JP Morgan, a través de su economista jefe para el Cono Sur, Diego Pereira, dio a conocer su análisis sobre la megarreforma que pretende impulsar el Gobierno de José Antonio Kast, compartiendo las conclusiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) sobre la propuesta.
El banco de inversiones indicó que “la reforma se basa en una propuesta atractiva, pero incierta: que el crecimiento puede lograr lo que el Presupuesto, por sí solo, no puede”.
JP Morgan recordó que “Chile está intentando una delicada maniobra económica: reactivar el crecimiento sin relajar la disciplina fiscal que durante mucho tiempo ha sustentado su credibilidad en los mercados globales”, apuntando que la iniciativa de Kast “es la expresión más ambiciosa de ese esfuerzo en años y un claro cambio en la forma de concebir las políticas”.
“La reducción de los impuestos corporativos, los incentivos al empleo y el esfuerzo por acortar las demoras regulatorias constituyen la base de la propuesta. El objetivo es explícito: aumentar el potencial de crecimiento y, al hacerlo, ampliar la base impositiva con el tiempo. En este marco, el aumento de los ingresos no proviene de mayores tasas impositivas, sino de una economía más grande y dinámica”, indicó el conglomerado.
Sin embargo, reconocen que “el crecimiento no es automático ni fácil de controlar, y la aritmética fiscal lo refleja. En términos estáticos, el proyecto de ley implica un deterioro sostenido de las finanzas públicas. Las pérdidas de ingresos por recortes de impuestos se producen de inmediato, mientras que las ganancias compensatorias derivadas de una mayor actividad se materializan solo gradualmente”.
Al igual de lo expresado por el FMI y el CFA, JP Morgan planteó que “las proyecciones oficiales suponen que los efectos del crecimiento eventualmente incrementarán la recaudación tributaria lo suficiente como para restablecer el equilibrio fiscal. Sin embargo, incluso bajo estas suposiciones, los déficits persisten hasta bien entrada la próxima década, dejando un déficit de financiamiento que gestionar durante el período intermedio”.
“La política es asimétrica: los costos fiscales son inmediatos y prácticamente inevitables, al estar implícitos en los cambios legales. Los beneficios, en cambio, dependen de respuestas conductuales: decisiones de inversión, aumentos de productividad y condiciones económicas más amplias que ningún gobierno puede controlar por completo. Si el crecimiento es insuficiente, los aumentos de ingresos proyectados no se materializarán, lo que generará déficits mayores”, concluye el organismo internacional.
Ante esto, JP Morgan puntualizó que “los efectos distributivos y la incertidumbre inherente a las proyecciones de crecimiento no quedarán sin respuesta. Por lo tanto, es probable que el proyecto de ley sufra modificaciones menores, quizás mediante una implementación más gradual de las reducciones de impuestos o condiciones explícitas vinculadas al desempeño de los ingresos. Dichos cambios reflejarían la tensión natural entre la ambición y la cautela en un contexto fiscal restrictivo”.