¿Qué queda fuera cuando redefinimos el antisemitismo?
Si el combate al racismo aspira a ser consistente, debiera sostener un principio más exigente: que ninguna forma de odio basada en la identidad, sea cual sea su dirección, puede quedar fuera del campo de atención. Lo contrario no solo debilita la coherencia del discurso, sino que abre espacios de ambigüedad que terminan siendo funcionales a aquello que se busca combatir.
Débora Calderón Kohon