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Diputado Cristián Contreras (PDG): “No voto por ideología, pero tampoco le voy a firmar un cheque en blanco al Gobierno”

El diputado también conocido como Dr File habla con EL DÍNAMO de sus aspiraciones presidenciales, su relación con el Gobierno y su distante convivencia con el PDG, al que llama el “Partido de Franco”.

El diputado Cristián Contreras (PDG) ha sido uno de los debutantes en el nuevo ciclo parlamentario que más ha atraído la atención mediática. Sumado al perfil televisivo que cultivó por años primero como periodista y luego bajo el seudónimo de Dr. File, se convirtió en el parlamentario que más ha presentado proyectos desde marzo -11 en total, entre los que se incluye un plebiscito a la pena de muerte y vacunación voluntaria- y además, fue expulsado de la bancada del Partido de la Gente a menos de un mes de que este comité se instalara en la Cámara de Diputados.

Ese último episodio, de hecho, lo hace autodenominarse en conversación con EL DÍNAMO como el único diputado de centro. Pese a que en su momento el PDG se limitó a aludir a que las “visiones no están completamente alineadas” con las de Contreras, para el legislador la expulsión responde a que no dio su voto para que Pamela Jiles (PDG) fuera presidenta de la Corporación. El fundador del partido y excandidato presidencial de éste, Franco Parisi, acusó que Contreras “faltó al 25% de las sesiones”.

En lo formal, Contreras continúa siendo parte del partido y la bancada, pero en la práctica no hay coordinación, según se ha visto en votaciones como las del proyecto “Escuelas Protegidas”, ocasión en la que junto al diputado Javier Olivares (PDG) se distanció del comité parlamentario al votar a favor de la idea de legislar.

También, en momentos en que la bancada negociaba con el Gobierno los aspectos a incluir en la Ley de Reconstrucción -también conocida como ley miscelánea o megarreforma- y su apoyo al proyecto no estaba claro, Contreras ya había adelantado que votaría a favor.

Por 32 minutos, y sentado en un café de Providencia, el diputado Contreras desmenuza su relación con el Gobierno, sus aspiraciones presidenciales y su accidentada relación con el PDG -al que llama “Partido de Franco”- y con su líder. “Si Franco Parisi se considera un buen economista, ¿por qué no tiene las cuentas de su partido sanas?”, cuestiona.

20 DE ABRIL DE 2026/VALPARAISO El diputado Cristian Contreras realiza punto de prensa en espacio “El Pensador” de la camara de diputados. FOTO: OSCAR GUERRA/UNO NOTICIAS

Proyecto de reconstrucción

—Diputado, partiendo por la Ley de Reconstrucción, ¿cuáles son sus razones para manifestar su disposición a la idea de legislar? ¿Hay algún aspecto particular del proyecto que lo haya inclinado a tomar esa decisión?

Mire, en primer lugar, uno como diputado no puede negarse a legislar; para mí es un tema de principios. Negarse a discutir un proyecto central del Gobierno que tiene 200 páginas me parece un show político en el que no me corresponde participar. Mi disposición es de cooperación. Ya lo dije antes de la elección: sea el Gobierno de derecha o de izquierda, uno tiene la obligación de colaborar. Lo que nos corresponde es estudiar el proyecto, leerlo y luego emitir un juicio. Me parece irresponsable que algunos grupos rechazaran la iniciativa apenas se anunció el discurso, sin haber leído un solo artículo. Mi trabajo es ver lo bueno, lo malo y lo que se debe mejorar; negarse a eso es negarse a nuestra propia función.

—Yendo al fondo del proyecto, ¿Cuál es su postura sobre medidas emblemáticas como la rebaja del impuesto de primera categoría o la exención del pago de contribuciones para mayores de 65 años?

He comenzado a leer el detalle y hay matices. Por ejemplo, el artículo 12 sobre la exención de contribuciones me parece estupendo. El Estado no puede cobrar un “arriendo” por una casa que uno ya compró y pagó; no es justo que te la puedan hipotecar por no pagar contribuciones. Lo mantendría específicamente para mayores de 65 años y para su vivienda principal. Reducir esta ley miscelánea a que solo beneficia al 1% de la población es un reduccionismo de la izquierda; hay que mirar la estructura amplia.

Por otro lado, veo puntos complejos. El artículo 6 sugiere que la relocalización de centros de cultivo de salmones no pasaría por una evaluación de impacto ambiental. Eso es inaceptable. Ya sabemos cómo está la destrucción de los suelos marinos por la industria salmonera; debemos defender la fauna marina. En principio, tal como está, rechazo ese artículo.

También me preocupa el artículo 13, que obligaría a pequeñas centrales eléctricas a pasar por evaluación ambiental. Esto desincentivaría a las pymes para generar su propia electricidad, favoreciendo a las grandes eléctricas. Lo mismo ocurre con otro artículo sobre créditos fiscales para imposiciones: tal como está redactado, podría terminar en beneficios multimillonarios para grandes empresas. Eso requiere una redacción nueva.

—Sobre el impuesto de primera categoría, ¿aceptaría una reducción más gradual, quizás al 25%, como proponía el gobierno anterior?

Prefiero estudiarlo en detalle. Mi postura no es ideológica. Así como está tampoco lo aprobaría. Bajar el impuesto del 27% al 23% nos pone en un nivel competitivo con la OCDE y atrae inversión extranjera estable. Nosotros como chilenos estamos en vía de desarrollo, para desarrollarnos tenemos que acabar con ser la matriz de servicio y ser extractivistas simplemente. Necesitamos empresas estratégicas que quieran invertir en Chile.

Otra cosa muy importante: yo bajaría aún más el impuesto a las pymes, más que el 12,5%. Puede ser por un periodo, incluso los cuatro años de Gobierno.

—Respecto a la parte tributaria, ¿Qué dice ante declaraciones de economistas connotados como Andrea Repetto, que advierten que el proyecto pone en riesgo las finanzas públicas porque el crecimiento derivado de la rebaja de impuestos no compensaría la menor recaudación?

El tema no es solo cuánto se recauda, sino para qué. Necesitamos una auditoría urgente de los programas gubernamentales; hay miles de planes ministeriales que son pérdida de plata. Tiene que venir un ajuste, terminar con las licencias médicas fraudulentas, que es otro fraude al Fisco. Hay funcionarios públicos no calificados, que están en una especie de amiguismo, que destruyen la carrera funcionaria. China tiene 1.400 millones de habitantes y unos 23 ministerios; Estados Unidos tiene 349 millones y 15 ministerios. Chile, con 18 millones de habitantes, tiene 25 ministerios. Hay que optimizar el gasto y revisar pérdidas como las del Transantiago antes de exigir más recaudación.

La relación con el Gobierno

—¿Cómo evalúa la manera en que el Gobierno ha socializado este proyecto?

Mi principal crítica es que el Gobierno ha estado débil en lo comunicacional; les ha faltado empatía para hacer resonar sus visiones. Pero está empezando, entonces para mí es mucho más importante haber recibido el proyecto. Este país está dividido entre la oposición y el Gobierno y yo como diputado de centro —el único en realidad— busco instalar un concepto de colaboración. Leo los proyectos, veo qué es mejorable y lo pongo sobre la mesa. No voto por ideología, pero tampoco le voy a firmar un cheque en blanco al Gobierno por el proyecto misceláneo.

—No se siente cómodo como oposición ni como oficialismo. ¿Pretende servir de puente?

Por supuesto. Estoy cultivando un centro político auténtico, algo que no ha existido realmente en Chile porque la Democracia Cristiana y partidos tradicionales de centro no han tenido principios de centro. Queremos diálogo y cooperación por el bien del país. Ninguna nación avanza dividida en dos grupos que se odian mutuamente, como ocurre hoy con la derecha e izquierda extrema. Igualmente hay gente en la derecha y en la izquierda que razona, que son más moderados y con ellos es importante cultivar un referente de centro político. El futuro es el centro que estamos escribiendo hoy. Acuérdese en cuatro años más.

Afortunadamente tengo buena relación y buena conversación con todo el espectro político. Lo que es negativo, según mi punto de vista, son las fuerzas siniestras del universo. Según el libro de oro, los pensamientos ideológicos, son las fuerzas siniestras que controlan a las personas.

— ¿Hay algún punto de encuentro en particular que tenga con el gobierno que se identifica claramente con la derecha, al usted identificarse con el centro? 

 Detrás del Gobierno hay una voluntad de poder desarrollar al país. Nosotros somos un país en vías de desarrollo y todo lo que contribuya a realmente pegarnos al salto que necesitamos, lo voy a apoyar. Pero a mí no me gustan las posiciones ideológicas de extremos. Decir que simplemente todo hay que dárselo por ejemplo a los privados, que es un pensamiento muchas veces de un liberalismo económico extremo, con eso no estoy de acuerdo. Debe haber un equilibrio entre el mundo privado y el mundo del Estado.

La convivencia con el PDG

—¿En qué punto está su relación con el Partido de la Gente? ¿Están cortadas las relaciones?

No almorzamos juntos (ríe), pero las relaciones están tranquilas. Aunque debo ser claro: el partido no se ha portado bien conmigo. El 11 de marzo yo voté por principios de centro, mientras que otros trece diputados se aliaron con el Frente Amplio y la izquierda. Mi posición era respetable, pero me expulsaron de la bancada de forma irregular y antirreglamentaria. Y ojo, diez diputados del PDG votaron a favor de mi expulsión, dos se abstuvieron y una votó en contra.

—¿Cree que hay sectores que quieren llevar al partido hacia la izquierda, como ha acusado antes?

Sin duda. Ahí está Pamela Jiles, cuya historia todos conocen. Ella ha recibido un apoyo plenipotenciario de Franco Parisi y está llevando a muchos a votar aliados con la izquierda.

—Usted ha cuestionado el balance financiero del partido. ¿Puede profundizar en eso?

Insisto en que se aclare la situación financiera. Los balances del PDG han sido sistemáticamente objetados por el Servel. No me corresponde a mí investigarlo, pero sí al Servel. Si Franco Parisi se considera un buen economista, ¿por qué no tiene las cuentas de su partido sanas? Muchos militantes de regiones se sienten abandonados y sin apoyo económico. Los partidos son instituciones importantes y esto debe investigarse.

—Usted fue precandidato presidencial del PDG. ¿Sigue en pie esa aspiración? ¿Planea seguir en el partido?

Estamos cultivando la tierra fértil para un futuro hermoso para el país. Eso le puedo decir. Sobre el PDG, me preocupa su gente, hoy parece más el “Partido de Franco” que el de la gente. Si bien el partido tiene una mayoría de izquierda, hay un grupo significativo que sí quiere el centro político que propongo. Sin perjuicio de ello, tengo sobre la mesa la posibilidad de renunciar ante el maltrato recibido simplemente por votar según mis convicciones de centro en la votación por la presidencia de la Cámara. Si hubiese votado por Jiles, igual no hubiese sido electa. ¿Por qué se enojaron tanto entonces? Me pregunto si Franco Parisi no estará pagando favores políticos a Pamela Jiles, porque su hermana (Zandra Parisi) fue arrastrada por ella en las elecciones. Ella terminará destruyendo lo que construimos.

Sus proyectos de ley

—Usted es el diputados que más proyectos ha presentado desde marzo, pero algunos, como plebiscitar la pena de muerte o la vacunación voluntaria, generan mucha resistencia. ¿Cómo planea hacerlos viables frente a los tratados internacionales a los que Chile suscribe?

Uno propone frente al pueblo soberano. Le aseguro que un plebiscito por la pena de muerte para crímenes atroces tendría apoyo ciudadano. Aquí la tensión es: ¿Quién es el soberano? ¿El pueblo o los tratados firmados por unos cuantos congresistas? Bajo mi visión, el pueblo chileno es soberano y puede anular o marginarse de tratados si así lo decide en un plebiscito. Yo estoy de acuerdo con respetar los tratados, pero no son eternos. Los “globalistas” de izquierda y los “progresistas” de derecha ponen los tratados primero, pero eso va contra la soberanía nacional.

—Sobre la vacunación voluntaria, ¿no le preocupa la seguridad sanitaria, considerando el éxito de las campañas de invierno donde se ha eliminado en los últimos dos años la mortalidad infantil por virus sincicial?

En todos los casos la vacunación debe ser voluntaria. Después de la estafa pandémica, uno debiese ser crítico porque nos pusieron vacunas experimentales. Estados Unidos se retiró de la OMS por sus fallos durante la pandemia. Entonces, ¿yo que digo? Súper simple, si usted se quiere poner una vacuna experimental, hágalo, pero no obligue a todos a hacerlo.

Todas las vacunas, sincicial, gripe, yo hoy día las sometería a una revisión científica como lo está haciendo Estados Unidos, absolutamente todas.

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