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Cáncer de pulmón, de la sentencia al cambio de pronóstico

En la antesala del Día Mundial Sin Tabaco, este 31 de mayo, recordamos que nueve de cada diez personas que padecen esta enfermedad han fumado.

El cáncer de pulmón ha sido, por años, la principal causa de muerte por cáncer en el mundo y en Chile. Según cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Minsal, 3.706 personas fallecieron por esta enfermedad en nuestro país durante 2025 y más de 21 mil han muerto por esta causa en los últimos cinco años.

En la antesala de una nueva conmemoración del Día Mundial Sin Tabaco, este 31 de mayo, estas cifras recuerdan que el tabaquismo continúa siendo uno de los mayores desafíos de salud pública. Fumar es el principal factor de riesgo del cáncer pulmonar: 9 de cada 10 personas que desarrollan este tumor fuman o han fumado. Además, uno de cada cinco adolescentes fuma de manera habitual, en promedio, desde los 14 años.

Frente a este escenario, la detección precoz es clave. Hoy existen exámenes capaces de pesquisar el cáncer de pulmón en etapas iniciales, dirigidos especialmente a personas fumadoras o exfumadoras entre los 50 y 80 años de edad. Chile ha avanzado mucho en este ámbito y ya existen múltiples centros que realizan estos tamizajes de forma rutinaria a lo largo del país.
También contamos con tratamientos cada vez más efectivos para etapas precoces, intermedias y avanzadas. La combinación de quimioterapia e inmunoterapia ha permitido lograr respuestas sostenidas a largo plazo e incluso la curación de alrededor de 25% de los pacientes más complejos. Esto significa que personas que antes tenían un pronóstico muy adverso hoy pueden sobrevivir durante largos períodos o curarse definitivamente.
A ello se suma el enorme avance de la cirugía robótica y las técnicas mínimamente invasivas. Procedimientos que antes requerían grandes incisiones y postoperatorios prolongados hoy pueden realizarse con mayor precisión, menos dolor y una recuperación más rápida. Además, la cirugía robótica actual permite efectuar resecciones pulmonares cada vez más precisas, preservando la mayor cantidad posible de tejido pulmonar sano y reduciendo el daño colateral en pacientes con tumores iniciales.
Sin embargo, estos avances podrían verse opacados si no fortalecemos, al mismo tiempo, las políticas de prevención. Si bien desde el 1 de diciembre de 2025 el GES 90 incorpora cobertura para la cesación tabáquica —garantizando acceso a evaluación médica, apoyo psicológico y medicamentos para mayores de 25 años con dependencia moderada o severa al tabaco—, esto por sí solo no será suficiente si no se acompaña de medidas regulatorias más robustas. La proliferación de vapeadores ricos en nicotina dirigidos a jóvenes y adolescentes, junto con una Ley del Tabaco estancada desde hace años en el Congreso, evidencia un preocupante rezago regulatorio frente a una industria que sigue captando nuevos consumidores a edades cada vez más tempranas.
El éxito frente al cáncer de pulmón no puede depender únicamente de los quirófanos, la inmunoterapia o la tecnología médica. En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, es urgente fortalecer la prevención y reducir la exposición temprana al tabaco y la nicotina, no como una opción burocrática, sino como la estrategia más efectiva para evitar que las futuras generaciones sigan encendiendo una enfermedad que hoy podemos —y debemos— prevenir.

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