Trinidad Steinert. la exfiscal de Tarapacá a quien se le endosó la compleja tarea de liderar mediante un ministerio uno de los ejes del relato del Gobierno, es la segunda ministra peor evaluada del gabinete, según la última encuesta Plaza Pública de Cadem.
Con un 56% de desaprobación, solo es superada entre las peor evaluadas por la ministra vocera de Gobierno Mara Sedini (IND), quien anota un 59% de desaprobación en el mismo sondeo. Ambas han debido enfrentar una serie de traspiés en el ejercicio de su cargo.
En el caso de la portavoz del Ejecutivo, la Contraloría ya acusó recibo de uno de ellos: la Segegob que dirige Sedini deberá iniciar un sumario administrativo para detectar las responsabilidades detrás de la publicación en redes sociales institucionales en la que se afirmaba que el Estado estaba en quiebra. El ente fiscalizador determinó que el uso de este concepto no contaba con respaldo técnico y además se alejaba de “el estándar de moderación y mesura” exigido a las autoridades.
Steinert, en tanto, tuvo que enfrentar los cuestionamientos de parlamentarios luego de que se le señalara como la responsable de la salida de la exjefa de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña, y también tras la disolución de la Unidad Estratégica del Ministerio de Seguridad.
¿Ha perdido protagonismo la seguridad?
La seguridad, junto a la reactivación económica, era uno de los pilares principales que sustentaba el relato del “gobierno de emergencia” que el presidente José Antonio Kast dio a conocer en campaña.
Pese a que una de las imágenes más emblemáticas de las primeras semanas de Gobierno fue la del propio Kast en el norte del país con una retroexcavadadora -como símbolo del endurecimiento del control migratorio- en los últimos días parlamentarios han acusado falta de señales en esa área.
El presidente de la Comisión de Seguridad, Karim Bianchi (IND), acusó que el Gobierno “habló de una agenda robusta” en esa área, “pero en la práctica seguimos viendo una sequía legislativa en los temas estructurales que de verdad golpean a las personas”.
Para el investigador del Instituto Res Pública Santiago Cruz, “el proyecto de reconstrucción se ha tomado la agenda de esta última semana. En cambio, en materia de seguridad, fuera de los primeros anuncios sobre la construcción de zanjas en la frontera y anuncios sobre un mayor apoyo a Carabineros, las gestiones en la materia no han calado en la opinión pública“.
A juicio de Tatiana Klima, socia directora de Criteria y jefa de comunicaciones en el gobierno de Gabriel Boric, si bien no es claro que lo relativo a la seguridad haya perdido fuerza, “claramente no está en las primeras prioridades de las personas. No es que no les importe, sino que el tema económico claramente se ha tomado la agenda”.
“El gobierno tampoco ha hecho un esfuerzo para que el tema de la seguridad esté en primera plana. Creo que tiene que ver también con haberse dado cuenta que la problemática es profunda”, apunta en diálogo con EL DÍNAMO.
Para el analista político y profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez Cristóbal Bellolio, en cambio, la actual administración priorizó el eje económico de su relato. “Este Gobierno entendió que, en el fondo, la verdadera pelea es económica, que lo otro tiene que ver con una serie de factores que en realidad no controla. Ellos entienden que, efectivamente, es la percepción la que importa. Pero esa percepción es muy volátil y, por lo tanto, hay que apostar a algo que sea más concreto. ¿Y qué es más concreto? Que la gente pueda llegar a fin de mes con cierta holgura“, explica a este medio.
Los flancos de Steinert
“Creo que el episodio de la tercera autoridad en la PDI, dejó a la ministra con una merma reputacional importante. De hecho, ella no da entrevistas y claramente no enfrenta a la prensa con la soltura que enfrentaría si realmente no tuviera eso a cuestas. Y no creo que tenga tampoco un buen entrenamiento comunicacional aún”, advierte Klima sobre la titular de Seguridad.
Además de las dificultades propias de un ministerio complejo, Bellolio repara en que “se pensaba que Steinert iba a tener más protagonismo. Por distintas razones, ya que no le he echo la culpa necesariamente a ella, ha hecho más noticia por controversias, que por dar buenas noticias en materia relativa a su cartera. Una encuesta de Descifra, asocia su figura al lío de la PDI, no con seguridad. También hay falta de roce político. Se le ha visto incómoda en un rol que necesita mucho despliegue político”.
“Deberá rápidamente poner en marcha el Ministerio de Seguridad, complementando su rol técnico —propio de su trayectoria— con un un refuerzo de su rol político, demostrando carácter, determinación y voz clara frente a los desafíos en seguridad”, complementa, por su parte, Santiago Cruz.
Sedini en la cuerda floja
Bellolio, a su vez, advierte que Steinert junto a Sedini son “candidatas a salir en un ajuste ministerial”. “El problema es que no pueden salir ahora, porque significaría reconocer que el presidente se equivocó en su diseño ministerial, y reconocer eso a esta altura es muy luego”, puntualiza.
“Creo que también (Sedini) ha tenido que navegar en un contexto súper difícil, donde ella no parece ser soberana de la estrategia comunicacional del Gobierno. Parece ser más bien encargada de bajar las decisiones que ya tomó el Segundo Piso, al menos eso fue lo que parece que ocurrió en el caso del famoso Estado de quiebra”, añade.
De todas maneras, Bellolio advierte una fortaleza en el registro de Sedini: “Ella está súper fogueada en un estilo de diálogo político confrontacional. En el momento que yo la vi más cómoda fue el día que le hicieron la encerrona a la ministra Lincolao, cuando dijo a la oposición que Chile va a estar mirando cómo votan el proyecto Escuelas Protegidas, si iban a estar del lado de los encapuchados”.
Klima, por su lado, resume así los desafíos de la portavoz: “Ella no comunica de manera muy empática. Tiene un tono y una postura que no son empáticos. La ciudadanía a ratos también bastante injusta con ella porque se ha mezclado su vida personal con su vida laboral. Pero además ella tiene un problema peor, que es que tiene que comunicar cosas que no comunica el resto del gobierno. Me explico. Hoy día ella dio un punto de prensa diciendo que no se va a quitar ningún derecho social. Pero al mismo tiempo sale un oficio con los recortes a planes sociales. Entonces, la acción del gobierno está disociada de la vocería de la ministra”.