En los buscadores de Internet basta con ingresar la palabra escoltas para que aparezca una amplia gama de ofertas de empresas de seguridad privada que invitan a cotizar el servicio. Guardaespaldas, acompañantes para salidas nocturnas, para trámites o para artistas. Un tema que salta a la palestra tras el secuestro de un empresario en Quilicura.
La propuesta de valor es variada e incluye desde análisis de inteligencia para operaciones como el cobro de dinero, hasta el estudio de rutas para traslado de valores. El perfil del escolta también cambia: puede ser un civil para tareas más cotidianas —como prevenir un abordaje en la carretera o acompañar a hijos adolescentes a actividades extraprogramáticas— o ex uniformados, con porte de armas y preparación de élite.
Es un mercado que conoce bien el prefecto (R) y ex PDI, Eduardo Labarca. Asesor en materias de seguridad, dirige la firma privada de asesorías AV. Reconoce que, si bien en Chile no se utilizan servicios privados a nivel masivo, es una tendencia creciente: desde acompañar en una salida nocturna para evitar portonazos o cuidar a los hijos en el fútbol, hasta empresarios extranjeros que tienen incorporado el rol de escoltas para altos ejecutivos.
Labarca explica que el valor de estos servicios es muy amplio, pues si bien existen escoltas con preparación profesional, conocimiento de artes marciales u otras especialidades, también hay clientes que solo por el hecho de estar acompañados se sienten seguros. Como también comitivas que requieren otro tipo de soporte.
– ¿Los empresarios chilenos utilizan servicios de seguridad?
– En general, los empresarios chilenos no usan servicios de seguridad. Quienes los utilizan son empresarios extranjeros. Siempre que vienen a Chile, coordinan con sus embajadas y piden un acompañamiento seguro, alguien que los acompañe a ciertos lugares. Esa es la tendencia. Algunos empresarios chilenos están comenzando a tener choferes o a contratar empresas que los asesoran en sus traslados y en medidas de seguridad, incluso en sus casas y con sus familias.
– ¿Hay una preocupación creciente en el sector privado?
– Claramente. En virtud de las situaciones que se están viviendo, hay una tendencia al alza en este tipo de servicios. El problema es que la ley de seguridad privada no contempla el servicio de escoltas dentro de sus ámbitos, y eso es algo que debe revisarse.
– Chile ha tenido fama de ser un país seguro. ¿Se mantiene en esa línea?
– A nivel regional, Chile sigue siendo el país más seguro y con menor incidencia de secuestros violentos. Sin embargo, según el Ministerio Público, actualmente estamos registrando entre uno y dos secuestros diarios en 2025, al menos los que se denuncian. Pero hay una cantidad adicional de casos que no se conocen. Esta tendencia comenzó entre bandas criminales, que lo hacían para tomar control territorial o exigir droga a cambio.
– ¿Qué nuevos servicios están demandando en el mercado de seguridad privada?
– Hoy los empresarios están solicitando servicios enfocados netamente en el área de inteligencia: información sobre cómo enfrentar ciertos delitos. Hay muchos conglomerados extranjeros que exigen medidas de precaución. También se está dando la tendencia de empresas que piden acompañamiento para sus CEOs o gerentes, debido al contexto actual, y en algunos casos esto se extiende a sus familias. Esto es lo mismo que comenzó hace 40 años en México, y que hoy estamos viviendo en Chile.