“Reúnanse gentes de todo el lugar
Y admitan que el río se va a desbordar
Acepten que pronto se van a inundar
El que pueda, que intente salvarse
Decidan si quieren hundirse o nadar
Que los tiempos están cambiando”
(The Times They Are A-Changin’ –Bob Dylan-)
Estos primeros versos de la icónica canción de quien recibió el Nobel de literatura y no fue la ceremonia, es la síntesis de la evolución interminable que los humanos vivimos, de la mano de los factores que reflejan que lo que viene no necesariamente se resuelve con actitudes utilizadas en el pasado.
La vida se mueve y evoluciona y el riesgo es cuando la mente no acompaña esa evolución, generando dudas y coartando la esperanza. Evolucionar es vivir en la esperanza. Vivir el siglo XXI con mente del siglo XIX parece complicado si continuamos en la estéril lucha ideológica en lugar de la integración de ideas como filosofía para gobernar, porque no es fácil gobernar la evolución con paradigmas estáticos. Porque todo se mueve.
Y si bien sabemos del realismo dependiente del modelo, gobernar es hacer evolucionar ese modelo de mundo que cada uno posee.
El presidente Kast ha lanzado la idea de “reconstrucción nacional” a modo de una “refundación” de Chile. El tema es si esa refundación es una transformación o es revivir el pasado de una capitanía general.
Estamos de acuerdo con que el último modelo de país es el propuesto por Pinochet, y cuando hablamos de modelo no lo hacemos desde el punto de vista económico sino desde lo político y lo sociocultural, lo que ha moldeado la estructura social.
Claro que este modelo ha ido evolucionando, muy especialmente con los ajustes necesarios propuestos por la vida en democracia que le dan permiso a una transición cultural que posiblemente lleve a Chile a un nuevo estadío.
El expresidente Boric intentó un fuerte ajuste al modelo impulsando una nueva constitución que fracasó frente al rechazo que propuso una nueva constitución a su medida que también fracasó. Acaso ninguno de los modelos constitucionales propuestos, han superado las expectativas de una transformación integradora para el país.
En tal sentido, ¿cuál es el modelo refundacional de Kast que plantea una reconstrucción de algo supuestamente destruído?
Este gobierno fue elegido en detrimento de otro extremo, para resolver temas puntuales que agobian a la sociedad, pero no para restaurar paradigmas medioevales que solo están en el espacio mental de quien cree tener la verdad revelada.
Enarbolar lo supuestamente patriótico como bandera, que diseña una infraestructura de vigilancia, de coerción y de miedo, dónde se demonizan enemigos de fantasía y se crean divisiones que sólo sirven para tener una cuota de poder transitorio, genera daños sociales y de convivencia de difícil resolución.
Si la intención del presidente Kast es gobernar para todos, deberá entender que asumió el gobierno para dar solución a lo que falta, porque intentar una transformación sin evolución es una provocación que promueve una sociedad crispada, histérica, dividida, con una sola creencia, es un riesgo que Chile a estas alturas debiese evitar.
Un consejo para el presidente: Abandone las ideas megalómanas de reconstrucción y refundación, y simplemente sea pragmático con necesidades puntuales y por favor, comunique mejor. No es preciso restaurar nada, sino resolver la vida en movimiento. Deje la transformación a cargo de una sociedad que espera gestos y actitudes de una clase política madura y confiable que siga el ritmo de la evolución, para que entre todos construyamos un modelo integrador para los tiempos que están cambiando.