificado a la nación como “país de marihuaneros”.
Bajo este contexto, en la opinión pública se ha instalado el debate respecto a si efectivamente existe normalización sobre el consumo, y ante esto, surge la incógnita en torno a si las cifras respaldan esta tesis.
Histórica baja en consumo de marihuana y aumento en percepción de riesgo
A diferencia de la percepción de la ciudadanía, el reporte público más reciente del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) indica que la prevalencia anual de consumo de marihuana alcanzó su punto más bajo en 10 años (10,1%), cuyo dato representa una disminución cercana al 30% en comparación del peak que se registró en 2016, cuando llegó al 14,5%.
Entre adolescentes de 12 a 18 años, la prevalencia bajó del 6,7% a un 2,4%, su nivel más bajo desde que se realiza el estudio.

“La percepción ciudadana de aumento en el consumo suele estar ligada a la alta visibilidad de la persecución del tráfico, incivilidades en el espacio público y la agenda de seguridad pública, lo que no necesariamente implica un aumento en el consumo efectivo de sustancias”, sostuvieron desde Senda a EL DÍNAMO.
No obstante, la percepción de riesgo asociada a su uso aumentó y llegó a uno de los niveles más altos de la década (44%). Esto ha sido un factor clave en el cambio de la tendencia tras los incrementos sostenidos que se observaban en la década pasada.
“Recuperación en la percepción de riesgo en marihuana, menor exposición y oferta (la proporción de personas que declaran haber recibido ofertas directas de drogas ha ido disminuyendo) y continuidad en la oferta preventiva a través de programas específicos”, son parte de las causas que el organismo atribuye a la baja en el consumo de cannabis.
Desde una perspectiva de salud pública, se observa que el consumo de sustancias es un fenómeno transversal al territorio nacional y en los distintos niveles socioeconómicos. Sin embargo, advierten que “a mayor vulnerabilidad social, el impacto es mayor entre consumidores: se observa una mayor proporción de consumo problemático y patrones de consumo intenso, a lo que se suma una carga importante de estigmatización de los consumos que profundiza la desigualdad”.

¿Cuándo el consumo comienza a ser un problema?
La discusión sobre el consumo de marihuana se ha extendido por varios años, entre quienes defienden su uso medicinal y recreativo, y especialistas que alertan sobre los efectos adversos que pueden tener determinadas personas, las cuales pueden aumentar el riesgo de problemas de salud mental.
Un individuo puede consumir de forma habitual sin que eso, por sí solo, permita establecer que existe una dependencia o un trastorno. En este marco, David Torres, académico del Departamento de Salud Pública Uandes, hizo hincapié en las señales de alerta de una eventual adicción. “El consumo problema es cuando la persona comienza a consumir más cannabis de lo previsto o intenta dejar su uso sin tener éxito. Sentir ansiedad por consumir y seguir haciéndolo aunque esto ocasione problemas en relaciones personales o sociales“, dijo a este medio.
Los efectos adversos que puede provocar en los consumidores
“Dentro de los problemas que podemos ver del trastorno por consumo de cannabis, podemos tener mayor riesgo de presentar otras complicaciones como problemas de atención, de memoria, de aprendizaje, rasgos psicóticos, deterioro cognitivo y también la exposición a situaciones de riesgo que puedan poner en peligro su vida o la de otras personas”, añadió.
Además de la posibilidad de que se genere adicción, hay otros problemas inducidos por el consumo, como psicosis o depresión. “Está asociado con trastornos del ánimo en personas que tienen concomitante una bipolaridad, la cual se puede exacerbar con el consumo. Puede inducir trastornos ansiosos o angustiosos, por lo que hay varios problemas psiquiátricos concomitantes que pueden ocurrir como consecuencia del consumo”, afirmó Adrián Mundt, académico de la Facultad de Medicina UDP.
A lo que agregó: “Los problemas más graves que pueden ocurrir a nivel individual son las psicosis, que son frecuentemente duraderas, del tipo de esquizofrenia”.

De acuerdo a información de Senda, en 2025 se trataron un total de 19.227 personas mayores de 18 años en redes de tratamiento en convenio con la entidad. De ellas, un 13,6% ingresó por consumo problemático de marihuana como sustancia principal, la cual se ubica en el cuarto lugar dentro de las sustancias más frecuentes para personas que ingresan a tratamiento. En primer lugar está la cocaína (31,4%), seguido del alcohol (28,5%) y pasta base (19,2%).
Respecto al diagnóstico que hacen sobre esta materia, desde Senda aseguraron que existe “una estabilización en las prevalencias de consumo en población general, con reducciones significativas en la población adolescente escolarizada y, por otro lado, se observa que se mantienen las percepciones de riesgo en todas las poblaciones en niveles altos relativo a la tendencia. No obstante, genera preocupación la persistencia de patrones de consumo intenso, conductas de riesgo y así también uso problemático”.
Uso medicinal de la marihuana
Si bien esta sustancia tiene usos medicinales, especialistas afirmaron que esto no significa que sea completamente seguro, e incluso, pusieron en tela de juicio el respaldo científico respecto a los beneficios que conlleva su consumo.
“Tiene alguna evidencia como para el tratamiento de dolores, pero ahí hay alternativas mucho más inocuas en general, y no es tan esencial porque hay muchos analgésicos aprobados”, afirmó Mundt.
“El uso medicinal es muy poco relevante en comparación a nivel poblacional, al uso recreacional. Y en mucha gente hay una combinación de eso, que andan con una receta, principalmente para respaldar su uso recreacional”, complementó el especialista en Psiquiatría y Psicoterapia de la UDP.
Por su parte, Torres expresó: “La marihuana medicinal es un tema que es bien polémico, ya que los eventuales beneficios de ya sea la marihuana o los productos que tienen tetrahydrocannabinol (THC), son beneficios que no se han reportado en forma consistente”.
En esa línea, el académico de la Uandes sostuvo que “muchos de los estudios que reportan los beneficios tienen conflictos de interés, están sacados de estudios que tienen muy mala calidad y, además, recalcan sólo los beneficios y no dan a conocer cuáles son los efectos adversos”. De acuerdo a Pérez, un 30% de las personas que consumen marihuana experimentan efectos adversos, por lo que “si ponemos en la balanza los beneficios versus los problemas para la salud de las personas, la balanza se inclina más al riesgo de consumirla que al eventual beneficio que se pueda obtener”.
Considerando lo anterior, aseguró que la “marihuana medicinal” no es un concepto que esté “validado científicamente”.
