“El gobierno está decidido a avanzar sin quienes piensan distinto”. Así describe el senador Diego Ibáñez (Frente Amplio) el clima en que el Senado aprobó en general la megarreforma impulsada por el Gobierno del presidente Kast.
El parlamentario sostiene que el Ejecutivo “renunció al diálogo” tras negarse a una mesa técnica y a la separación del proyecto, y llama a Renovación Nacional a “levantar la voz” frente a la derecha republicana. De cara al juicio constitucional contra el exministro Nicolás Grau, Ibáñez mide cada palabra: como senador, no puede comentar el fondo, pero sí reflexiona sobre el proyecto que presentó en la materia junto a legisladores del oficialismo y sobre las acusaciones constitucionales que, a su juicio, se han utilizado en el último periodo como “herramienta de política comunicacional”.
— ¿Qué balance hace de la tramitación de la megarreforma en el Senado, considerando que la aprobación en general se dio solo con los votos del oficialismo?
— El balance es que el Gobierno está decidido a avanzar sin quienes piensan distinto: están conformes con la mayoría que se logró y renunciaron al diálogo. Nosotros pedimos una mesa técnica y se negó; pedimos separar el proyecto para aprobar la parte de reconstrucción, y también se negó. Por tanto, aquí hay un ritmo de imponer y no de construir algo en conjunto.
— ¿Cree que aún hay espacio para un acuerdo, considerando que el ministro Quiroz dijo que en la discusión en particular en la Comisión de Hacienda se podría abrir un diálogo más profundo?
— El corazón del proyecto es la rebaja tributaria a las grandes empresas y la reintegración, y eso es lo que genera mayor déficit, según las críticas del Consejo Fiscal Autónomo y de los expertos. Eso no lo van a cambiar y ya nos lo comunicaron: no va a haber ningún tipo de compensación, porque creen que es positivo recortar el presupuesto público. En ese cuadro, solo podríamos apostar a modificar los márgenes del proyecto. Nosotros siempre vamos a hacer el trabajo de insistir, de presentar nuestras propuestas, no vamos a restarnos de aquello. Pero Chile tiene que tener bien clara cuál es la situación: nos enfrentamos a un proyecto que tiene una visión de extrema derecha respecto de lo público, de extrema derecha respecto de lo que significa la carga impositiva, y de extrema derecha respecto de la forma de comunicarlo, que es engañando a la gente con publicidad falsa sobre el efecto de este proyecto.
— Pero usted se reunió con los ministros Quiroz y Alvarado durante la semana, ¿no hubo ninguna señal del Gobierno para acercar posiciones?
— Nos reunimos ayer con el ministro Quiroz; nos citó a su oficina del Senado y fue bien claro: nos entregó un documento escrito con los ámbitos donde podría hacer alguna modificación, que es lo que ya ha dicho públicamente. Que va a bajar el monto que se gasta por crédito al empleo y que va a modificar la franquicia Sence, y nada más. Esas son las alternativas que nos da. En ese marco, insisto, vamos a presentar nuestras propuestas con indicaciones en la Comisión de Hacienda y vamos a llevarlas a votación, pero no hay ningún ánimo de construir con quien piensa distinto.

— ¿Y con los senadores del oficialismo, que también tienen capacidad de votar? La senadora Núñez anunció una mesa de diálogo.
— Frente a la extrema derecha, Renovación Nacional tiene un rol que cumplir. Ellos no pueden renunciar a su mirada de sociedad, de colaboración público-privada, ni a su mirada sobre la solidaridad de la política pública. Yo espero que estén a la altura, que levanten la voz y le hagan frente, y que no toleren que los llamen “derechita cobarde” por dialogar con el progresismo. Ese es el llamado que les vamos a hacer, y en sus manos está el estilo de esta reforma.
— Siendo conscientes de que el Gobierno no va a ceder en el corazón del proyecto y solo ofrece modificaciones acotadas, ¿se puede dar por hecho que el FA va a rechazar el proyecto en las instancias que restan?
— Vamos a someter a votación nuestras indicaciones y vamos a buscar construir puentes. La extrema derecha ya nos notificó que no les interesan nuestras propuestas; por eso hacemos una interpelación directamente a Renovación Nacional, para que construya propuestas con quien piensa distinto y tome distancia de las posiciones libertarias en la economía, que no le hacen bien a Chile y que no han funcionado en ninguna parte del mundo.
— Otros sectores de la oposición, como el PPD, se han abierto a aprobar algunas partes del proyecto o a negociarlas con el gobierno. ¿Sería una señal negativa que la oposición no enfrente el debate unida?
— Entregamos ayer un documento con las firmas de todos los senadores de oposición. Estamos todos unidos y nuestros equipos están redactando indicaciones de forma conjunta. Así que dudo que el Gobierno pueda dividir esta unidad, que se ha generado producto de la falta de diálogo y por el fondo de su proyecto, que va contra de toda la evidencia.
— Pero el senador Araya se abstuvo en la votación y llamó a su partido a no ser “vagón de cola” del PC y el FA.
— Aquí ningún senador es vagón de cola de otro. Yo haría un llamado a ser más respetuoso. Aquí todos hemos cedido, hemos propuesto, hemos dialogado y hemos construido en conjunto. Hacemos la invitación a todos a que se sumen a ese trabajo colectivo.
— Desde que se inició la tramitación ha estado latente la posibilidad de acudir al Tribunal Constitucional. En caso de que el proyecto se apruebe en su estado actual, ¿concurrirán a esa instancia?
— Vamos a recurrir a todas las instancias para exponer cláusulas del proyecto que nos parecen abusivas, como por ejemplo la invariabilidad tributaria. Son elementos que están estudiando nuestros equipos en conjunto con la oposición.
— ¿No hay una contradicción en haber cuestionado esa instancia y recurrir a ella ahora?
— Cuando nosotros pusimos en duda el Tribunal Constitucional, no fue por su existencia, sino por algunas de sus facultades. Y cuando ya existe una institucionalidad y te enfrentas a una situación abusiva contra la mayoría de los chilenos, tienes que ocupar todas las herramientas. Por tanto, me parece absurda esa crítica.

Ibáñez y AC a Grau: “Tenemos que terminar con la guerrilla política”
Ibañez, al igual que los otros 49 senadores, está impedido de comentar el libelo que será votado en la Cámara Alta este próximo martes 30 de junio debido al mandato constitucional que prohíbe a los jueces (en este caso, los senadores), referirse al fondo del asunto. Sin embargo, el legislador comenta el proyecto que presentó junto a parlamentarios del PS y RN asegurado que existe un consenso transversal en torno a que la herramienta se ha mal utilizado desde el segundo gobierno de Piñera en adelante.
— ¿Qué le pareció la aprobación del libelo en la Cámara?
— Me encantaría opinar sobre el fondo, pero ya un senador de Evópoli se inhabilitó, así que debo ser extremadamente cuidadoso en esto. Solamente mencionar que la causal de la acusación constitucional es una violación abierta a la Constitución, y no podemos ocupar estas herramientas como política comunicacional sin tener fundamentos técnicos que justifiquen su uso. Con el diputado Schalper firmamos un proyecto para subir el número de firmas que se requieren, de 10 a 20, y establecer una interpelación antes de acceder a una acusación por parte de los diputados. Esperemos que ese proyecto resulte. Es una iniciativa que viene del Consejo de Expertos del segundo proceso constituyente, un consejo transversal que tuvo un alto respaldo en el mundo político y que estableció reglas mínimas de convivencia constitucional. Me parece bien que exista una centro de derecha y un progresismo que se atrevan a construir juntos reglas que nos permitan un mejor diálogo en el Congreso.
— ¿Espera que en el Senado exista otro tipo de actitud, no solo de la centroderecha, sino de todos los senadores, en torno a escuchar y ponderar los argumentos de la defensa?
— Espero que ese sea el tono. No es algo que nadie pueda garantizar, pero trabajaremos para que la reflexión y el voto de los senadores sean lo más racionales posible, en función de las cláusulas que habilitan una acusación constitucional. Estaremos revisando detalladamente el libelo y pronunciándonos en su momento. No puedo hacer ninguna manifestación sobre el fondo, porque arriesgo no poder votarlo.
— Respecto a cómo se ocupa esta herramienta, ¿cree que en el último tiempo ha existido un ánimo revanchista?
— Creo que hay que distinguir, porque hay una extrema derecha revanchista, sobreideologizada, termocéfala e ignorante, a la que no le importa la evidencia, no le importa el sustento técnico y solo hace políticas comunicacionales. Es como si le pagaran siete millones de pesos solo para ir a hacer publicidad al Congreso. Eso me da vergüenza, y yo no comparto principios con esa extrema derecha. Y hay una centro derecha social que valora el debate de ideas, que está dispuesto a convencer y a ser convencido, y con esa centro derecha nosotros estamos dispuestos a construir acuerdos en conjunto.
– En esa centro derecha que menciona, ¿a quienes identifica? Porque hay sectores de Chile Vamos, como la UDI, que se han plegado por completo a la agenda del Gobierno.
– Identificamos a todo Chile Vamos, con quienes anteriormente hemos tenido momentos difíciles, pero hemos logrado acercamientos como la construcción de bases para el segundo proceso constituyente. La invitación es que Evópoli, Renovación Nacional y la UDI miren con perspectiva los cambios regresivos que está proponiendo el presidente Kast y que no le hacen bien a Chile.
– Al parecer no hubo buena recepción en su llamado, la senadora Balladares respondió que su partido no permite “pauteos”. ¿Cómo se construye ese puente entre el FA y sectores de la centro derecha?
– Tengo la mejor opinión de Andrea Balladares. Aquí nadie está proponiendo ningún pauteo, sino que estamos proponiéndole un diálogo que, manteniendo las diferencias, nos permita construir un Chile en común, sin guerrilla política y con mirada a largo plazo.
– ¿En qué temas ve posibles acuerdos con la centro derecha?
– Creemos que podemos impulsar juntos medidas para la clase media, beneficios tributarios para las pymes, o reevaluar el proyecto de ley de promoción al turismo para que exista devolución de IVA a los turistas extranjeros, que fue una medida que eliminó el gobierno de Kast y que estamos debatiendo en la Comisión de Economía. Podemos centrarnos en lo que es la innovación y fortalecer los proyectos de startups en Chile. Pero lo importante es que existe una agenda en la que podemos llegar a acuerdos.
— Retomando el proyecto que eleva los requisitos para presentar acusaciones, ¿en su partido existe la convicción de que la acusación constitucional es una herramienta que se ha mal utilizado en el último tiempo?
— Yo creo que hay una conciencia transversal en el Congreso de que se ha mal utilizado la herramienta, de que se ha ocupado como herramienta comunicacional antes que como herramienta constitucional, y por ello firmamos un proyecto en conjunto.
— ¿Espera que, tras el desenlace de la acusación contra el exministro Grau, se cierre la temporada de acusaciones constitucionales?
— Yo espero que el tiempo que se dedica a la guerrilla política del Partido Republicano y del Partido Nacional Libertario lo dediquen a tramitar lo que le interesa a la gente: la economía, el beneficio de las pequeñas empresas, procurar no recortar el presupuesto de los hospitales públicos. Eso es lo que la gente espera, y para eso vamos al Congreso. A ellos les pagan un sueldazo por trabajar para la gente, no para hacer pirotecnia ultraderechista ocupando los recursos públicos.
— También ha habido voces de la oposición que han dicho que, con los mismos argumentos con que se acusa al ministro Grau, se podría acusar al ministro Quiroz. ¿Cómo ve esa posibilidad que se ha deslizado en su sector?
— Yo no veo ninguna violación a la Constitución; eso es algo que tendrán que ver los diputados. Desde el punto de vista del balance de Hacienda, ya son tres meses y sería precipitado proponer hoy algo de esas características. Lo que tiene que ver con los artículos que enviaremos al Tribunal Constitucional se relaciona con el contenido del proyecto, que todavía está en discusión.
— ¿Hay una reflexión hacia atrás sobre ese mecanismo y cómo se utilizó en su momento?
— Hay una reflexión transversal, de todo el arco político. Insisto: todos quienes firmamos este proyecto tenemos un diagnóstico de lo que fue el proceso político de 2019 en adelante —incluidos los procesos constitucionales—, esa polarización que le hace mal al debate racional de ideas. Tenemos toda la convicción de que la política responde a las necesidades del pueblo chileno: que las conversaciones tengan relación con el alto costo de la vida, con el empleo, con mejorar la situación de precarización de muchos trabajadores. Eso queremos que sea el debate central en el espacio social. Tenemos que terminar con esta guerrilla política.