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Crean plan para convertir el Desierto Florido en Patrimonio Mundial de la UNESCO

Miguel Vargas Correa, gobernador de Atacama, sostuvo que “avanzar hacia su reconocimiento como Patrimonio Mundial significa protegerlo”.

La Región de Atacama se ha caracterizado por siglos en una zona vinculada históricamente con la minería, pero a la hora de mirar hacia el futuro el Desierto Florido se asoma como uno de los grandes activos para impulsar una nueva etapa de desarrollo regional vinculada al turismo de naturaleza y de intereses especiales, la ciencia, la conservación, la educación, la cultura y el conocimiento.

Esta mirada adquiere especial relevancia durante 2026, cuando la región vive una de las temporadas de Desierto Florido más importantes de los últimos años y, paralelamente, se impulsa el trabajo para avanzar hacia su incorporación a la Lista Indicativa de Chile, primer gran paso para una futura nominación como Patrimonio Mundial de la UNESCO en la categoría de Patrimonio Natural.

Esta iniciativa es impulsada por Más Chile Cultura junto al Gobierno Regional de Atacama, y propone que este proceso no sea entendido únicamente como una estrategia de conservación y reconocimiento internacional, sino también como una oportunidad para construir una visión territorial de largo plazo.

Miguel Vargas Correa, gobernador de Atacama, señaló que la región “tiene la oportunidad de comenzar a mirar sus activos naturales como parte de su estrategia de desarrollo para las próximas décadas. No se trata de reemplazar la minería, sino de diversificar nuestra matriz económica y construir nuevas industrias a partir de aquello que hace único a este territorio”.

“El Desierto Florido puede convertirse en un gran articulador de turismo, ciencia, conservación, cultura, educación y emprendimiento. Avanzar hacia su reconocimiento como Patrimonio Mundial significa protegerlo, pero también pensar qué oportunidades puede generar este patrimonio para las futuras generaciones de Atacama”, precisó.

Parque Nacional Llanos de Challe

Una señal concreta de esta visión es la reciente inauguración del Centro de Interpretación e Información Ambiental del Parque Nacional Llanos de Challe, en la comuna de Huasco. Esto adquiere relevancia puesto que protege uno de los ecosistemas más representativos del desierto costero de Huasco y constituye uno de los territorios donde se manifiesta con particular intensidad el fenómeno del Desierto Florido.

Contar desde ahora con infraestructura destinada a la interpretación, educación ambiental, investigación y experiencia de los visitantes representa un avance relevante frente al desafío de proyectar internacionalmente este patrimonio natural. Una eventual nominación a Patrimonio Mundial necesita acompañarse de capacidades territoriales para conservar, gestionar, investigar, educar y recibir de manera sostenible.

La inversión superior a los $1.200 millones de pesos, además, no constituye un hecho aislado. En Atacama se proyectan nuevas infraestructuras de apoyo a la conservación ambiental en el Parque Nacional Nevado de Tres Cruces y en el sector de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, consolidando progresivamente una red de equipamientos vinculados a algunos de los principales activos naturales de la región.

Estos dos proyectos son parte de una cartera de seis iniciativas que contempla una inversión superior a los cuatro mil millones de pesos por parte del Gobierno Regional de Atacama y que serán desarrolladas por CONAF.

“Cambio de paradigma”

Nicolás Cañas, director de Más Chile Cultura, recalcó que “estamos impulsando un cambio de paradigma: dejar de entender el patrimonio como una carga o una restricción y comenzar a verlo como un activo capaz de articular desarrollo. Un reconocimiento como Patrimonio Mundial, acompañado de inversión, infraestructura, gestión y una estrategia turística de largo plazo, puede convertirse en un catalizador para Atacama: atraer inversión, fortalecer el turismo, generar nuevos servicios y emprendimientos y agregar valor a la economía local”.

En ese sentido destacó que “la experiencia internacional demuestra que patrimonio y desarrollo no son conceptos contrapuestos; bien gestionados, pueden avanzar juntos. El Desierto Florido nos ofrece la oportunidad de proteger un patrimonio natural excepcional y, al mismo tiempo, convertirlo en una plataforma de desarrollo sostenible para las próximas décadas”.

Por lo mismo, el desafío del Desierto Florido como Patrimonio Mundial debe entenderse desde esa perspectiva: conservar para proyectar; proteger para generar conocimiento; y poner en valor para crear nuevas oportunidades de desarrollo sostenible.

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