El proyecto para instalar un cable submarino entre Chile y China continúa en trámite y no ha sido descartado, según afirmó el biministro de Obras Públicas y Telecomunicaciones, Louis de Grange, lo cual contradice a lo que expuso hace unos meses el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, quien dio por “acabada” la iniciativa.
“El proceso sigue su curso natural”, sostuvo el secretario de Estado, explicando que el proyecto se encuentra en una etapa administrativa y que la empresa detrás de la iniciativa todavía no tiene los permisos necesarios.
El denominado Chile-China Express busca conectar Valparaíso con Hong Kong a través de un cable submarino de fibra óptica. Sin embargo, el proyecto generó una gran controversia con Estados Unidos durante los últimos meses del Gobierno de Gabriel Boric.
Respecto a las declaraciones de Judd, De Grange aseveró que no ha escuchado al embajador señalar que la iniciativa esté terminada. “El tema del cable chino sigue su curso normal”, comentó en diálogo con CNN Chile.
A lo que añadió: “El proceso sigue, sigue su curso natural. China y Estados Unidos son dos socios estratégicos para Chile, tremendamente importantes, y por supuesto que vamos a empujar las mejores relaciones con ambos”.
Los detalles del proyecto del cable submarino entre Chile y China
De acuerdo a lo que explicó el biministro, actualmente se están recopilando antecedentes y respondiendo consultas propias de una solicitud de concesión. “Estamos en proceso de recopilación de información; se han planteado una serie de dudas, que son las dudas normales que se plantean a todas las empresas que requieren solicitar una concesión”, manifestó.
Fue a comienzos de este año en que el cable submarino se transformó en un problema diplomático. Esto, debido a que Estados Unidos advirtiera de posibles riesgos para la seguridad de la telecomunicaciones.
De hecho, en febrero, el gobierno de Donald Trump revocó las visas a tres funcionarios de la administración de Boric ligados a la tramitación del proyecto. Entre ellos, el entonces ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz.
En dicho momento, desde EE.UU. afirmaron que las autoridades que fueron sancionadas habían sido parte de acciones que comprometían infraestructura crítica de telecomunicaciones y la seguridad regional.
Tras ello, y después del cambio de mando, Judd dio por cerrado el proyecto, señalando que “el cable chino ya se acabó”.
No obstante, De Grande descartó que el Gobierno esté actuando condicionado por Estados Unidos. “Yo creo que no hay más razones para estar preocupado. Como digo, Estados Unidos y China son dos de los principales socios estratégicos y nosotros, por supuesto, mantenemos nuestra soberanía“, expuso, respecto a la posibilidad de enfrentar algo parecido a lo que afectó al exministro Muñoz.
Para cerrar, negó que el país norteamericano esté limitando las decisiones de la administración en este ámbito. “No, por supuesto que no. Las relaciones con Estados Unidos, con el mismo embajador Judd, son muy buenas, y también con los chinos. Son socios estratégicos, es natural que mantengamos esa muy buena relación”, concluyó.