Este martes será la primera gran prueba de fuego de la megarreforma de José Antonio Kast: la sala de la Cámara de Diputados votará la idea de legislar del proyecto de Reconstrucción Nacional en una jornada que se extenderá entre las 10:00 y las 18:00 horas.
El Gobierno llega a este momento con una estrategia de negociación que ya muestra sus primeros resultados (y sus primeras fricciones).
Los ministros de Interior, Claudio Alvarado, y de la Segpres, José García, trabajaron en paralelo con la comisión de Hacienda para consolidar el acuerdo con el PDG y así sumar los 13 votos que permitirían aprobar el proyecto por amplia mayoría.

Antes, el Ejecutivo había asegurado los respaldos de los diputados Jaime Mulet del FRVS y del independiente René Alinco, votos que aseguraban un piso mínimo pero insuficiente para una victoria contundente. Con los votos del Partido de la Gente, la iniciativa podría superar los 90 votos, evitando así el temido archivo del proyecto por un año.
Pero la mirada del Ejecutivo ya está puesta más allá de la Cámara. En un Senado con empate técnico entre la oposición y el oficialismo, el Gobierno pretende que el plan de reconstrucción sea visado por un margen lo más amplio posible, para dar una señal de transversalidad.
La apuesta, según señalan fuentes oficialistas, apunta a abrir una fisura dentro del bloque opositor: aislar al Frente Amplio y al Partido Comunista, y sentarse a conversar con la DC y el Socialismo Democrático —PS, PPD y PL— que hoy opera en una sola bancada.
Alvarado fue explícito al respecto: “Ahí no hay ninguna opción ni posibilidad de llegar a acuerdo” con el FA y el PC.
Y añadió que “se acerca el momento para que parlamentarios que representan al Socialismo Democrático, que provienen de la Concertación, que tienen una cultura y disposición al diálogo, puedan tomar sus propias decisiones al margen de la tutela del Frente Amplio y del Partido Comunista”.
La estrategia no pasó inadvertida. La senadora Yasna Provoste (DC) señaló que Alvarado “le habla a su público” y que las disputas entre el Ministerio del Interior y el segundo piso son “algo evidente”.
El senador PS Juan Luis Castro —y jefe de la bancada del SD— fue más directo en su diagnóstico: “Yo creo que esa propuesta que hace el ministro del Interior tiene que ver con que ellos en el Senado no tienen al Partido de la Gente”.
Mientras, el timonel del PC, Lautaro Carmona, calificó el movimiento como “un viejo truco de muchos siglos” y rechazó que su partido subordine a sus aliados.
El duro cruce entre Jackson y el PDG
Fue precisamente el acuerdo con el PDG —que se fraguó al margen de las negociaciones con el resto de la oposición— lo que desató el cruce más encendido de principios de semana.
El exministro Giorgio Jackson (Frente Amplio) apuntó directamente a esa bancada en su cuenta de X (antes Twitter) asegurando que “con sus votos le regalan más de US$ 3.000 millones al 1% más rico en rebajas tributarias. Pero intentan convencer a la gente de que una devolución de US$ 100 millones —el 3,5% del regalo— es una gran ganancia. No convencerán a nadie. Vendieron baratitos sus votos. Triste”.
La respuesta del PDG no tardó en llegar. Pamela Jiles contraatacó recordando la reforma de pensiones del gobierno anterior: “La reforma de pensiones de Boric transfirió 7 mil millones al corazón del gran capital: las AFP. Más del doble que el Megaproyecto. Y además le negaron a la gente su derecho a retirar sus propios fondos”.
Jiles fue más lejos y evocó la recordada reunión en casa de Pablo Zalaquett: “Por lo menos Kast negocia en el Congreso. Mientras otros recibieron instrucciones de los ricos —a espaldas de la gente— en la terraza de Zalaquett”, cerró la diputada.
El jefe de bancada del PDG, Juan Marcelo Valenzuela, también respondió al exministro señalando que “este tipo de discurso añejo, lleno de caricaturas, ya no le hace sentido a la gente común. El éxito de la bancada de la gente radica en impulsar políticas públicas concretas —como la devolución del IVA a medicamentos y pañales— pensadas desde quienes venimos de bajarnos de la micro para representar a nuestra gente en el Congreso, mientras ustedes siguen tirando piedras”.
Y cerró con alusión directa al proyecto Gas a Precio Justo impulsado por Jackson: “Puro humo”.
Jackson replicó: “No vamos a dejar de nombrar los retrocesos de los que, lamentablemente, están escogiendo hacerse cómplices”, respondió.
En la previa, el líder del PDG, Franco Parisi, ya había abordado el cuestionamiento que se había deslizado desde otros sectores de la oposición.
“Quizás (ellos) están acostumbrado a venderse. Si dicen que venderse es ayudar a la clase media para que dejen de cobrarle el impuesto canalla a los medicamentos, entonces son maleducados sin sensibilidad. Aquí no estamos consiguiendo una pega a un amiguito: estamos diciendo que es impresentable cobrarle IVA a los medicamentos, impresentable cobrarle IVA a los pañales de adultos y de menores. Si para ellos eso es venderse, creo que es miserable”, sostuvo Parisi.