Durante este fin de semana se realizó la audiencia de formalización de los 17 detenidos en el marco de la denominada Operación Tokio, una investigación de dos años con la que la Fiscalía logró uno de los mayores golpes a la estructura financiera del Tren de Aragua en Chile.
Fue el pasado martes 2 de junio cuando un operativo logró desarticular una red de lavado de activos con el que se habría blanqueado $75 mil millones entre 2022 y 2025, los que fueron enviados al extranjero. Esto, lo habrían conseguido a través de ilícitos como la extorsión, el tráfico de drogas, la prostitución y el contrabando.
“Es una organización bastante más compleja. En esta organización confluyen una serie de operaciones que hacía en Chile el Tren de Aragua y que se traducían no solo en conseguir dinero, que finalmente es lo que buscan estas organizaciones, sino que también en buscar las fórmulas para sacarlo del país sin que pudiesen ser detectados”, declaró el fiscal Barros.
Según se expuso en la audiencia celebrada en el 10° Juzgado de Garantía de Santiago, todo se iniciaba en que si un productor venezolano quería realizar una fiesta, debía comunicárselo a este brazo del Tren de Aragua y pagar una cuota. Quienes no respetaban los pagos eran víctimas de violentas extorsiones.
Para procesar los recursos se estableció una estructura de cuatro niveles. En el más bajo estaban los que recaudaban estas cuotas, luego los abonantes que debían depositar el dinero en el sistema financiero. Seguían los “prestacuentas“, quienes facilitaban cuentas bancarias para mover y lavar el dinero.
Sobre esto último, se realizaban depósitos fraccionados a nombre del ejecutivo bancario y de otras tres personas. Dichos fondos se movían entre distintas cuentas corrientes y de ahorro para evitar alertas y dificultar la trazabilidad de los recursos.
Es aquí donde entra el rol de José Carlos Pérez Asencio, quien se desempeñaba como ejecutivo de recuperaciones del Banco Santander. Durante la audiencia también se confirmó la detención de una segunda ejecutiva bancaria, cuya identidad se desconoce pero que ejercía en el BancoEstado.
El fiscal Barros explicó en 24 Horas que el origen del dinero, según pudieron constatar en la indagatoria de la Operación Tokio, provenía de secuestros extorsivos, tráfico de drogas y explotación sexual. Esto es “la explotación de los distintos mercados ilegales de los que venimos hablando hace mucho tiempo. Cada vez van a ir apareciendo otros mercados ilegales que no hayan sido utilizados por la delincuencia nacional y serán explotados probablemente. Por lo tanto, el dinero va a seguir fluyendo de la misma manera“.
El manejo desde el extranjero
En el último nivel de la estructura de este brazo del Tren de Aragua se encuentra Carlos Francisco Gómez Moreno, conocido como Carlos Bobby, quien se encuentra recluido en la cárcel La Picota, en Bogotá, Colombia.
Junto a él está un segundo sujeto cuya identidad es desconocida pero responder a los apodos de Yefri o El Shelby. Su rol fue reclutar a los testaferros para montar las empresas que funcionaron como fachadas. Además, funciona como un nexo con Carlos Bobby.
Este sujeto es expareja de la mujer conocida como La Barbie, quien olvidó su celular en una de las fiestas realizadas y que fue clave para dar inicio a la investigación. Ella estaba a cargo de mediar entre los líderes de la organización y los organizadores de eventos nocturnos.