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El debut de Alba Gaviraghi como directora con Una Fortaleza: “Es una metáfora de la emancipación, de la rebeldía adolescente”

La cineasta cuenta con una carrera que, hasta la fecha, se había destacado por su rol de productora en diversos proyectos. En las próximas semanas, sin embargo, llegará al Festival de Cine de Venecia con su primer corto titulado Una Fortaleza, lo que la llevará a vivir esta experiencia desde una nueva perspectiva.

El nombre de Alba Gaviraghi no es desconocido en el mundo audiovisual. A la fecha, ha participado como productora en diversos proyectos, varios de ellos videoclips musicales, pero también en títulos de talla internacional. Uno de ellos es El Verano del León Eléctrico, el cual fue dirigido por Diego Céspedes, el mismo que el año pasado presentó su elogiada ópera prima La Misteriosa Mirada del Flamenco.

Pero ahora, la cineasta chilena se abre paso como directora con el cortometraje Una Fortaleza, el cual tendrá su gran debut en la 83ª edición del Festival de Cine de Venecia, que se llevará a cabo los primeros días de septiembre.

La noticia la recibió hace unas semanas, la mañana de un sábado. Apenas despertaba cuando se dio cuenta del correo electrónico que confirmaba su participación en la sección Orizzonti Corti.

“Tenía la intuición de que sería una buena noticia porque me había llegado un mail con el shortlist. Fueron semanas de harto nerviosismo. Pero una mañana de sábado desperté con el correo de la selección oficial. Estaba recién despertando, me junté con unas amigas para celebrar. Fue un lindo momento. A pesar de que no me lo esperaba para nada, había tenido estas pequeñas indicaciones de que se venía algo, pero estar en el shortlist no significa nada porque son más de tres mil cortos que postulan al año”, comentó en entrevista con EL DÍNAMO.

Gaviraghi ya había sido parte de este tipo de eventos anteriormente, precisamente en su rol de productora, pero esta será la primera vez que lo hará como directora. “Se siente totalmente distinto, hay otra emoción en juego. Hay una exposición personal de un arte que viene del fondo de uno y que nació tan desde emociones y sentimientos personales. Es mucho más complejo ese momento de exposición”, reconoció.

“Estoy con muchas ganas de que pase, de ver la película en grande, en Venecia, de conocer gente, entender cómo se está percibiendo esta película afuera que tiene una temática bastante local“, agregó.

Una Fortaleza, el proyecto que marca el debut de Alba Gaviraghi como directora, sigue a Antu (Antonia Pereira), una joven que lleva meses participando de la toma de su colegio. En medio de eso, debe decidir si continuar siendo parte de la movilización o regresar a casa con su madre.

La cineasta comentó que esta historia nace de “una experiencia personal” puesto que “estudié en el Liceo 7 de Providencia y entre el 2006-2008 estuvimos en tomas constantes. Los últimos años estuve reflexionando sobre ese proceso de estar en toma cuando uno es adolescente, que es distinto a estar en una toma en universidad. Esos momentos de rebelión estudiantil, entre amigas, de compañerismo, de dormir juntas como un gran pijama party pero en un entorno político“.

“Con el tiempo lo fui mirando con una perspectiva que no tenía porque estaba siendo parte del momento, pero que ahora se convirtió en un anhelo de una ternura, de afectos cotidianos que se empiezan a dar en esos espacios: cocinar juntas, salir a comprar o no salir nunca”, añadió.

Narrativa y temática universal

Gaviraghi aclara que pese al trasfondo político que puede tener la historia, su narrativa apunta al hecho de “habitar un espacio pero no determinado por los estatutos de la educación, sino que por lo que uno forma con las compañeras, en una propia dinámica, una cosa más cotidiana, orgánica, donde priman los afectos, la amistad, la sensibilidad, la vulnerabilidad”.

En medio de eso se desata el conflicto principal: “Qué pasa cuando echamos de menos pero queremos ser parte por convicción política o porque simplemente queremos estar con nuestras amigas. Pero echamos de menos esa parte que es mas infantil”.

“El hecho de estar en la toma, de ser independiente, de no dormir en tu casa y de mandarte, entre comillas, un poco más sola. Para mí en esa época, en la media, fueron los primeros atisbos de independencia, de emancipación que tienen que ver con esa familia, en este caso, una madre pidiendo que salga esta chica de la toma para volver a la casa y volver a ser una hija”, sostuvo.

En ese sentido, la directora de Una Fortaleza planteó que “lo que hace el corto con esta decisión que el personaje tiene que tomar si quedarse con las compañeras o irse con la madre, es como una metáfora de la emancipación, de la rebeldía adolescente o de esa búsqueda de pertenencia que hacemos todos en la adolescencia. A veces nos gusta estar más con los amigos, nos damos cuenta que nuestros papás no son perfectos, nos queremos diferenciar. Esa es la búsqueda más reflexiva que el corto logra poner en escena a través de una atmósfera muy sensible, en este cotidiano que se da con las compañeras que no está exento de conflictos pero que se siente muy vivo, muy único, muy propio que es la disyuntiva: estoy construyendo un mundo muy propio, muy mío, y un afuera que está esperando para normarme”.

Pese a que el único corto chileno que será parte del Festival de Cine de Venecia se desarrola en un escenario muy local, Alba Gaviraghi apela a los temas universales que se narran y que podrá llevar al público extranjero a “empatizar“.

“Eso fue lo que me dio más gusto de la noticia de Venecia porque, en algún momento, yo dudé qué tanto se podría entender el corto afuera de Chile. En otros países no usan uniforme, van en otros horarios al colegio, como que cada país tiene su idiosincrasia con respecto a la educación y en América, sobre todo en Chile, estamos acostumbrados a estos colegios antiguos, emblemáticos, que se toman cada cierto tiempo. No es una realidad que sea tan fácil de leer desde afuera, es bastante en particular. Creo que eso es lo que, a propósito de la universalidad de la temática, siento que se logró transmitir y es un ejercicio muy interesante esa transición de algo tan local a esa universalidad“, afirmó.

Individualismo por sobre lo colectivo

Alba Gaviraghi en su época escolar fue una activa participante de los movimientos estudiantiles de la época, como la denominada Revolución Pingüina.

“Convertida en una señora”, como ella se autodefinió, mira de manera externa lo que pasa actualmente con las manifestaciones escolares, escenario el cual compara con lo vivido hace casi 20 años.

“Me preocupan dos cosas con respecto a las movilizaciones que están habiendo en los liceos. Primero, la falta de movilización y lo poco rebelde que están los jóvenes. Considero que TikTok, Instagram, los discursos de ultraderecha, del machismo, la manósfera, el universo INCEL han llevado el individualismo extremo que han desatado las redes sociales a una idea muy poco colectiva del quehacer a la hora de hacernos cargos de los problemas que enfrentamos todos”, planteó.

Sostuvo que “problemas en la educación siguen habiendo, por ningún lado está arreglado el problema educacional”, y por lo mismo, “me sorprende que haya un gran número de jóvenes que no están, por así decirlo, ni ahí. Lo considero un gesto individualista, y no es que lo critique persé, sino que me preocupa y creo que como sociedad tenemos que hacernos cargo de que los jóvenes se sientan más integrados a la realidad y a la sociedad y no tan encapsulados a las redes sociales”.

Como segundo punto, expresó su preocupación con que en algunos casos “se estén llevando algunas de las manifestaciones a gestos muy violentos, con una agresividad, con una explosividad que no habíamos visto en las manifestaciones estudiantiles. Que profesores, inspectores, tíos del aseo, ayudantes de la educación estén sufriendo lesiones o consecuencias graves por trabajar en los colegios que se están tomando. No pasan siempre, no creo que sean las mayorías de los casos, pero hay una dicotomía que en esta sociedad está extrapolada y mucho más dividida: los que no hacen nada y los que están tan adentro y tan enojados por todo lo que está pasando, y cometen actos violentos que se convierte en una cosa de extremos que hoy por hoy, a lo que estamos viviendo como sociedad, con el nuevo gobierno, no conviene. Deberíamos estar más unidos, conscientes, ayudándonos colectivamente“.

Gaviraghi planteó que este escenario que se vive actualmente en el mundo estudiantil se arrastra de una generación que “quedó decepcionada” con lo ocurrido en los últimos años donde pese a todo lo que se vivió con el estallido social, el fracaso del proceso constitucional, no se lograron cambios. Esto también derivó en un gobierno como el de Gabriel Boric que no cumplió las “expectativas” y que nos llevó al gobierno de ultraderecha de Kast.

CEDIDA.

El debut de Antonia

Antonia Pereira es la protagonista de Una Fortaleza de Alba Gaviraghi. Tiene 20 años y actualmente cursa su primer año en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, pero cuando grabó el proyecto aún era escolar.

En conversación con EL DÍNAMO, la actriz recordó que al conocer que serían parte del Festival de Cine de Venecia “fue una locura, una sorpresa gigante porque como lo grabamos hace ya un año, yo tenía muchísimo cariño del proyecto y a los recuerdos de esa época. Pero nunca pensé que llegaría tan lejos. Me emocioné un montón, todavía me cuesta un poco asimilarlo“.

“Cuando grabamos el corto yo todavía estaba en el colegio así que tenía muy viva esa energía de las asambleas, las movilizaciones y la organización estudiantil. Es un ambiente que uno conoce muy de cerca”, expresó.

Consultada por el recibimiento que podría tener la producción en el público extranjero, Pereira espera que “la gente logre conectar con el lado humano de la historia. Más allá de lo que se ve en la tele sobre las tomas. Me gustaría que el público sienta el compañerismo, la pasión y también los miedos. La vulnerabilidad que viven los estudiantes adentro”.

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