“No voy a ser un comentarista de los inicios del futuro Gobierno”, dijo el expresidente Gabriel Boric a finales de su mandato en una entrevista concedida a El País.
Según explicó el líder frenteamplista en la ocasión, su decisión se basaba en que “es sano que, como expresidente, me mantenga durante un tiempo fuera de la contingencia más inmediata”. Sin embargo, a menos de tres meses de iniciado el mandato del presidente José Antonio Kast, Boric rompió su silencio nacional (estuvo activo en su agenda internacional) para comentar la polémica en torno al cobro a deudores del CAE.
A través de su cuenta de X, el exmandatario cuestionó a la derecha por oponerse a legislar en el periodo anterior la eliminación del CAE y apuntó contra las prioridades del Gobierno de Kast. “¿Dónde están las prioridades? ¿Por qué hay inflexibilidad y castigo para familias trabajadoras y sacrificadas que están endeudadas y se sigue siendo permisivo con los negocios del crimen organizado con el que todos queremos terminar?”, escribió Boric.
La irrupción del exmandatario en la contingencia, a diferencia de sus antecesores, es notoriamente prematura. Mientras Sebastián Piñera esperó seis meses para cuestionar a Boric en el primer tramo de mandato, Michelle Bachelet hizo lo propio en el segundo mandato de Piñera tras 10 meses de gestión. A Boric le tomó menos de tres meses irrumpir en el debate nacional.
El mensaje del exmandatario levantó diversas reacciones: desde el entusiasmo frenteamplista, hasta la indignación del oficialismo.
“Si el presidente Boric tiene bastante tiempo libre y por eso ha decidido volver a ser un comentarista de la política contingente, yo lo llamaría a que respete y que siga habitando el cargo ahora de expresidente de la República”, dice a EL DÍNAMO el diputado y vicepresidente de la UDI, Eduardo Cretton.
Por su parte, el secretario general del PPD, José Toro, defiende el “pleno derecho” de Boric a hacerse parte de la discusión pública, ya que “los tiempos políticos los define cada actor, y no me corresponde a mí ni a nadie indicarle a un expresidente cuál es su momento. Toda voz que aporte a fortalecer una oposición responsable es bienvenida”.
Otros, sin embargo, vieron en las palabras del expresidente un afán electoral en vista a la próxima carrera presidencial.
“Se adelantó mucho con los aires electorales (…) Lo que uno lee entre líneas es que hay un mensaje superpolítico”, dijo a La Tercera el presidente del Partido Repiblicano, Arturo Squella, quien acotó: “(Boric) quiere estar inmediato en vitrina para considerar o ir fortaleciendo una alternativa a futuro inmediato”.
Cristóbal Bellolio: “Boric estaba moralmente obligado a intervenir”
En contraste, el analista político y académico Cristóbal Bellolio descarta el diagnóstico electoral. “Yo la verdad es que le bajaría varios niveles de excitación a esa teoría”, dice a EL DÍNAMO. A su juicio, el expresidente estaba “moralmente obligado a intervenir” en la polémica: la condonación del CAE fue una promesa permanente de su gobierno —que finalmente no vio la luz— y una de las pocas ideas de su programa de las que nunca abdicó.
El punto, agrega, tiene también un componente práctico. La señal de una eventual condonación llevó a muchos deudores a dejar de pagar, y la evidencia empírica muestra un alza en la tasa de morosidad durante el periodo en que el proyecto estuvo en el horizonte. Con los deudores hoy enfrentando cobros directos, Boric quedaba inevitablemente asociado a esas señales.
Por lo mismo, descarta leer en el mensaje una estrategia de posicionamiento. Si Boric tuviera una agenda de irrumpir en el debate público para contrastar con Kast, argumenta, “lo habría hecho en seguridad o en otras materias de mayor peso”. En el CAE, en cambio, “tiene demasiadas velas en ese entierro”.
Donde sí identifica un cálculo es en la reacción del oficialismo. “Recordarle a la gente por qué eligió a Kast es siempre una buena idea”, afirma. Y recuerda que el mecanismo no es nuevo: la derecha se quejó durante años de que a la izquierda le convenía mantener vivo a Pinochet. “Para ellos, que Boric salga a atacar a Kast les conviene, porque devuelve la dicotomía Kast-Boric”, dice.
El telón de fondo, advierte, es la carrera por el liderazgo opositor.
A diferencia del ciclo Bachelet-Piñera, en que cada expresidente se transformaba de inmediato en la principal carta de su sector, hoy Boric no encabeza las preferencias de la oposición, según advirtió la última encuesta CEP.
“Ahora no es Boric la figura más potente de su sector: es Tomás Vodanovic”, apunta.
El desenlace de esa disputa, apunta Bellolio, dependerá de cómo le vaya a Kast: una desaprobación mayoritaria del actual mandatario abriría espacio para un Boric en el rol de “anti-Kast”; una buena evaluación, en cambio, favorecería una carta con mayor capacidad de convocatoria transversal.